
La industria forestal europea atraviesa una profunda transformación que la sitúa como uno de los sectores clave para acelerar la transición ecológica del continente. Así lo refleja el informe Forest Tracks: Country Level Market Insights 2025/2026, elaborado por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE), que analiza cómo la madera y los recursos forestales están adquiriendo un nuevo protagonismo en ámbitos como la construcción sostenible, la producción energética renovable y la captura de carbono.
El documento señala que, pese a las dificultades económicas derivadas de la inflación, el estancamiento del PIB o las interrupciones comerciales, el sector forestal está encontrando nuevas oportunidades ligadas a la bioeconomía y a las soluciones climáticas de bajo impacto ambiental.
Según informa UNECE, la madera está dejando de concebirse únicamente como una materia prima extractiva para convertirse en un recurso estratégico dentro de la economía verde europea. El informe destaca especialmente el auge de la construcción con madera como alternativa baja en carbono frente a materiales más contaminantes.
Uno de los ejemplos recogidos es el de la República Checa, donde recientes cambios regulatorios permiten ya levantar edificios de madera de hasta 22,5 metros de altura, abriendo nuevas posibilidades para el urbanismo sostenible y la descarbonización del sector de la construcción. En Estonia, por su parte, los biocombustibles sólidos representan más de un tercio de la producción primaria de energía, consolidando el papel de la biomasa forestal en la seguridad energética del país.
El informe subraya que el sector está evolucionando “de la mera extracción a la innovación de alta tecnología y la resiliencia climática”. En este contexto, países como Irlanda están reforzando el papel de los bosques como sumideros de carbono, mientras que Suecia continúa integrando la silvicultura industrial en cadenas de valor altamente eficientes.
La adaptación a las nuevas exigencias regulatorias también está marcando el rumbo del sector. La aplicación del Reglamento europeo contra la Deforestación y la Ley de Restauración de la Naturaleza está impulsando mayores niveles de trazabilidad y transparencia en las cadenas de suministro, así como el crecimiento de los mercados vinculados a créditos de carbono forestal.
Al mismo tiempo, la industria forestal europea debe hacer frente a amenazas crecientes derivadas de la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. El informe menciona, entre otros desafíos, la expansión de plagas como el escarabajo de la corteza en Europa Central y el aumento de incendios forestales en el sur del continente, factores que ya están afectando a los volúmenes de producción maderera.
Pese a ello, UNECE destaca que muchos países están respondiendo mediante una mayor eficiencia en el uso de recursos y una apuesta creciente por modelos de bioeconomía circular. El análisis concluye que los próximos años serán decisivos para comprobar hasta qué punto los países europeos logran equilibrar el aprovechamiento económico de los recursos forestales con los compromisos internacionales en materia climática y ambiental.