
La protección de la salud mental de la infancia y la adolescencia no depende exclusivamente de las familias, los centros educativos o los sistemas sanitarios. Las empresas también desempeñan un papel importante a través de los productos que comercializan, los contenidos que difunden y las condiciones laborales que ofrecen a quienes tienen responsabilidades de cuidados. Sin embargo, esta dimensión del bienestar infantil todavía ocupa un lugar limitado en buena parte de las decisiones corporativas.
Así lo pone de manifiesto el informe Las empresas impactan en el bienestar emocional de la infancia y la adolescencia, presentado por UNICEF España, Zurich Seguros y la Z Zurich Foundation con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el 10 de octubre. La investigación, desarrollada por PwC, examina las prácticas de 57 compañías pertenecientes a cinco sectores económicos: tecnología, ocio y entretenimiento, moda, estética y seguros.
El análisis llega en un contexto especialmente preocupante. Según el Barómetro de Opinión de la Infancia y la Adolescencia, citado por UNICEF España, más del 40 % de los adolescentes españoles de entre 13 y 18 años afirma haber experimentado algún problema de salud mental durante el último año. Ante esta realidad, las entidades impulsoras del estudio plantean la necesidad de ampliar las responsabilidades del sector privado en la prevención de riesgos y la creación de entornos más saludables.
Uno de los principales hallazgos de la investigación se encuentra en la industria tecnológica, cuya actividad tiene una influencia creciente en la vida cotidiana de niños, niñas y adolescentes.
El estudio utiliza un Índice de Prevención y Mitigación del Impacto en Bienestar Emocional (IPMIBE), que permite examinar las medidas adoptadas por las compañías en tres dimensiones: productos y servicios, publicidad y marketing, y entorno laboral y familiar.
En el caso de las empresas tecnológicas, el índice alcanza el 32 %. Aunque el 83 % de las compañías examinadas dispone de controles parentales, limitaciones de edad o herramientas relacionadas con el bienestar digital, solo el 17 % incorpora medidas identificadas de adaptación a la edad, análisis de riesgos y salvaguardas orientadas a proteger el bienestar emocional.
Esta diferencia evidencia que las herramientas destinadas a gestionar el uso de las plataformas están mucho más extendidas que las estrategias preventivas integradas desde su concepción.
Según advierte UNICEF España, determinadas características de las plataformas digitales pueden favorecer un uso prolongado, intensificar la comparación social, alimentar la necesidad de aprobación externa o reproducir estereotipos de género. Por ello, la organización considera fundamental que la protección de la infancia forme parte del desarrollo de los algoritmos y no se limite a mecanismos de control posteriores.
Las diferencias entre las políticas empresariales también aparecen en otros sectores especialmente vinculados con los hábitos de consumo, la imagen personal y las experiencias de ocio de la población más joven.
En la industria de la estética, el 58 % de las empresas analizadas presenta al menos una iniciativa relacionada con la diversidad y la imagen corporal en sus comunicaciones. Sin embargo, la dimensión correspondiente a productos y servicios registra únicamente un 8 %.
En el ámbito de la moda se observa una situación semejante. Mientras que la publicidad y el marketing alcanzan un 34 % en el índice utilizado por el estudio, los productos y servicios se sitúan en el 19 %. Estos resultados muestran la distancia que todavía existe entre los avances en representación y comunicación y su incorporación a la propia oferta comercial.
Por su parte, las compañías de ocio y entretenimiento presentan una mayor presencia de medidas destinadas al bienestar de sus plantillas que de iniciativas protectoras en sus productos. El 80 % de las empresas estudiadas cuenta con al menos una medida de salud mental para sus trabajadores, mientras que la dimensión de productos y servicios alcanza el 16 %.
Los resultados reflejan que la responsabilidad empresarial en materia de bienestar emocional debe extenderse más allá de las campañas de comunicación y alcanzar las características de los productos, las experiencias y los servicios dirigidos a la población.
El informe incorpora otra cuestión fundamental: la relación entre las condiciones de trabajo de las personas adultas y el bienestar emocional de los menores a su cargo.
En el sector asegurador, las iniciativas identificadas se concentran principalmente en las políticas internas. El 54 % de las compañías analizadas cuenta con medidas de flexibilidad laboral y desconexión digital, mientras que el 69 % dispone de permisos parentales y otro 69 % contempla actuaciones relacionadas con la salud mental de sus empleados.
