
A falta de unas semanas para decir adiós a 2021, el próximo domingo 5 de diciembre celebramos el Día Internacional del Voluntariado. Una fecha que siempre ha sido importante, pero que a causa de los tiempos tan difíciles que estamos viviendo, se vuelve imposible dejarla pasar de largo.

El 3 de diciembre fue declarado en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, como día internacional de las personas con discapacidad, con el objetivo de promover los derechos y el bienestar de las mismas, en todos los ámbitos de la sociedad, así como crear conciencia sobre su situación en todos los aspectos de la vida. Este año el tema de Naciones Unidas es “liderazgo y participación de las personas con discapacidad en la construcción de un mundo postcovid inclusivo, accesible y sostenible”. La sostenibilidad viene marcada por la Agenda 2030 de Naciones Unidas, que adopto el compromiso de “no dejar a nadie atrás” y considero a la discapacidad como una cuestión transversal en la implementación de sus 17 ODS.

El término movilidad sostenible parece estar de moda. Las instituciones las incorporan a sus planes de movilidad y hay empresas que buscan incentivarla entre sus empleados. Sin embargo, la movilidad sostenible no debe ser solo una moda para pensar que avanzamos hacia un mundo más verde, sino una apuesta real por el futuro del planeta. La movilidad sostenible debe tomarse muy en serio y convertirse en una obligación global ¿Por qué debe tomarse en serio? En primer lugar, porque la contaminación sigue ahí. Según algunos estudios de la OMS, el 90% de la población urbana de la Unión Europea se expone a niveles nocivos de contaminación, calculándose unas 430.000 muertes prematuras. La gran responsable de esta contaminación es la movilidad por carretera, que en España es responsable del 30,3% de las emisiones de CO2.