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Diez recomendaciones para que la industria pesquera reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero

Mientras la Comisión Europea se prepara para publicar una nueva estrategia para acelerar la transición energética en el sector pesquero de la UE, un nuevo informe publicado a comienzo de febrero por Oceana, ONG cuyo objetivo es la conservación marina, analiza las soluciones para reducir el uso de combustible con el fin de apoyar esta transición. La publicación concluye que existen varias vías potenciales para alcanzar la ambición de la UE de reducir la contribución del sector pesquero a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 30% de aquí a 2030 y de lograr la neutralidad climática cómo máximo en 2050.

En un contexto como el actual, marcado por la crisis medioambiental, descarbonizar la economía resulta urgente. Es por ello, que la ONG Oceana ha publicado recientemente un informe que investiga soluciones técnicas y estratégicas para reducir el uso de combustible en el sector de la flota de la UE y pretende apoyar la transición energética de la flota comunitaria.

La publicación parte de la premisa acerca de que existen soluciones para reducir el consumo de combustible en la pesca, desde soluciones técnicas hasta cambios más amplios, como la eliminación progresiva de las técnicas y prácticas pesqueras que consumen más energía. El estudio identifica el potencial de reducción de emisiones derivado del ahorro de combustible cuando las pesquerías aplican las soluciones técnicas existentes, cambian hacia las técnicas de pesca que consumen menos combustible, utilizan energía verde y reducen o evitan las emisiones indirectas cambiando los caladeros y desplazando las prácticas más perjudiciales que presionan el fondo marino de los hábitats ricos en carbono.

El informe revela que las pesquerías móviles de contacto con el fondo son las técnicas pesqueras de la UE que consumen más combustible (en términos de litros de combustible utilizados por kilo de pescado desembarcado). Esta elevada dependencia del combustible se debe en gran medida a que este tipo de embarcaciones necesitan cantidades especialmente grandes de combustible y motores potentes para arrastrar sus artes por el fondo marino. Según la investigación, estas embarcaciones también liberan al agua grandes cantidades de carbono almacenado en el lecho marino, posiblemente entre 10 y 15 veces la cantidad de carbono liberado por el combustible quemado durante las actividades pesqueras.

Los expertos de Oceana revelan que, aunque la pesca suele considerarse una fuente de alimentos con bajas emisiones de carbono, las técnicas pesqueras más intensivas en combustible y menos eficientes energéticamente podrían generar emisiones comparables a las de la producción de proteínas animales en tierra.

En este escenario, el informe concluye que la eliminación progresiva de las pesquerías más destructivas y que consumen más energía, y su sustitución por técnicas de pesca más pasivas, ofrece múltiples ventajas para el medio ambiente, la economía y la sociedad. Entre otras cosas, contribuye a reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero mediante un menor uso de combustible, mayores beneficios derivados de la captura de pescado de mayor valor con menos combustible y menores costes operativos, y almacenes de carbono protegidos.

A pesar de algunas barreras a la innovación, el informe identifica soluciones a corto y largo plazo para reducir las emisiones en el sector pesquero de la UE y cumplir los objetivos climáticos de la UE. Entre ellas figuran la adopción de las tecnologías existentes (como la optimización de buques y artes) para que las técnicas y actividades pesqueras consuman menos combustible, incentivar el uso de artes alternativos para sustituir parcialmente las artes de pesca que consumen más energía y aplicar una prohibición total de las pesquerías más perjudiciales en las zonas marinas donde se sabe que existen hábitats de carbono azul. En este sentido, la publicación presenta un decálogo de recomendaciones para que la industria pesquera reduzca su contribución a las emisiones de gases de efecto invernadero y refuerce la resiliencia climática:

  1. La Comisión Europea y los Estados miembros deben abordar urgentemente las deficiencias en la aplicación de la Política Pesquera Común (PPC) como los límites de capturas, que siguen superando los dictámenes científicos de desembarque y la pesca no selectiva que provoca capturas accesorias persistentes, así como otros efectos negativos de la pesca en las especies y hábitats marinos.
  2. La Comisión debería solicitar al Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) que lleve a cabo evaluaciones del impacto de las pesquerías de la UE sobre los ecosistemas y el clima de las poblaciones de peces, los fondos marinos y los hábitats marinos, así como las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del consumo de combustible).
  3. La Comisión Europea también debería solicitar el asesoramiento científico del CIEM sobre las posibilidades de pesca que refleje un enfoque basado en el clima y los ecosistemas, con especial atención a las pesquerías mixtas y a las poblaciones más agotadas. En la medida de lo posible, la Comisión debería proponer, y el Consejo adoptar, límites de pesca por debajo del valor de punto del Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) para proporcionar un "amortiguador climático" a las poblaciones de peces sometidas a múltiples factores de estrés.
  4. La UE debería aumentar su capacidad de respuesta en la gobernanza de la pesca para los cambios geográficos en la distribución de las poblaciones debido al calentamiento global y a los posibles conflictos con los países vecinos. En diálogo con terceros países, la UE debería desarrollar estrategias de captura y modelos de asignación de cuotas que puedan responder a los cambios los patrones de abundancia y/o distribución de las especies.
  5. La Comisión debería incluir en la próxima ley de restauración de la UE objetivos jurídicamente vinculantes para la protección de los hábitats marinos. El fondo oceánico es el mayor almacén de carbono del mundo, por lo que no debe ser alterado. La UE debería proteger los ecosistemas de "carbono azul", como las marismas, las praderas marinas y los bosques de algas, y su capacidad de secuestro.
  1. La UE debe prohibir las artes de pesca destructivas en zonas marinas sensibles y vulnerables, no sólo para salvaguardar la pesca y la biodiversidad (incluidos los hábitats ricos en carbono), sino también para reforzar la resistencia de los océanos a los impactos climáticos, en particular:
  • Prohibiendo las artes destructivas en contacto con el fondo en todas las AMP europeas y en zonas costeras.
  • Prohibición de las artes de fondo destructivas en los ecosistemas marinos vulnerables conocidos.
  1. La UE debe descarbonizar la industria pesquera hacia un balance neto cero reduciendo el uso de combustible, el exceso de capacidad de la flota y los métodos de pesca intensivos en carbono. Toda la cadena de suministro desde la extracción del pescado y el almacenamiento en frío hasta la distribución y comercialización de productos pesqueros, debe reducir su huella de carbono e introducir fuentes alternativas de energías renovables sostenibles.
  2. Las flotas de la UE deberían pasar a formas de pesca de bajo impacto, generalmente pasivas y más locales. Los Estados miembros deberían aplicar el artículo 17 de la PPC, que incentiva la asignación de posibilidades de pesca a los operadores de bajo impacto. Estas asignaciones deberían incluir criterios medioambientales y climáticos, incluyendo la huella de carbono por unidad de captura, y el impacto en los hábitats de carbono azul y otros almacenes marinos de carbono, incluidos los fondos marinos.
  3. La UE debe eliminar las perjudiciales subvenciones a la pesca que mantienen a flote los segmentos de flota con la mayor huella de carbono. La supresión de la exención del impuesto sobre el combustible desincentivaría las prácticas pesqueras destructivas que consumen mucho combustible, como el uso de artes móviles de contacto con el fondo.
  4. La Comisión debe seguir un planteamiento basado en principios y controlar el gasto de los fondos de emergencia, recuperación y estructurales para garantizar que el dinero de los contribuyentes de la UE no acabe en la basura.

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