Esta es una de las conclusiones que emerge de la tercera edición del estudio “El impacto de Covid-19 en estados de ánimo, expectativas y hábitos de consumo” publicado recientemente por EAE Business School. La investigación también advierte que el consumidor Covid-19 gasta menos y ahorra más, además de ser más selectivo.
Tras la pandemia los consumidores eligen productos de proximidad y sostenibles

Entre tantas cosas que la pandemia ha transformado, los hábitos de consumo se han visto modificados tras la llegada del coronavirus en marzo del pasado año. Con el objetivo de analizar esta cambiante situación, EAE Business School ha publicado la tercera edición de El impacto de Covid-19 en estados de ánimo, expectativas y hábitos de consumo, realizado a 1.711 encuestados, a finales del mes de noviembre y en diciembre del 2020. Este estudio es la tercera entrega de una investigación que se inició en marzo de 2020, la cual destaca un consumidor que gasta menos, ahorra más, es más selectivo y prefiere los productos de proximidad (un 41,1% más que antes de la pandemia) y sostenibles (un 16,7% más). También está más atento al comportamiento ético de la empresa (un 18,7% más).

El estudio muestra que las y los consumidores procuran informarse más que antes de la pandemia. Un 19,5 % de consumidores dicen mirar más las etiquetas. En este sentido, la calidad superior supondría una disposición orientativa a pagar un 20,8% más, pero el segundo factor a considerar sería el que la empresa hubiera manifestado un comportamiento de colaboración y compromiso en algún aspecto relevante durante la crisis de la covid-19 (18,4%).

La crisis sistémica que desató la pandemia impactó en el poder de compra de la ciudadanía. Así, el 41,4% de los consumidores ha visto afectada a la baja su capacidad económica y de gasto y un 47,9% ha disminuido su consumo. La intención de gasto ha disminuido en las actividades de ocio para el 68% de los encuestados, en hostelería (-68,9% de encuestados), en artículos de lujo o premium (-68,2%), en espectáculos (-64%), en moda y complementos (- 57,7% de encuestados) y en vacaciones (-50% de encuestados). El presupuesto para la práctica de deporte ha disminuido, pero en menor medida en el 30,7% de los encuestados. El presupuesto que globalmente no sufre una disminución en número de personas es el de alimentación saludable, (+0,1%).

Otro de los aspectos que resalta la investigación es que ha crecido exponencialmente el e-commerce y la tienda de proximidad. Pablo Contreras, autor del estudio, explica que: “En el nuevo escenario Covid-19, los puntos de venta minoristas de tipo presencial se han visto, en general, perjudicados en favor del canal de internet que ha experimentado un considerable aumento, tanto en los días más duros del confinamiento en los meses de marzo y abril, como con posterioridad, debido a la consolidación de nuevos comportamientos de compra en la población. Así, el canal de internet cuenta con un saldo favorable de compradores que lo hacen con más frecuencia de casi un 35% de consumidores. También el comercio de proximidad ha ganado en frecuencia de compra un 16% de consumidores”.

Los canales más perjudicados, que han visto reducida su frecuencia de compra son los centros comerciales, con una frecuencia menor en un 44,3%, los grandes almacenes que tienen un saldo neto de 40,8% menos de frecuencia de compradores, las tiendas en calles comerciales con una frecuencia menor en un 25% y los hipermercados que pierden en frecuencia un 22,3% de compradores. Se da una traslación clara a la compra online y a establecimientos más cercanos a los domicilios y de menor tamaño en general.

Las conclusiones de la investigación afirman que los sectores profesionales que, a juicio de sus profesionales, presentan mejores perspectivas de futuro, con una valoración del 1 al 10, son Sanidad/Farmacias (7,6), Sector Público (7,42), tecnologías, informática, telecomunicaciones e internet (7,31), logística y transporte de mercancías (7,19) y enseñanza (7,09). Los sectores que presentan peores perspectivas son hostelería y restauración (3,55), ocio y espectáculos (4,6), viajes, turismo y transporte de personas (5,0) y servicios a particulares (5,56). El comercio minorista (5,95) también es una de las que presenta unas perspectivas claramente por debajo de la media.

Cabe destacar que, si el encuestado se encuentra en situación de desempleo o ERTE, su valoración tiene un promedio de 4,77. Los empleados que trabajan por cuenta ajena tienen una mayor valoración de su futuro profesional con un 7,13, especialmente los que trabajan en el sector sanitario (8,09), en el de logística y transporte de mercancías (7,67), enseñanza (7,61) y los empleados de la administración pública (7,44). Los empresarios o autónomos del sector de tecnologías, telecomunicaciones, e internet son los que tiene mejores perspectivas, con una valoración de 7,67 seguidos de sanidad y farmacias con 7.

Finalmente, el estudio señala que el 59% de las y los encuestados considera que la pandemia está produciendo “cambios de calado” que por lo general se valoran como “positivos” y, en cambio, un 41% se muestra “escéptico” ante estos cambios o no consideran que “vayan a suponer una mejora”. Los más escépticos son los que tienen entre 42 y 48 años y los más esperanzados son los mayores de 55 años. En las tres ediciones del estudio publicados por EAE Business School a lo largo de este año, más del 72% afirma que “valoraremos más todo lo que tenemos”.

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