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Más de la mitad de los hogares monoparentales se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, una proporción que prácticamente duplica la media nacional. Un nuevo informe de la Fundación Adecco advierte de que el desempleo, las dificultades para conciliar y la falta de ingresos suficientes agravan la vulnerabilidad de las madres que crían solas a sus hijos e hijas. El 76,2% de las mujeres encuestadas depende de ayudas económicas o materiales para cubrir sus necesidades básicas.
La pobreza golpea al doble de las familias monoparentales en España

La maternidad en solitario continúa siendo uno de los factores que incrementan la exposición a la precariedad económica en España. La falta de oportunidades laborales, el elevado coste de la vivienda y las responsabilidades de cuidado que recaen sobre una única persona adulta configuran un escenario especialmente complejo para miles de familias. Así lo revela la decimocuarta edición del informe Monoparentalidad y Empleo, presentado este 3 de noviembre por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco.

El estudio, elaborado a partir de una encuesta a 210 mujeres desempleadas con responsabilidades familiares no compartidas, pone de manifiesto que las dificultades para acceder a un trabajo estable y la ausencia de apoyos suficientes para la conciliación se retroalimentan, prolongando situaciones de dependencia económica y limitando las posibilidades de autonomía.

Los datos reflejan, además, una desigualdad estructural. Mientras que el indicador AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social, ha descendido ligeramente del 25,8% al 25,7% en el conjunto de la población, entre los hogares integrados por una persona adulta y uno o más menores dependientes ha aumentado del 50,3% al 50,6%.

Esta realidad afecta especialmente a las mujeres, que encabezan el 81,4% de los 1.944.800 hogares monoparentales existentes en España. En términos absolutos, 1.582.100 familias tienen a una mujer al frente, frente a 362.700 encabezadas por hombres. En conjunto, los hogares monoparentales representan el 10,3% del total nacional.

Las ayudas económicas se convierten en un recurso imprescindible

Una de las principales conclusiones de la investigación es la elevada dependencia de apoyos externos entre las madres en solitario que se encuentran en situación de desempleo. Según la Fundación Adecco, el 76,2% recibe habitualmente asistencia económica o material para afrontar los gastos cotidianos.

Entre quienes recurren a estas redes de protección, el 51% depende principalmente de prestaciones o ayudas públicas, el 19% del respaldo familiar y el 12% de organizaciones sociales. Otro 18% necesita combinar diferentes fuentes de apoyo para sostener su hogar.

Sin embargo, estas redes no llegan a todas las familias que las necesitan. El informe identifica que un 16% de las mujeres precisa ayuda, pero no dispone de ella, una circunstancia que incrementa el riesgo de que queden desatendidas necesidades esenciales como la alimentación, la vivienda o los suministros básicos.

A esta situación se suma la incertidumbre sobre la continuidad de los recursos disponibles. El 62,9% de las encuestadas reconoce tener poca o ninguna seguridad de poder mantener estas ayudas durante los próximos doce meses, lo que dificulta la planificación económica y la estabilidad familiar.

Aunque estas prestaciones resultan fundamentales para afrontar situaciones de emergencia, la investigación advierte de que su función debería ser transitoria y acompañarse de oportunidades que permitan recuperar la independencia económica.

En este sentido, el 78,1% de las mujeres considera que disponer de un empleo estable, suficientemente remunerado y compatible con sus responsabilidades familiares le permitiría prescindir total o parcialmente de las ayudas que recibe.

Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco, insiste en que el acceso al mercado laboral debe garantizar condiciones adecuadas para que represente una salida efectiva de la vulnerabilidad. No basta con conseguir cualquier puesto de trabajo: es necesario que ofrezca derechos, ingresos suficientes, continuidad y posibilidades reales de conciliación.

Nueve de cada diez madres tienen dificultades para llegar a fin de mes

La precariedad económica se manifiesta de forma especialmente intensa en la gestión de los gastos domésticos. El 90% de las madres en solitario desempleadas reconoce que tiene dificultades para llegar a fin de mes. De ellas, el 43% afronta muchas dificultades, el 33% dificultades y el 14% ciertas dificultades.

La educación de los hijos e hijas aparece como la partida más complicada de asumir, mencionada por el 54% de las participantes. Le siguen la vivienda, con un 44%; la alimentación, con un 42,5%; la ropa y el calzado, con un 35,4%; y el ocio y las actividades familiares, con un 34,6%.

El informe subraya que los costes educativos no se limitan a los libros y materiales escolares. También incluyen comedores, transporte, dispositivos digitales, conexión a internet, actividades extraescolares y servicios de refuerzo académico. Cuando las familias deben reducir o eliminar estos gastos, pueden verse comprometidas las oportunidades educativas de niños y niñas, contribuyendo a perpetuar las desigualdades entre generaciones.

La vivienda constituye otro de los grandes focos de preocupación. El encarecimiento del alquiler y los suministros, combinado con la insuficiencia de ingresos, incrementa la exposición al endeudamiento, los impagos y la inseguridad residencial.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025, el 7,6% de la población adulta buscó activamente una vivienda sin conseguir cambiar de residencia. Entre estas personas, el 67,2% identificó el precio excesivo como el principal impedimento.

La situación resulta especialmente delicada para las familias monoparentales. Un análisis de la Plataforma de Infancia, basado en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), señala que el 56% considera que los gastos de vivienda representan una carga pesada y cerca del 24% ha sufrido retrasos en los pagos vinculados a su residencia habitual.

Para estos hogares, la dificultad no consiste únicamente en acceder a una vivienda, sino también en poder conservarla en condiciones adecuadas y sin comprometer otras necesidades esenciales.

