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La transición hacia un sistema energético más electrificado continúa generando empleo en todo el mundo. Según el último informe World Energy Employment 2025 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el sector eléctrico ya es el mayor empleador del ámbito energético y ha creado casi cuatro millones de puestos de trabajo en cinco años. Sin embargo, el organismo advierte de que será indispensable cerrar las brechas de capacitación para garantizar transiciones justas y centradas en las personas.
El sector energético lidera la creación de empleo en el mundo

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) señala que el planeta ha entrado en la llamada “Era de la Electricidad”, un periodo en el que el uso creciente de la energía eléctrica está transformando los mercados laborales y ofreciendo nuevas oportunidades económicas. Tal como informa la Agencia Internacional de la Energía, el sector eléctrico ha sumado 3,9 millones de empleos desde 2019, situándose ya como el principal generador de trabajo en el conjunto del sistema energético.

Pero este dinamismo no se explica solo por el aumento de la demanda de electricidad: el crecimiento del consumo energético en general, impulsado sobre todo por economías emergentes, también contribuye a esta tendencia. Por tercer año consecutivo, el empleo en energía creció por encima del promedio de la economía global. India, Indonesia y Oriente Medio destacan como regiones donde el avance fue más pronunciado, consolidando su papel como polos de demanda energética.

Pese a estas cifras positivas, la AIE alerta de que la falta de personal cualificado podría convertirse en un freno decisivo. Para lograr transiciones energéticas seguras, justas y centradas en las personas, será clave reforzar la formación profesional y actualizar las competencias de quienes ya trabajan en el sector. Según la AIE, la agencia tuvo un rol central en la COP30, celebrada el mes pasado en Belém (Brasil). Además de coorganizar diálogos de alto nivel sobre transición energética, proporcionó análisis, datos y orientación política en temas prioritarios: desde triplicar la capacidad renovable global hasta avanzar en eficiencia energética, cadenas de suministro resilientes de minerales críticos y transición energética con enfoque inclusivo.

En el marco de esta cumbre, Brasil, Italia y Japón —con el respaldo de países como Canadá, México, Chile, Indonesia o Kenia— presentaron el Belém Commitment for Sustainable Fuels, conocido como “Belém 4x”, que propone cuadruplicar la producción y uso de combustibles sostenibles de aquí a 2035. La AIE contribuyó con un informe de referencia: Delivering Sustainable Fuels, que concluye que este objetivo es ambicioso, pero alcanzable si se aplican plenamente las políticas ya anunciadas.

La AIE también publicó Brazil 2025, una revisión exhaustiva de la política energética del país. El informe reconoce que Brasil se ha posicionado como líder global de la transición energética, con metas como alcanzar las cero emisiones netas en 2050 y con una sólida planificación a largo plazo. Entre los avances más destacados figuran el acceso universal a la energía y los programas de apoyo a los hogares vulnerables, como Luz para Todos.

El país, con un sistema eléctrico basado en renovables y un sector bioenergético de referencia mundial, cuenta con ventajas competitivas significativas para desarrollar nuevas industrias verdes. No obstante, lograr sus objetivos exigirá un notable incremento de la inversión en infraestructuras y en proyectos viables, además de políticas que garanticen que los beneficios de la transición lleguen a toda la ciudadanía.

Otro de los informes recientes de la AIE, solicitado por el Gobierno de Colombia, presenta una hoja de ruta para alcanzar la neutralidad climática en 2050 sin renunciar al crecimiento económico ni a la seguridad energética. Actualmente, más del 75% de la energía consumida en el país proviene de combustibles fósiles. Entre las medidas clave, se destaca acelerar el despliegue de tecnologías renovables, ampliar la electrificación y reforzar la red eléctrica con mayor almacenamiento.

En el caso de Ucrania, la guerra sigue poniendo en riesgo su sistema energético. En su Ukraine’s Energy Security, la AIE detalla los esfuerzos del país por restaurar infraestructuras dañadas, sumar generación distribuida y ampliar el almacenamiento. Aun así, la agencia subraya que la amenaza sobre instalaciones críticas persiste y propone medidas para fortalecer la resiliencia, como defensas multilayer contra ataques y mayor cooperación internacional.

La AIE también analiza el papel de las compañías petroleras nacionales en la reducción de emisiones de metano, responsables del 30% del calentamiento global desde la Revolución Industrial. Más de 30 empresas ya forman parte de la Oil and Gas Decarbonization Charter. En su informe Advancing Methane Emissions Reductions by National Oil Companies, la agencia detalla oportunidades para acelerar estas acciones mediante mejores prácticas, detección de fugas y sistemas robustos de monitoreo. En línea con este compromiso, la AIE celebró en Abuja (Nigeria) un taller regional con representantes de nueve países africanos, centrado en transformar promesas de reducción de metano en políticas concretas y regulaciones efectivas.

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