desigualdad económica

El informe de indicadores de pobreza energética en España en 2021 elaborado por la Cátedra de Energía y Pobreza de la Universidad Pontificia Comillas advierte que un elevado número de hogares entraron en pobreza energética oculta severa. Concretamente, el estudio muestra que el número de hogares con temperatura inadecuada creció hasta el 14%, y el retraso en el pago de facturas energéticas se mantuvo en casi el 10% en 2021.
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Oxfam Intermón, con el apoyo de Triodos Bank, ha publicado recientemente el informe “Banca minorista y desigualdad económica”. El mismo analiza las diversas opciones que tienen los servicios bancarios básicos para contribuir a crear sociedad más justas e igualitarias. El documento se centra en qué pueden hacer los bancos en relación con tres grupos de partes interesadas: personal, clientes y Gobiernos. La investigación concluye que los bancos pueden –y deberían– jugar un papel diferenciado y más determinante en la reducción de la desigualdad nivel global. En este sentido, se afirma que, al igual que en empresas de otros sectores, las entidades financieras también son responsables de contribuir a una mayor equidad garantizando condiciones laborales y salariales dignas y justas.
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El Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo (OEPCI) ha publicado su último informe: “Crecimiento inclusivo. En busca de una prosperidad compartida”, en el cual analiza la situación del empleo en nuestro país tras el devastador paso de la pandemia. Asimismo, ofrece una guía para la acción, buscando comprometer a las empresas en la lucha contra la desigualdad y la pobreza, agravadas por la crisis sistémica que se desató en los últimos meses. En el documento, los expertos consultados por OEPCI advierten del peligro de que desempleo e inestabilidad laboral se conviertan en problemas crónicos y por eso proponen nuevas soluciones a nuevos retos.
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La reconstrucción de la economía está en la lista de preocupaciones de la mayoría de los Estados de cara a la nueva normalidad. El punto es ¿qué tipo de economía queremos re construir? Si algo ha demostrado la COVID-19 es que las políticas públicas en nuestro país, como la sanidad o la protección social, son esenciales. Además, ha visibilizado a personas trabajadoras silenciadas que viven en precariedad, muchas de ellas migrantes y dedicadas a labores esenciales que durante meses han salvado y cuidado vidas. Es por esto que la nueva normalidad puede ser una oportunidad para re pensar una economía más justa.
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Un estudio de Luis Ayala (UNED y Equalitas) y Olga Cantó (Universidad de Alcalá y Equalitas) para el Observatorio Social de La Caixa sostiene que una de las principales razones de que España tenga unos niveles tan altos de desigualdad es la menor capacidad del sistema de impuestos y prestaciones para reducir las desigualdades que se producen en la distribución de las rentas primarias.
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Según el estudio del Banco Mundial "Jerarquía de ingresos a nivel mundial: el género y la elección de sectores de actividad empresarial", si bien existen muchos elementos en juego en la brecha salarial de género en el medio empresarial, se ha podido establecer que la segregación sectorial es un factor clave. Las mujeres que se incorporan a sectores dominados por los hombres obtienen utilidades 66% superiores que las mujeres que permanecen en sectores tradicionalmente con mayor concentración de mujeres.
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Se considera que una ocupación está masculinizada cuando el porcentaje de trabajadores varones es igual o superior al 65%. Es el caso de directores ejecutivos y de la Administración Pública, de profesionales en física, química, matemáticas, ingeniería, ciencias y en las TIC, supervisores de ingeniería, manufacturas y construcción, según un estudio publicado por la Fundación BBVA y el Ivie.
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El Banco Mundial estima que en el mundo se pierden riquezas por valor de unos 160.000 millones de dólares debido a las diferencias en los ingresos que las mujeres y los hombres perciben durante toda su vida. Esto representa un promedio de 23.620 dólares por persona.
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Aunque puede afectar seriamente a las compañías, ya que tiene muchos de los ingredientes necesarios para crear una situación que amenaza con romper los vínculos, ya de por sí frágiles, entre personas y organizaciones, estas apenas lo contemplan e ignoran las consecuencias que puede tener para su actividad.
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