El amor social, clave para un auténtico desarrollo

“el amor social es la clave para un auténtico desarrollo para plasmar una sociedad más humana, más digna de las personas, cada vez se hace más necesario revalorizar el amor en la vida social, a nivel político, económico, cultural, haciéndolo la norma constante y suprema de la acción, tengamos en cuenta que amor es unidad de dos y yo sé muy bien cuando hago unidad de dos comenzando por mí mismo. Debo preguntarme ¿qué unidad hago yo conmigo mismo? ¿cuánto tiempo me dedico?, ¿cuánto entro en mi interioridad?, ¿cuánto me conozco yo y cuánto me cultivo?, ¿qué orden pongo en mis sentimientos para que sean de amor? y ¿cómo ordeno mis pensamientos para que sean de amor? Entonces esa es la clave para que salga de mí mismo a dar un buen trato a los demás, un buen trato a todos los seres de la creación, que además tiene un fundamento y es mi relación de inmediatez y de intimidad para el ser divino, es la clave para que pueda conseguir lo que realmente busco con la civilización del amor, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que alienten una cultura del cuidado que impregnen en toda la sociedad. Cuando alguien reconoce el llamado de los demás en estas dinámicas sociales, parte de su espiritualidad es en cierto modo ese ejercicio del amor y de la espiritualidad." 

Pbro Filosofo Hernando Uribe - Orden Carmelitas Descalzos. 

 

Me gusta citar esta frase que dio un gran filósofo que conocí cuando me invitaron a dar una conferencia sobre el vínculo de la innovación con la Agenda Post 2015 y los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible en ese mismo año a Medellín, para la Universidad Pontificia Bolivariana. 

Descubrí el camino emprendedor hace muchos años ya. Primero por Junior Achievement, luego por el retiro de mi abuelo de su trabajo, quien, bajo el indiscutible liderazgo de mi abuela, se dedicó a crear una empresa ofreciendo productos y servicios a multinacionales en el rubro de las promociones y regalos empresarios. Son muchos los emprendimientos que encaró, este fue solo el último dirigido actualmente por mi tío. Mientras otras mujeres dependían del sueldo de su marido, ella prefirió trabajar y darle una salida laboral a otras mujeres que querían tener más autonomía económica. 

Inicié mi carrera de marketing a partir de acompañarla a una de las empresas a las que le ofrecía este tipo de soluciones, una reconocida tarjeta de crédito que opera en varios países. Luego hice mis primeros pasos en una multinacional, llegando a un puesto muy deseado por muchas personas en la empresa en el ámbito internacional, algo que no sabía. Pero llegado un tiempo, me cansé de algunas cuestiones que tienen que ver con la dificultad de conciliar la vida personal con la laboral. Fue cuando me cruce con la ONG Emprear en el ITBA, un lugar donde ya conocía mucha gente, entre ellos a Domingo Giorsetti, una muy buena persona que me despidió antes de irme a estudiar a España en una reunión intima con amigos en casa de mis abuelos. En el curso de Emprear me impresionó conocer muchos hombres que habían pasado de ser grandes banqueros para trabajar con emprendimientos en el campo junto a su familia. En ese momento Domingo Giorsetti, Daniel Miguez, Julián Albinati, Diego Giorsetti y Jorge Lorenzo me enseñaron que en un grupo de trabajo se puede trabajar con “Dinámica Humana”.  

La dinámica humana es un cuerpo de conocimientos relativo al comportamiento humano que surge de un importante descubrimiento realizado por la Doctora Sandra Seagal, a partir de sus investigaciones de campo. Identifica y documenta distinciones inherentes en el comportamiento de las personas, más fundamentales que la edad, raza, color o género, las que pueden ser identificadas desde la infancia. Como resultado de los estudios realizados en el año 1979, involucrando más de 25 culturas, se han identificado 9 grupos de los cuales 5 predominan en las culturas occidentales.  

Cada una de estas maneras de ser o dinámicas de personalidad, resulta de una interacción particular de tres principios básicos: mental, emocional y físico. Estos principios tienen una doble dimensión: una cualitativa y otra cuantitativa. Cada dinámica posee procesos particulares de aprendizaje, resolución de problemas y comunicación. Cada una responde al stress y al cambio de diferente manera. Una de las contribuciones más significativas de la dinámica humana es la comprensión que ella permite de los diferentes procesos de comunicación y necesidades de las personas.  

La comprensión de esas distinciones da a las personas capacidad para una mejor relación entre ellas, ya sea dentro de un contexto laboral, familiar, en la comunidad o en las aulas. Cada una de las dinámicas de personalidad es capaz de un desarrollo distinto, no hay juicios de valor, ya que todas las dinámicas son equivalentes. Cada una complementa potencialmente a las otras. Las personas identifican su propia dinámica a través de un proceso de autoidentificación con talleres, así como reconocen las de los demás, a través de la identificación de habilidades de comprensión, empatía, observación y escucha.  

