Así lo muestra uno de los principales resultados del “Mobility Consumer Index 2022”, encuesta global de movilidad elaborada por EY. Según la investigación, más de la mitad de las y los consumidores que quieren adquirir un vehículo nuevo se decantarían por uno eléctrico o híbrido. Si bien se observa que los usuarios siguen desplazándose menos que en la era pre-COVID, crece la preferencia por desplazarse en vehículos privados, especialmente en eléctricos. El documento indaga acerca de cuáles son las principales barreras para quienes se debaten entre comprar un vehículo eléctrico o uno de combustión y afirma que la falta de estructuras de carga y la preocupación por la autonomía del vehículo son los principales obstáculos.
El coche eléctrico, la estrella de la movilidad sostenible

La movilidad global da señales de recuperación después del parón que supuso la pandemia de COVID-19 en los desplazamientos. Sin embargo, las nuevas formas de trabajo flexible —como el trabajo en remoto o los modelos híbridos— se han consolidado en las empresas, lo que ha provocado que la movilidad asociada al trabajo se mantenga todavía en niveles anteriores a la crisis sanitaria.

Además de la persistencia de la pandemia de COVID-19, las tensiones geopolíticas y los retos que supone el cambio climático han provocado que la reactivación de la movilidad de los usuarios no esté siendo lo rápida que se esperaba. ¿Qué significa esto para los principales actores de la industria? ¿Cómo abordan el nuevo entorno los fabricantes, los proveedores de servicios de movilidad, los reguladores y los usuarios? Estas son algunas delas preguntas a las que busca dar respuesta el informe de EY, elaborado a partir de los principales resultados de “Mobility Consumer Index 2022”, encuesta global de movilidad elaborada por la consultora. La encuesta, que hace seguimiento de los comportamientos de los usuarios y sus preferencias a la hora de desplazarse, ha ampliado su alcance a 18 países e incluye por primera vez datos de España. Se trata de un estudio global elaborado por EY para hacer un seguimiento de los patrones y tendencias de la movilidad y el consumo en el contexto post-pandemia. En esta ocasión, la encuesta cuenta con las respuestas de 13.000 participantes de 18 países.

Según el documento, nuestro país ocupa la primera posición en Europa y la segunda a nivel mundial en cuanto a la variación de su volumen de desplazamientos relacionados con el trabajo desde el inicio de la pandemia, con una disminución de apenas el 3%. En el resto de los países encuestados, la reducción de los desplazamientos con motivos laborales alcanza hasta un 20% en Canadá o un 18% en el Reino Unido debido a una mayor implantación del trabajo en remoto.

El coche eléctrico, una opción sostenible cada vez más atractiva

Otro dato que se desprende del estudio es que, a nivel mundial, también la preferencia por el vehículo personal crece respecto a la anterior edición de la encuesta, ya que cerca de dos tercios de las y los encuestados han expresado que el acceso a un coche privado es muy importante para ellos, lo que supone un aumento del 6% respecto al 2021. ¿Se avecina un boom en las ventas? Según el análisis de los datos, un 45% de los usuarios tienen planeado comprar un vehículo privado en los próximos 24 meses. En este sentido, España destaca como primer país europeo y el único del continente que supera el 50% de los encuestados que expresaron intención de adquirir un coche privado próximamente. En el panorama internacional, solo se ve superada por China, India y México, que se espera que lideren la actividad de compraventa de vehículos privados en los próximos dos años.

Sin lugar a dudas, los vehículos eléctricos son la gran esperanza para la descarbonización del transporte. Sin embargo, su penetración en el mercado ha sido, hasta ahora, más lenta de lo esperado. A pesar de esta tendencia global, algo está cambiando en la mentalidad de los consumidores, según se puede observar en los resultados de la encuesta, que incluye las respuestas de 13.000 consumidores de todo el mundo. El cambio de paradigma en la movilidad global se está trasladando también a las tendencias de consumo en el sector.

