La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha presentado el pasado viernes 11 los avances en el Marco de Actuaciones Prioritarias para recuperar el Mar Menor ante colectivos y organizaciones sociales, universidades y alcaldes de los ayuntamientos del Mar Menor. Concretamente, se anunció un aumento de más de 100 millones de euros para la regeneración ambiental en la zona.
España protegerá el Mar Menor

El Mar Menor es una de las mayores lagunas litorales del Mediterráneo y ocupa unas 13.500 hectáreas de la costa de la Región de Murcia. Hasta hace apenas un lustro se caracterizaba por unas aguas hipersalinas y cristalinas que le diferenciaban de otras muchas lagunas litorales europeas de aguas turbias y salobres. La contaminación en esta zona es el principal problema. Parte de los abonos utilizados en los cultivos cercanos al Mar Menor terminan por distintas vías en la laguna, lo que provoca la eutrofización de sus aguas y desemboca en la falta de oxígeno en el agua. Desde hace años este ecosistema está en peligro constante, produciéndose cada vez más a menudo crisis anóxicas y mortandades masivas de peces y todo tipo de invertebrados marinos.

Ante esta situación medioambiental crítica y tras la fase de información pública, el plan para la regeneración de la laguna ha sido mejorado. Los 382,25 millones previstos inicialmente para actuaciones hasta el año 2026 se convierten en 484 millones, lo que supone un aumento del 26,7%. Concretamente, parte de ese incremento, unos 20 millones de euros, se destinará a actuaciones con los agricultores del Campo de Cartagena para reducir en origen la contaminación por nitratos y facilitar la adaptación al cambio climático con soluciones basadas en la naturaleza.

El programa contempla proyectos e intervenciones destinados a recuperar la integridad biológica de la laguna, contribuir a reordenar los usos socioeconómicos de su entorno y hacerlos más compatibles con la preservación del capital natural. El presupuesto adjudicado se trata del mayor esquema de actuaciones e inversiones diseñado desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para la recuperación de un enclave natural. En concreto 102 millones de euros que se suman a la dotación inicial. Es decir, los 382,25 millones previstos inicialmente para actuaciones hasta el año 2026 se convierten en 484 millones de euros aproximadamente, lo que supone un aumento presupuestario del 26,7%.

Los nuevos proyectos y actuaciones se concentran en los apartados dedicados a la restauración y mejora ambiental de la cuenca del Mar Menor mediante soluciones basadas en la naturaleza (67,9 millones) y a la gestión de inundaciones y actuaciones de reducción de la carga contaminante (14,6 millones).  Otra parte de ese incremento presupuestario, en torno a 20 millones de euros, se destinará a actuaciones del MITECO destinadas específicamente a los agricultores del Campo de Cartagena.

Un elemento particular que tuvo este proceso es que se trató de una estrategia ampliamente participativa.  Teresa Ribera ha destacado y agradecido la alta participación ciudadana (51% de las observaciones recibidas) para mejorar y completar el Marco de Actuaciones Prioritarias, que durante el mes que ha estado en consulta pública ha recibido más de 600 observaciones procedentes de un total de 79 participantes, administraciones públicas, entidades privadas y particulares.  

Asimismo, el Gobierno trabaja para reforzar y coordinar el esfuerzo de la comunidad científica (IEO, CSIC y universidades) en la mejora del conocimiento y el seguimiento de estado de la laguna, del acuífero y de la cuenca vertiente y de los efectos de las intervenciones. En este sentido, los informes del IEO nos ayudan a seguir al detalle el estado y evolución de la laguna. Los últimos datos muestran claramente cómo en los meses de invierno se atenúan de forma progresiva los efectos del último episodio de proliferación fitoplanctónica y aguas turbias. Sin embrago, los expertos advierten de que se trata de una dinámica estacional, que no significa una mejora del estado del ecosistema laguna, ni la reducción de las presiones antropogénicas que lo fuerzan, en especial el exceso de nutrientes provocados por la agricultura y ganadería intensivas, o la presión urbanística, entre otras.

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