Cada vez somos más las mujeres que nos embarcamos en la aventura de emprender, de ser autónomas e independientes a nivel personal y profesional, de liderar nuestra propia vida.
La mujer en el mundo del emprendimiento
Cada vez somos más las mujeres que creamos, innovamos, tomamos decisiones, arriesgamos y trabajamos mucho para conseguir el éxito, por estar a gusto con nosotras mismas y crecer profesionalmente, sin barreras impuestas.

En España, pese a tener unos datos muy positivos en comparativa con resto de Europa, (España es el país europeo con mayor tasa de emprendimiento femenino, 9 mujeres emprenden su propio negocio, por cada 10 hombres ,frente a la media europea de 6 de cada 10), estos son insuficientes.

Según informe elaborado desde ATA (Asociación trabajadores autónomos), las mujeres representamos el 33,6% del total de autónomos en España.  Así mismo, pese al aumento de mujeres empresarias, los últimos estudios publicados en relación al AGER 1, GEM 2 y AESI 3, continúan indicando que la mujer, pese a tener una mayor intención emprendedora, a día de hoy, sigue, lamentablemente siendo menor que la de los hombres, situándonos en un 32,8 % por debajo, debido a factores socio culturales y económicos, a la complicada conciliación laboral y familiar, y a la financiación.

Esta última es uno de los obstáculos principales a los que se enfrenta cualquier emprendedor, pero sobre todo si es mujer por la reticencia de las entidades financieras.

Como lo avalan numerosos estudios, las mujeres no solo tenemos más dificultades para conseguir un crédito, sino que además partimos de capital inicial inferior como consecuencia de la brecha salarial y las dificultades de progreso profesional dentro de una empresa, lo cual hace que dispongamos de menos dinero para emprender.

Aparte, todavía existen ciertas creencias sociales que afirman que la mujer tiene menor compromiso, menor capacidad de obtener beneficios en los negocios, dificultad de aguantar la presión y gestionar sus emociones. En definitiva, persisten estereotipos retrógrados que poco a poco hay que eliminar a través de la educación.

Para ir dando pasos en pro de una igualdad y equilibrio necesitamos proyectos que impulsen a la mujer, “emprende en femenino” es un camino hacia la igualdad. Necesitamos conseguir un apoyo social y crear una cultura que promueva y visibilice el papel de la mujer emprendedora en un ámbito como el económico, todavía masculinizado, necesitamos referentes femeninos. Desde la infancia, en los colegios se debería dar una educación empresarial que elimine la identidad del emprendimiento como exclusiva del hombre, exponiendo ejemplos de mujeres emprendedoras de éxito, que hay muchas.

Necesitamos más programas de ayuda y asesoramiento como el “Programa de Apoyo a la Mujer Empresaria (PAEM)” ,programa de ámbito nacional promovido por el Instituto de la Mujer y la Cámara de Comercio de España, para ayudar a la financiación de proyectos , tratando de sensibilizar a la sociedad en materia de igualdad de género. Uno de los puntos más importantes de este programa es el apoyo a la financiación, igualdad y emprendimiento de la mujer rural, financiado por el Fondo Social Europeo y el Instituto de la Mujer para la igualdad de Oportunidad.

 Para avanzar con el emprendimiento femenino y crear una cultura de equilibrio e igualdad, en el año 2014 Naciones Unidas promovió el Día Internacional de las Mujeres Emprendedoras que se celebra el 19 de noviembre en más de 144 países. El objetivo de esta fecha, es hacer hincapié en    necesidad de visibilizar a las mujeres emprendedoras en todas las partes del mundo.

La unión hace la fuerza y las mujeres empresarias tenemos que estar juntas y compartir experiencias, logros, dificultades, éxitos etc., para tomar decisiones y buscar soluciones apropiadas. Tenemos que tener una mayor incidencia social y cultural. La cooperación y promoción de alianzas con otras empresas, organismos y profesionales, es básico para apoyarnos, buscar todas las vías de financiación posible y aprovechar cada recurso que esté a nuestro alcance.

Vamos por el buen camino, cada vez somos más las mujeres que emprendemos y damos a conocer nuestras habilidades sociales y directivas. Nos mostramos como somos, mujeres comunes, valientes, que buscamos, aprendemos , creamos y conectemos con nuestra esencia y talentos, para crecer personal y profesionalmente.

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