Concretamente, por primera vez desde que se realiza el Mobility Consumer Index, el número de encuestados que expresa su intención de adquirir un vehículo eléctrico o híbrido superan la mitad (52%) a nivel global, lo que supone un aumento de 11 puntos respecto a las respuestas del año anterior (41%) y de 22 puntos respecto a la de 2020 (30%). El aumento se debe principalmente al creciente interés en coches completamente eléctricos mientras que los híbridos o híbridos enchufables mantienen un atractivo similar al de anteriores ediciones. Nuevamente nuestro país destaca como segundo país europeo, por detrás de Italia, en usuarios con intención de compra de un vehículo eléctrico —con el 62% de los encuestados favorables— y el cuarto a nivel global, tras Italia y China y con cifras similares a las de Corea del Sur.

El informe indaga acerca de cuáles son las motivaciones de las y los consumidores que los llevan a decantarse por las opciones eléctricas. Sobre este punto, los expertos afirman que la tendencia también parece estar cambiando. Mientras que en un principio eran los usuarios más preocupados por cuestiones medioambientales los que se sentían atraídos por este tipo de vehículos, se observa que los consumidores convencionales también se están planteando la opción. Los factores que empujan a este tipo de consumidores son, en este caso, financieros, ya que las imposiciones y restricciones que se plantean imponer en muchos países a los vehículos de combustión penalizan que estos sean percibidos como asequibles en el futuro. La preocupación por el medioambiente continúa siendo el principal factor que motiva la preferencia por las opciones eléctricas o híbridas, pero en esta edición destaca como segundo factor el incremento de las sanciones, limitaciones e impuestos que se aplican o planean aplicarse a vehículos de combustión. Cabe destacar que ya son más de veinte los países que han establecido metas concretas para la electrificación de sus parques móviles y la restricción de circulación a los vehículos de combustión, mientras que los compromisos para alcanzar el “net-zero” de emisiones que surgieron de la COP26 también contribuyen a acelerar el cambio de paradigma.

Otros factores que los usuarios tienen en cuenta a la hora de inclinarse por la opción eléctrica son el aumento de la confianza en la tecnología que impulsa los coches eléctricos y su creciente autonomía, así como la reducción del coste de propiedad y mantenimiento respecto a los vehículos que utilizan combustibles fósiles. Por otra parte, las consideraciones que frenan a los usuarios más escépticos son la falta de puntos de recarga —tanto domésticos como públicos—, la preocupación por la menor autonomía de los vehículos y el tiempo necesario para la recarga, aunque se observa una disminución de la preocupación por estos asuntos respecto a las anteriores entregas. 

¿Cómo va a responder la industria ante estos cambios?

Los cambios de tendencia en la movilidad global postpandemia se van asentando, pero la industria todavía se enfrenta a la incertidumbre por ver cuáles de estos cambios son pasajeros y cuáles se convierten en permanentes. De momento, los nuevos modelos de trabajo y los cambios de estilo de vida producidos por la adopción de hábitos digitales han moderando los desplazamientos. Las cifras anteriormente expuestas suponen una gran oportunidad para fabricantes y distribuidores a la hora de pisar el acelerador en cuanto al cambio de tendencia del mercado que afecta a los vehículos eléctricos, pero se tendrán que enfrentar también a otros factores externos que amenazan su actividad frente a una demanda creciente, como las tensiones geopolíticas o la interrupción en las cadenas de suministros.

Finalmente, ante la posibilidad de una escasez de ciertos componentes de fabricación, la industria se encuentra ante la disyuntiva de si debe priorizar vehículos eléctricos o de combustión; coches de gama alta o de gama baja. En este sentido, cabe señalar que los retos para el sector de la automoción que se plantean en 2022 van más allá de preguntar al consumidor qué coche prefiere comprar y es preciso plantearse también si existe la capacidad suficiente para satisfacer la demanda.

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