
La transición hacia modelos empresariales más transparentes y participativos también pasa por la manera en que las compañías se comunican. En esta línea, L’Oréal ha reforzado su reputación corporativa —y, con ello, su narrativa de sostenibilidad— mediante un ambicioso programa global de employee advocacy, una estrategia que incentiva a los equipos internos a compartir contenidos aprobados por la compañía a través de sus propias redes sociales. Según informa Sprinklr, responsable de la plataforma tecnológica que sustenta la iniciativa, los resultados están superando con creces las previsiones.
El reto no era menor: muchos empleados mostraban dudas a la hora de publicar contenidos relacionados con su trabajo por falta de confianza, herramientas o acompañamiento. Para revertir esa situación, L’Oréal puso en marcha un plan global basado en cuatro pilares —localización, tecnología, capacitación y análisis de datos— con el objetivo de ofrecer formación, seguridad y autonomía.
“Queríamos que la participación fuera voluntaria y exitosa”, explica Jean Loh, directora global de Employee Engagement en L’Oréal. Sprinklr Advocacy, integrada en Sprinklr Social, facilita a los empleados una biblioteca de publicaciones corporativas y la posibilidad de programar y personalizar contenidos desde ordenador o móvil, sin poner en riesgo el cumplimiento normativo.
Impacto en reputación y alcance orgánico
Tras 18 meses de implementación, el programa ha generado 33 millones de impresiones orgánicas, cifra que demuestra el potencial de la comunicación basada en voces reales. L’Oréal lanzó un piloto en 2024 en 18 sedes con más de 900 embajadores y prevé superar los 1.500 participantes a finales de 2025.
“El programa está superando las expectativas. Cuando los empleados se sienten apoyados e inspirados, se convierten en nuestros defensores más eficaces”, subraya Loh. La compañía considera ahora esta estrategia como parte estructural de su forma de construir reputación desde la confianza y la autenticidad.
Karthik Suri, director de producto en Sprinklr, destaca que la herramienta “permite amplificar la notoriedad, generar demanda e incluso atraer talento, todo ello desde la credibilidad que aporta el testimonio de la propia plantilla”.
Un modelo que gana terreno en comunicación sostenible
La evidencia apunta en la misma dirección. Tal como recoge un estudio del grupo MSL, la promoción impulsada por empleados puede multiplicar por cinco el alcance de una marca, mientras que el contenido compartido por personas reales en sus perfiles personales genera hasta ocho veces más interacción que aquel difundido únicamente por los canales corporativos.
En un contexto en el que la sostenibilidad también se construye mediante prácticas comunicativas coherentes, transparentes y centradas en las personas, la experiencia de L’Oréal muestra cómo la participación activa de los equipos internos puede convertirse en una herramienta estratégica para reforzar la confianza y la legitimidad social de las empresas.