Sin capacidad de ahorro para afrontar imprevistos

La falta de recursos también reduce considerablemente la capacidad de respuesta ante gastos inesperados.

Según el informe, el 73,5% de las madres en solitario desempleadas no podría afrontar un desembolso imprevisto de 600 euros sin solicitar ayuda o recurrir al crédito. Otro 20,6% podría asumirlo, aunque con grandes dificultades, mientras que únicamente el 6,4% dispondría de capacidad suficiente para hacerlo sin problemas.

Una avería doméstica, una reparación urgente, un tratamiento médico o un gasto escolar extraordinario pueden desestabilizar economías familiares que ya funcionan con presupuestos muy ajustados.

Cristina Leirós, responsable del programa Mujer de la Fundación Adecco, advierte de que esta ausencia de ahorro obliga a muchas mujeres a recurrir al endeudamiento, posponer pagos imprescindibles o solicitar nuevos apoyos. De esta manera, cualquier contratiempo puede afectar a la seguridad económica de todo el hogar.

La conciliación y los prejuicios dificultan el acceso al empleo

La investigación también identifica importantes obstáculos en los procesos de búsqueda de trabajo. El 56% de las participantes considera que comunicar su condición de madre en solitario durante una entrevista o proceso de selección reduce sus posibilidades de contratación.

Esta percepción está relacionada con la persistencia de estereotipos que vinculan las responsabilidades familiares con una supuesta menor disponibilidad o compromiso profesional.

A ello se añade una dificultad especialmente significativa: el 73,2% de las mujeres ha tenido que rechazar alguna oferta laboral o abandonar un proceso de selección porque las condiciones del puesto eran incompatibles con el cuidado de sus hijos e hijas.

Los horarios rígidos, la falta de flexibilidad y la organización de las jornadas laborales pueden convertirse así en barreras que impiden acceder a un empleo incluso cuando las candidatas reúnen las competencias necesarias.

Desde la Fundación Adecco defienden la importancia de promover procesos de contratación que valoren las capacidades profesionales sin penalizar las circunstancias familiares, junto con fórmulas de organización laboral que permitan compatibilizar el trabajo remunerado y los cuidados.

La necesidad de ingresos empuja hacia el empleo informal

La urgencia económica también puede llevar a aceptar condiciones laborales que implican una pérdida de derechos y protección social.

De acuerdo con los resultados detallados del estudio, el 49,5% de las madres desempleadas encuestadas estaría dispuesto a trabajar sin estar dado de alta en la Seguridad Social con tal de obtener ingresos.

Este dato refleja hasta qué punto la falta de alternativas puede limitar la capacidad de elección de las mujeres que sostienen solas a sus familias.

La Fundación Adecco recuerda que el empleo irregular puede ofrecer una respuesta económica inmediata, pero no garantiza una salida sostenible de la pobreza. La ausencia de cotizaciones y de protección ante enfermedades, accidentes o pérdida del puesto de trabajo incrementa la inseguridad a largo plazo.

Por ello, la entidad considera imprescindible que las oportunidades de inserción laboral se desarrollen dentro de la economía formal, con condiciones que permitan obtener ingresos sin renunciar a los derechos laborales.

El empleo digno y los cuidados, claves para romper el círculo de la pobreza

Los resultados del informe evidencian que la vulnerabilidad de las familias monoparentales no puede abordarse únicamente mediante transferencias económicas. Aunque las ayudas públicas, familiares y sociales desempeñan un papel esencial, su efectividad a largo plazo depende también de que existan oportunidades laborales accesibles y compatibles con las necesidades de cuidado.

La investigación plantea así la importancia de avanzar hacia un mercado de trabajo más inclusivo, capaz de reconocer las responsabilidades familiares sin convertirlas en un motivo de exclusión profesional.

También pone de relieve la necesidad de garantizar condiciones que permitan afrontar los costes de la vivienda, la educación y los servicios esenciales, evitando que las dificultades económicas de las personas adultas condicionen el bienestar y las oportunidades futuras de sus hijos e hijas.

El informe ha contado con la colaboración de numerosas organizaciones y entidades en la difusión de la encuesta y la participación de las mujeres consultadas, entre ellas Acción contra el Hambre, AESCO, Associació Andiara, Asociación Arrabal-AID, Asociación Avanti Andalucía Siglo XXI, Asociación San Ricardo Pampuri, ATENDE, Ayuntamiento de la Villa de Moya, Cáritas, CEAR, CIAM Triana-Los Remedios, ENTREM, FAMOCOVA, Fundación AMASOL, Fundación ”la Caixa”, Fundación Esplai Ciudadanía Comprometida, Humana y Monofamilias.

El Observatorio de la Vulnerabilidad de la Fundación Adecco, responsable de la investigación, trabaja en el análisis y la sensibilización sobre las barreras laborales que afectan a colectivos especialmente expuestos a la exclusión, como las personas con discapacidad, mayores de 55 años, desempleadas de larga duración, familias monoparentales y mujeres víctimas de violencia de género. Su actividad se dirige a empresas, administraciones públicas, entidades sociales, instituciones académicas y al conjunto de la sociedad, desde una posición independiente de cualquier signo político.

En definitiva, los datos muestran que combatir la pobreza de las familias monoparentales exige actuar simultáneamente sobre el empleo, la conciliación y la protección social. Garantizar trabajos dignos y reconocer las necesidades de cuidado resulta fundamental para que la maternidad en solitario no se traduzca en una mayor exposición a la exclusión económica y social.

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