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La Ética del cuidado en nuestros mayores

Hace tiempo que vengo observando la forma en que se trata a nuestros mayores. La condición humana nos sorprende siempre ya que ni siquiera pensamos que llegará el día en que nos encontraremos en el mismo lugar de ellos. Si lo hiciéramos seguramente seriamos más responsables y cuidadosos con su atención.

Si eres afortunado y tienes una red familiar que te de soporte la cosa no es tan grave, pero si no la tienes te conviertes en un mayor vulnerable.

Que se entiende por envejecer. Diríamos que envejecer tiene que ver con fragilidad, sensibilidad, soledad, recuerdos amargos y dulces, dependencia, deterioro físico y cognitivo, tristeza. Hay más de esto que de tranquilidad, alegría, sueños y deseos. Ya casi no se desea nada más que se acuerden de ti, tus amigos, tus seres queridos.

Envejecer supone aceptar que la vida se acorta y no hay vueltas atrás, tampoco miras hacia adelante. Es el único estado de la vida donde vives de recuerdos que se hacen presentes en cada momento.

Su vida gira en torno a una llamada, una visita esperada con deseo desesperado. Cuando llegan la alegría vuelve a reinar cuando se van la oscuridad se adentra profundamente sin remedio y esperanza de un nuevo encuentro.

Pasan los días, unos amargos, otros sordos a lo ajeno y externo, algunos pocos con la ilusión de algún momento inesperado.

Cada vez cuesta más trabajar la voluntad. De levantarse, de asearse, de vestirse, hasta de alimentarse. Voluntad sin objetivo no se siente como algo que mejora nuestra vida. Cuantas horas al día dormitando, si tan siquiera necesitar un entretenimiento, ya no es necesario, viajas en el tiempo con el recuerdo de lo momentos felices vividos.

Curiosamente tu cuerpo se desplaza lento, torpe, agotado. Tu cabeza por contra discurre precitada, febril, apresurada y hace que tus movimientos se conviertan en obstinados discurriendo por el lugar equivocado. Ponerte una chaqueta, un calcetín, un pantalón resulta una tarea titánica.

Parece que si vuelves demasiado al pasado envejeces un poco más cada vez. La clave es recordar la infancia, la adolescencia, donde la libertad, la juventud, la emoción de lo imprevisto te recuerda la persona que eras o que podrías haber sido. Luego hay un espacio temporal donde te haces adulto, deberes, responsabilidades, trabajo, hijos, amigos que te precipitan por una montaña rusa sin fin y llena de curvas. A cada curva que sorteas se impone un reto cada vez mayor, pero también comienzan las grietas donde se van colando las desilusiones, las emociones negativas hasta la desdicha de no haber sabido cambiar el rumbo de tu vida si esta ha discurrido de forma diferente a la esperada.

Ya nadie se fija en lo que fueron, en los logros que tuvieron, en lo que han dejado como legado. Testigos de momentos históricos únicos, guerras y destrucción, avances y descubrimientos que han hecho de nuestra sociedad actual un lugar de bienestar inimaginable para ellos.

Habría que preguntarse como lograron sortear esa dificultad, luchando incluso con su propia vida por conseguir cambiar las cosas. Logros tales como los derechos de las mujeres, de la infancia, las desigualdades por razón de la raza, la religión, la libertad individual y colectiva.

Cada uno de nosotros somos testigos de esa lucha de nuestros mayores que nos ha traído hasta aquí. Nuestro deber seria seguir manteniendo y cuidando su legado en el epílogo de su vida y reconocerles su inconmensurable esfuerzo y tenacidad para que nosotros disfrutemos de nuestro actual estado del bienestar.

Ética

¿Qué significado tiene la palabra Ética? Hay muchas definiciones de nuestros maestros, que nos han abierto la puerta al pensamiento crítico ante las cuestiones vitales de la vida. Para el ser de hoy diríamos que es “hacer lo correcto” Pero ¿quién define lo que es hacer lo correcto? la ética es una cuestión sobre la cual existen respuestas objetivamente correctas o incorrectas.

No es menester de este artículo entrar en esta cuestión cuando su significado es infinito si tenemos en cuentas culturas y contextos diferentes.  Yo me voy a ceñir al concepto de la ética en el cuidado de nuestros mayores.

La fortuna de recibir una educación familiar, escolar y social en valores, hacer lo correcto o lo que entendemos hoy por ética viene sola. Si sabes cual es la fina línea entre lo que esta bien y lo que no lo es, la ética se manifiesta sola. Moverse entre los blancos y grises es lo difícil.

¿Dónde colocamos nuestras prioridades? ¿Son nuestros mayores una prioridad? Si hemos crecido en una cultura de valores donde nos han enseñado a diferenciar lo prioritario de lo urgente estamos cerca de lograr ser personas éticas.

El mundo lejos de avanzar hacia la simplificación de los cambios donde la transparencia, la compasión, la bondad y otros valores deberían ser nuestro distintivo que marcara la diferencia, se acerca vertiginosamente hacia la confusión, al desconcierto de ver como los pilares sobre los que hemos construido nuestras vidas se transforman y reaparecen velados de otros intereses. Nada nos obliga a cambiar nuestra ruta, pero lo cierto es que lo hacemos y lo que es prioritario deja de serlo.

La tecnología

“Por Tecnología se entiende un conjunto de conocimientos de base científica que permite describir, explicar, diseñar y aplicar soluciones técnicas a problemas prácticos de forma sistemática y racional”, Miguel Angel Quintanilla, 1998 (5)

Según Quintanilla, las acciones tecnológicas no solo modifican objetos sino también relaciones, en concreto las relaciones espaciales y los ámbitos de interrelación. Esta interrelación entre generaciones es desigual ya que la adaptación de los mayores a la tecnología les aleja de la relación directa con sus familias.

Peter Singer, filósofo moral y australiano aboga por la esperanza de utilizar la tecnología para lograr una vida mejor para todos de un modo mas equitativo. Algunos dirían que significa lograr una vida mejor para todos. En términos globales supone mayor igualdad. Pero lo que es mejor para las nuevas generaciones puede no serlo para las generaciones anteriores. Así se explica con la irrupción de los robots sociales para nuestros mayores.

Es cierto que los avances científicos han provocado en algunos campos, más fácil y accesible la vida de las personas; longevidad, entornos más saludables, sociedades más formadas, accesibilidad a culturas diferentes y así infinidad de éxitos logrados en el avance de la ciencia. Pero también es cierto que la tecnología nos está acercando a un individualismo narcisista donde el bien personal esta antes que el bien común. Y esto crea desigualdad en la sociedad.

La Inteligencia artificial y sus incalculables avances también en los mayores está planteando graves problemas de soledad y aislamiento. Los mayores eran atendidos por sus familiares. Había espacios temporales reservados a ellos donde les hacíamos sentir parte de nuestras vidas. Ahora se diseñan robots sociales con la finalidad de mejorar la calidad de vida de los mayores.

¿Crees que nuestros mayores prefieren interactuar con una máquina o recibir la atención de un familiar que le provoca la risa y el amor cercano y conocido?

La tecnología debe servir para resolver necesidades, pero no sustituir emociones.

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