No obstante, la investigación no identifica medidas en los indicadores correspondientes a productos y servicios ni en los de publicidad y marketing de este sector.
Estos resultados ponen de relieve la importancia de considerar tanto las prácticas comerciales como las políticas laborales. Facilitar la conciliación y ofrecer condiciones adecuadas para ejercer las responsabilidades familiares constituye una de las vías mediante las cuales las empresas pueden contribuir al bienestar de la infancia.
A partir de los resultados, UNICEF España, Zurich Seguros y la Z Zurich Foundation identifican cinco líneas de actuación para integrar la salud mental infantil y adolescente en la gestión empresarial. Las propuestas incluyen desarrollar productos y servicios que contemplen medidas preventivas desde sus primeras fases de diseño, evaluar los riesgos y establecer mecanismos de protección adaptados a cada edad.
También plantean revisar las estrategias publicitarias para evitar mensajes que fomenten inseguridades, presiones estéticas, estereotipos o una representación prematuramente adulta de la infancia. Esta protección debe reforzarse especialmente cuando las comunicaciones comerciales puedan llegar a menores.
Otra prioridad consiste en promover entornos laborales que faciliten la conciliación y permitan a madres, padres y otras personas cuidadoras disponer de condiciones adecuadas para atender sus responsabilidades familiares.
Las entidades destacan, además, la necesidad de integrar los derechos y el bienestar de la infancia en las estrategias y decisiones corporativas, mediante evaluaciones de impacto que permitan identificar posibles consecuencias sobre niños, niñas y adolescentes.
Finalmente, subrayan la importancia de incorporar la participación de los propios menores en el diseño y la evaluación de los productos, servicios y comunicaciones que les afectan, utilizando procedimientos seguros y adaptados a su edad.
La investigación también está vinculada a la campaña Algoritmo Seguro Ya, impulsada por UNICEF España con el respaldo de la Z Zurich Foundation y Zurich Seguros.
La iniciativa reclama una mayor responsabilidad de quienes desarrollan los sistemas algorítmicos utilizados por las plataformas digitales. Entre sus principales demandas figuran evitar que estos mecanismos favorezcan la exposición a contenidos perjudiciales, reforzar la privacidad, garantizar la verificación de la edad y reducir las dinámicas de uso adictivo asociadas al diseño de las aplicaciones.
Durante la presentación del estudio, representantes de UNICEF España y Zurich Seguros se sumaron a esta petición en la plaza Pablo Ruiz Picasso. Allí se instaló una máquina que simbolizaba el funcionamiento de un algoritmo y que, con cada nueva firma, reproducía el compromiso de no perjudicar la salud mental infantil.
La publicación del informe coincide también con el lanzamiento, el 8 de octubre, de Turn Down the Noise, una campaña internacional de la Coalición Global para la Salud Mental Juvenil de UNICEF.
La iniciativa, desarrollada junto a integrantes de la generación Z, pretende poner en valor las relaciones sociales presenciales y los vínculos significativos entre jóvenes como elementos de protección del bienestar psicológico.
La campaña aborda el denominado «ruido interior», relacionado con la presión que generan determinados mensajes en las redes sociales y con las consecuencias de la hiperconexión digital. Entre las entidades que participan en su impulso internacional se encuentran lululemon, Pinterest, Rituals, Sony Group Corporation, Spotify, Zurich Insurance Company y la Z Zurich Foundation.
Gary Shaughnessy, presidente de la Z Zurich Foundation, ha destacado la importancia de transformar la sensibilización sobre salud mental en acciones que favorezcan conexiones humanas reales y duraderas.
En esta misma línea, Vicente Cancio, CEO del Grupo Zurich en España y miembro del consejo de administración de la Z Zurich Foundation, ha señalado que las compañías tienen capacidad para contribuir a la creación de entornos más seguros y saludables, siempre que incorporen las necesidades de las nuevas generaciones a sus decisiones y escuchen directamente sus experiencias.
Por su parte, Mª Ángeles Espinosa, presidenta de UNICEF España, ha insistido en que el bienestar infantil debe considerarse antes de adoptar decisiones empresariales, en lugar de abordarse únicamente mediante actuaciones correctivas.
El estudio plantea así un cambio de enfoque en la responsabilidad social corporativa: pasar de reducir los posibles efectos negativos de la actividad empresarial a prevenirlos desde el origen. Una transformación que sitúa la protección de los derechos de la infancia y la adolescencia como parte de una gestión empresarial socialmente responsable y comprometida con el desarrollo sostenible.