
Seguro que os gusta el cine, aunque no seáis expertos, ver una película que enganche es una sensación maravillosa. Vamos a ver si soy capaz de explicar todo lo que está sucediendo como si de una película se tratara y tenemos ese efecto enganche en esta narrativa.

El creciente número de “presuntos” líderes que traspasan hoy los límites éticos, en España, ha despertado una espontánea inquietud. Día tras día, asistimos en los media a sus entradas y salidas de los juzgados, las comisiones de control y las cárceles.

A medida que cerramos el año, muchas empresas hacen balance de resultados. Pero la verdadera ventaja competitiva no está solo en los números. Está en cómo la estrategia se traduce en impacto real y reconocido por el mercado.

Nunca es suficiente. Desde hace unos años parece que conseguir objetivos nunca es suficiente y siempre que llegamos a una línea de meta queremos más. Quizás esta autoexigencia nace de la naturaleza humana, pero sin duda ha sido exponencialmente alimentada por un capitalismo voraz que lleva décadas a pleno funcionamiento.

A veces, para cambiar las reglas del juego hay que inventar un juego nuevo. Tomás Garnelo, fundador y CEO, y Carmen Pino, cofundadora y COO de la Impact Social Cup, decidieron crear uno con todas las letras: una copa de emprendimiento social con escuderías, semifinales y una gran final en el Madrid Arena.

Pensar sobre qué hay más allá del 2030 en materia de ética y sostenibilidad exige, en mi opinión, un cierto ejercicio de honestidad intelectual: reconocer que los horizontes temporales que creamos, como la Agenda 2030, son a la vez útiles y profundamente frágiles. Útiles porque orientan, pero frágiles porque pueden convertirse en sustitutos de las preguntas esenciales.

Se acerca el final de este apasionante año. Un año que no ha dejado a nadie indiferente y es un buen momento, no sé si el mejor pero sí el momento necesario, para hacer balance de una serie de aspectos que han marcado la evolución de este altisonante 2025.

Durante décadas, el liderazgo se ha presentado como una línea recta: visión, estrategia, acción, resultados. Como un proyectil lanzado hacia un objetivo fijo. Pero ahora, esa metáfora ya no sirve.

Europa se encuentra en un momento decisivo para avanzar hacia un modelo productivo sostenible. El informe Europe’s Environment 2025: Progress and Pressure, publicado por la European Environment Agency, advierte de que la próxima década será determinante para contener el aumento de residuos generados por sectores como la electrónica, la metalurgia o los plásticos.

En los últimos años, la igualdad de género ha dejado de ser una aspiración para convertirse en un imperativo estratégico. No solo porque es lo justo, sino porque las empresas que integran el talento femenino avanzan más rápido, innovan mejor y resisten mejor las crisis.