¿Qué es para mí la Justicia Social? (II entrega)

A propósito de mi columna anterior sobre la Justicia Social y el desafío de vivir sin Juicio…o al menos dejar de sufrir por las “injusticias sociales” ¿Si cambiamos el enfoque y en lugar de ver un mundo con cada vez más injusticias, nos atrevemos a observar y aceptar la perfección en cada cosa que vemos? ¿Si dejamos de ver la justicia social solo como una diferencia de acceso al tener? Más allá de que no podría ser sostenible: ¿Sería el mundo más justo si todos pudiésemos vivir como ricos? ¿acaso sería justo expropiar al quien más tiene para darle al pobre? ¿Podemos cambiar el enfoque y dejar de sufrir por un mundo injusto? comprender que cada ser está realizando el aprendizaje que le toca para su estadio de evolución? ¿Podremos ver a la vida en la tierra como una escuela donde cada quien tiene cerca al mejor entorno que podría tener para realizar su aprendizaje y hacer su evolución?

Un salario mínimo digno es justicia social

No sé si conoces esa sensación de cuando algo se te instala bien adentro y te pregunten lo que te pregunten, no puedes pensar en otra cosa. Pues a mí en estos días en los que hemos vivido momentos intensos, a la cual que absurdos en nuestro país, al pararme a reflexionar sobre el Día Mundial de la Justicia Social, que celebramos el pasado 20 de febrero, no podía pensar en otra cosa que en la reforma laboral y el salario mínimo interprofesional. Y es que la Justicia Social es un concepto que solo puede definirse a partir del hecho concreto de la injusticia social. Y la igualdad social, la igualdad de oportunidades, el Estado de bienestar, la pobreza, la distribución de la renta, los derechos laborales y sindicales, son las bases de esta justicia social.
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