¿Cómo influir en la creación de políticas públicas que preserven la seguridad y la democracia en zonas de conflicto civil?
La globalidad y la tecnología reformulan el concepto tradicional de filantropía

¿Es rentable financiar proyectos que generen desarrollo económico y social en zonas con menor acceso a los recursos? ¿Qué papel juega la empresa para impulsar los nuevos objetivos del Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas?

Todas estas cuestiones ponen de manifiesto que el concepto filantrópico ha tomado una nueva dirección y supera el concepto tradicional de donación, para transformarse en un movimiento con capacidad de influencia global. Se trata de una de las conclusiones a las que se han llegado en el encuentro “Filantropía del siglo XXI”, un acto celebrado en el recinto modernista de Sant Pau en Barcelona el 10 de diciembre, día mundial de los Derechos Humanos, al que han asistido alrededor de 200 personas, entre empresarios, inversores y emprendedores.

El evento ha reunido a Jordi Clos (Fundación Arqueológica Clos), Joaquín Sierra (Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé), Néstor Oller (Fundación Netri), Mark Freeman (Institute for Integrated Transitions – IFIT) y Elisabeth de Nadal (Cuatrecasas, Gonçalves Pereira). Todos ellos han compartido su experiencia en calidad de TESTIMONIOS y han evidenciado el nuevo vuelco de esta forma de solidaridad: la promoción y difusión del arte; la cohesión familiar como modelo filantrópico; la inversión para generar riqueza sostenible y; la innovación y difusión del conocimiento para generar impacto global.

Nuevos modelos de filantropía

La globalidad y los crecientes retos a los que se enfrenta la sociedad, tal y como recogen los objetivos del Desarrollo Sostenible del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, ha estrechado el lazo que une a muchas voluntades privadas con el compromiso al bienestar por su retorno en términos de desarrollo social. Es por ello que, la gestión del conocimiento, la detección de oportunidades, la implantación de los entornos digitales y la aplicación de la lógica de los negocios, ha profesionalizado la filantropía. 

Maribel Villaró, socia de Cuatrecasas y moderadora de la sesión, ha destacado que “se ha evolucionado desde la cultura de la caridad hacia un proyecto mucho más ambicioso. Ya no se trata solo de aliviar carencias, sino de resolver los problemas sociales de origen. Ahora también nos preguntamos el cómo. Cómo gestionamos la filantropía a través de nuestros negocios y cómo podemos conseguir un verdadero impacto.”

Jorge Badía, Director General de Cuatrecasas, se ha encargado de clausurar el encuentro y ha elogiado las experiencias compartidas, a la vez que ha resaltado que “la filantropía de hoy se define en un plano más estratégico, en un proyecto a largo plazo que persigue un cambio efectivo, un cambio eficiente y un cambio sostenible.”

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