Hace un mes en una conferencia sobre sostenibilidad y empresa le escuche decir al presidente del WBCSD, Peter Bakker, que la RSC había muerto y que los directores de RSC debían buscarse un nuevo empleo. Evidentemente quería provocar un despertar en el auditorio, era muy temprano. Pero si dejo claro que para él y para la organización internacional que preside, la RSC morirá como función específica para pasar a formar parte de cada departamento y de cada decisión que se tome.
La frase que encabeza esta entrada no es mía: es del Papa Francisco, en la entrevista publicada en La Vanguardia el pasao 13 de junio (aquí).
“Creo que estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, el hombre y la mujer, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero.
El avance de la Responsabildad de las Empresas (RSE) sigue imparable, pero no hay duda de que aún queda mucho camino por recorrer. En el contexto presente de las organizaciones encontramos:
El pasado mayo la Comisión Europea dio un nuevo impulso a la participación del sector empresarial en su política de desarrollo. El comisario de desarrollo, Andris Piebalgs, presentó la nueva comunicación - Reforzar el papel del sector privado para lograr un crecimiento inclusivo y sostenible en los países en desarrollo -, que establece un nuevo marco estratégico para fortalecer el rol de las empresas en la ayuda europea. y destacó que el documento es importante para asegurar que las empresas encuentran un entorno favorable para invertir más, y más responsablemente, en países en desarrollo, y ayudar a que la gente pueda beneficiarse de las oportunidades económicas que el sector privado genera.
Señor Felipe VI le escribo hoy - en su primer día de trabajo como Rey- a ver si consigo que entre tantas tareas que tiene encomendadas le eche un rato a empujar esto de la Responsabilidad Social de las Empresas, ya que su teoría y su práctica le puede ayudar en los próximos años.
Intencionadamente he elegido un título crítico para expresar, en dos palabras, mi particular vivencia sobre la evolución de la Responsabilidad Social Empresarial, en estos últimos diez años. Este es el propósito de este artículo: examinar con mirada crítica la evolución de una idea renovadora de la empresa, estableciendo los avances y los retrocesos en su aplicación.
Muchas fueran las voces que hablaron de los enormes impactos negativos que tendría el Mundial de fútbol Brasil 2014: un alto coste ecológico, efectos negativos sobre la mayoría de sectores de la economía, salvo el turismo o la alimentación, una mayor desaceleración económica, alta inflación, descontento social y escándalos por corrupción entre otros.
¿Nos han dado gato por liebre? No sé, me pregunto. Hace unos días Diario Responsable anunciaba que en la última consulta pública la Estrategia Española de RSE sólo había recibido 18 respuestas. La verdad, me sorprende este “absentismo” de la RSE, pero después de unas elecciones europeas con más de un 50% de absentismo, todo es esperable.
Para ser precisos, el 77,2% de las 598 empresas europeas analizadas para el año 2012 obtiene una nota negativa. Estos resultados forman parte del informe titulado “Empresas, Competitividad y Derechos Humanos: ¿Una relación imposible?” en el que, como su título indica, se ha abordado el análisis de la relación entre, por un lado, factores de la competitividad como son el rendimiento económico, la productividad y los costes; y por otro lado, el desempeño en Derechos Humanos de las empresas.

No solo pueden sino que deben, lo necesitan y es positivo para ellas.
¿Cuál es el peso de las marcas en la economía española? Según un estudio realizado por la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) y la Asociación Nacional para la Defensa de la Marca (ANDEMA), las marcas de fabricante en España son responsables de emplear a más de 6 millones de trabajadores (33% del total del empleo de nuestra economía) y del 40% del PIB nacional. Suponen además un 45% de nuestras exportaciones y aportan aproximadamente el 46% de los ingresos tributarios líquidos nacionales. Datos que ponen de manifiesto el peso y la importancia de las marcas en nuestra economía.