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El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos advirtió que resulta urgente acelerar el fin de los combustibles fósiles y la transición a las energías verdes. De lo contrario, continuará la degradación a gran escala del medioambiente y con ello aumentarán los fenómenos meteorológicos y la inseguridad alimentaria.
Detener el cambio climático, una cuestión de derechos humanos

El cambio climático es una de las mayores amenazas que enfrenta nuestro planeta y tiene implicaciones significativas para los derechos humanos. Si bien el cambio climático es un fenómeno global que afecta a todos, sus impactos no son uniformes y tienen un impacto desproporcionado en las personas más vulnerables y marginadas de la sociedad. Los derechos humanos están interrelacionados e indivisibles, lo que significa que los efectos del cambio climático pueden afectar directamente el disfrute de una amplia gama de derechos humanos, como el derecho a la vida, a la salud, a la alimentación, al agua, al refugio y a un nivel adecuado de vida.

Consciente de esta realidad, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos advirtió  que el derecho a la alimentación está amenazado por el cambio climático. Durante una sesión del Consejo de Derechos Humanos dedicada al Impacto adverso del cambio climático sobre la plena realización del derecho a la alimentación, instó a los gobiernos a tomar medidas urgentes para frenarlo y a los tribunales de todo el mundo a exigir responsabilidades.

Volker Türk indicó, además, que se prevé que el cambio climático ponga en riesgo de padecer hambre hasta a 80 millones de personas más a mediados de este siglo; una cifra que se sumaría a los 828 millones de personas que pasaron hambre en 2021. Además, el Alto Comisionado señaló que los dirigentes han expresado en numerosas ocasiones su intención de tomar medidas para frenar el cambio climático y prometen actuar, pero que luego “se atascan en el corto plazo”.

Según estimaciones de las Naciones Unidas, si no se toman provisiones urgentes, el aumento medio de la temperatura a finales de este siglo sería de 3º Celsius, lo que haría que los ecosistemas, el aire, los alimentos, el agua y la vida humana, fuesen irreconocibles. Los fenómenos meteorológicos extremos, y los desastres tanto repentinos como graduales causados por el cambio climático, arrasarían cosechas, rebaños, pesquerías y ecosistemas enteros.

Diversas investigaciones muestran que, a nivel mundial, se ha producido un aumento del 134% en los desastres relacionados con inundaciones provocadas por el clima entre 2000-2023. Y una frecuencia de repetición de estos fenómenos cada vez mayor hace imposible que las comunidades puedan reconstruirse y mantenerse a sí mismas.

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático ya han dañado la productividad de todos los sectores agrícolas y pesqueros, con consecuencias negativas para la seguridad alimentaria y los medios de vida de las personas. En la actualidad, estas repercusiones son peores para los pequeños agricultores y para la población de África por debajo del Sahara; de toda Asia, de los pequeños Estados insulares y de América Central y del Sur.

Por lo tanto, abordar el cambio climático es esencial desde una perspectiva de derechos humanos. Esto implica tomar medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, promover la adaptación y la resiliencia frente a los impactos del cambio climático y garantizar que las políticas y las acciones climáticas sean justas, equitativas y respeten los derechos humanos de todas las personas, especialmente de aquellas más vulnerables.

Además, es importante reconocer que los derechos humanos también tienen un papel crucial en la transición hacia un modelo de desarrollo sostenible. Esto implica garantizar que las políticas y las medidas para abordar el cambio climático se basen en los principios de igualdad, no discriminación, participación y acceso a la información, y que se tengan en cuenta las necesidades y perspectivas de las personas más afectadas por el cambio climático.

Sin dudas, es momento de buscar soluciones. Frente a este desafío, la tecnología se presenta como una gran aliada. Para el máximo representante de los derechos fundamentales, se puede hacer frente a los retos actuales utilizando “las herramientas tecnológicas más potentes de la historia”, poniendo fin a la industria de los combustibles fósiles y cambiando a las energías verdes. Así, Volker Türk instó a los tribunales de todo el mundo a exigir responsabilidades a las empresas y a los gobiernos y a transformar las instituciones internacionales de desarrollo y financiación en motores de la acción climática, de modo que los países y las personas más afectados tengan acceso a los recursos necesarios para hacerle frente.

Finalmente, Türk se refirió al próximo encuentro sobre cambio climático, la COP28 que tendrá lugar en diciembre de 2023, como un momento decisivo para tomar las decisiones adecuadas para hacer realidad el derecho universal a la alimentación y defender el derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible. 

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