El grupo SOL fue construido por profesionales de distintas disciplinas (tanto humanísticas como técnicas) y desarrolló tareas de estudio, investigación y divulgación para lograr implementaciones de los principios de la dinámica humana en diferentes ambientes, como el organizacional, de la salud y la educación. Desde una nueva mirada introspectiva y sistémica, los participantes adquieren herramientas que les permiten comprender por qué uno actúa como actúa y por qué otros lo hacen de manera distinta. Ahí fue donde descubrí que soy emocional-objetiva o subjetiva, aunque también puedo ser física mental, según la situación en la que me encuentre. Esto no es ni bueno, ni malo en un grupo, solo es cuestión de saber sacar de cada uno su mayor potencial.  

El grupo SOL de Argentina decía que esta simple distinción genera una mayor confianza propia y en otros, permitiendo un alto compromiso para encarar los cambios personales u organizacionales necesarios que demanda una realidad cambiante, facilitando la construcción de visiones compartidas, la reducción del stress personal y organizacional, el aumento del nivel de salud, la motivación personal y la efectividad al momento de perseguir objetivos y metas personales o grupales.  

El grupo SOL Argentina llevaba su nombre inspirado en Peter Senge, que creó la Society for Organizational Learning. Peter Senge cofundó el Instituto de la Presencia (www.presencing.org) junto a Otto Scharmer, quien hizo hincapié en la figura de un alquimista en las puertas del MIT, denotando que el conocimiento ya no se encuentra dentro de las aulas, sino en nuestro interior en contacto con los bordes del sistema.  Cuando volví de mi maestría en Responsabilidad Social Empresaria en España, hice un curso en una escuela de coaching que se llama Protagonista de Cambio. En esa escuela aprendí lo que es el coaching ontológico. Luego de haber dirigido un grupo de trabajo para un programa ejecutivo en Responsabilidad Social y Sostenibilidad en la Universidad Di Tella, me ofrecieron ser parte de un equipo de trabajo en el ITBA para desarrollar un curso de Liderazgo orientado a la sostenibilidad. En ese curso dirigido por José Luis Roces, aprendí a incorporar la meditación para el autoliderazgo. Recibí tutorías y la metodología de trabajo que utilizaban para poder armar un curso de liderazgo en sostenibilidad. Tuve que renunciar, porque había cuestiones de la dinámica humana que no estaban incorporadas. 

Pasada esa situación, años después, me surgió la oportunidad de hacer un programa llamado Mujer y Liderazgo en el IESE. Me encantó ver como en un país más desarrollado que el mío se incorporaba la visión de la mujer al liderazgo de las organizaciones en alianza con los hombres, con los dos ojos: el del hombre y el de la mujer. Habiéndose cumplido 20 años en Emprear y haciendo honor a Domingo Giorsetti, me pareció interesante ver cómo a partir del mes de agosto de este año, comenzaron a incorporar la visión de la mujer y ver cómo han ido evolucionando.  

Hoy tengo el honor de trabajar para un curso que pertenece al Cambridge Institute for Sustainability Leadership. Todo este recorrido, me ha hecho pensar lo importante que es tener una visión complementaria y sistémica de las realidades sociales, tecnológicas y medioambientales en un contexto volátil, incierto, complejo y ambiguo.  La muerte de la Reina Isabel II, no hace más que mostrar un cambio de era, donde todos somos importantes para la construcción de una nueva civilización, en alianza con los valores que hacen sostenible a una empresa, a una persona y a una sociedad. La construcción de capital social, es decir, de relaciones de confianza entre las personas será fundamental. ¿Pero cómo poder hacerlo cuando los sistemas de gestión están lejos de ser transparentes, por la realidad compleja en la que vivimos?  

La respuesta está en la capacidad de poder integrarnos para resolver los nuevos problemas que afronta la humanidad con creación de valor integrado, haciendo a un lado la voz del miedo, la voz del juicio y la voz del cinismo y utilizando la tecnología para poner al individuo y su desarrollo en el centro. El futuro del trabajo será una comunidad interconectada de personas con un diseño ontológico tal que permita a la humanidad sacar su mayor potencial. Virar de un paradigma competitivo a otro colaborativo, donde todos seamos parte del cambio con una visión de liderazgo basado en la evolución humana será fundamental. Incorporar la espiritualidad como principal sostén para situaciones de crisis como la que estamos viviendo, haciendo del amor social un condimento fundamental para el auténtico desarrollo también, tal y como nos lo llama a hacer el Filósofo Hernando Uribe de la Orden Carmelitas Descalzos.

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