Un total de 14 líderes de la Sociedad Civil participaron hoy en la quinta y última Mesa Redonda de Sustentabilidad Empresarial que durante una semana acogió a 70 representantes de la comunidad empresarial y civil, con el fin de dialogar y generar conocimiento para establecer las bases y los desafíos de la Sustentabilidad Empresarial para nuestro país. La iniciativa contó con el auspicio de grandes empresas como: Bci, BHP Billiton, CAP Minería, Chilectra, Endesa Chile, GNL Quintero y Santander, y se realiza en alianza estratégica con la CPC, la Sofofa, el Hotel Sheraton Santiago y el diario Pulso.
Durante más de dos horas los asistentes de esta última mesa dialogaron en torno a la comprensión e implementación de la sustentabilidad; sus obstáculos y desafíos en el contexto chileno; y los indicadores de retorno para evaluar los resultados de una estrategia de negocio sustentable.
Después de un tiempo sin visitar Salamanca, el pasado fin de semana tuve la oportunidad volver a esta ciudad castellano-leonesa para disfrutar de un espacio urbano donde la cultura, la historia la literatura impregnan todos y cada uno de sus rincones.
Una de las más gratas sorpresas de este viaje tuvo como causa poder presenciar una pequeña obra de teatro, basada en una adaptación de la obra del literato romántico José de Espronceda, titulada “El Estudiante de Salamanca”. La representación relata las peripecias de un joven estudiante pendenciero y mujeriego que, tras engañar al diablo y a una joven dama, acaba siendo arrastrado al infierno. La obra, además, se representó en la “Cueva de Salamanca”, lugar donde en la obra de Espronceda, el diablo ofrece sus lecciones sobre las ciencias ocultas.
El interés del empresariado catalán por la Responsabilidad Social va en aumento. El pasado mes de febrero se puso en marcha Respon.cat, una asociación empresarial con la intención de agrupar todas aquellas entidades (empresas privadas y públicas, cooperativas, fundaciones, asociaciones, etc …), grandes y pequeñas, con un compromiso claro hacia la responsabilidad social y con la voluntad de progresar y de darle relevancia social. Si hace cinco meses la asociación nacía con 37 empresas, durante este período ya se ha llegado al medio centenar (un tercio más), con un aumento que va en la línea de superar el centenar que se preveía inicialmente para los próximos dos años.
Las empresas que ahora se incorporan son Esteve, Calidad Pascual, Mercadona, Fundació Sanitària Mollet, EBA Vallcarca, Caja de Ingenieros, Apunts (Fundació Joia), Amat Immobiliaris, bcnpress, MediaResponsable, Anudal Industrialy Singular Net Consulting, que corresponden por este orden a cuatro empresas grandes, cuatro medianas y cuatro pequeñas.
Carlo Graziani, un buen amigo mío que vive en Suiza, me envió hace unos meses una historieta que me llamó la atención. Contaba que, en sus tiempos de estudiante de economía, un prestigioso profesor visitante preguntó en la última clase de un curso, qué medidas económicas, puramente económicas, se les ocurrirían si recibiesen en encargo de su gobierno de destruir -sí, destruir- su economía. Los alumnos se pusieron manos a la obra, y apareció rápidamente una larga lista: controles de precios y tipos de interés, salarios mínimos elevados, prohibiciones de despido, impuestos elevados y arbitrarios, tipos de cambio múltiples, permisos obligatorios para importar y exportar… Y, claro, todo esto exigía más funcionarios y oficinas públicas, impuestos más altos, la aprobación de esos planes en el parlamento…
Después de ese listado, el profesor les preguntó cuántas de estas medidas se estaban aplicando en países que ellos conociesen. Salió algo más del 80%. O sea, un porcentaje elevadísimo de esas “medidas económicas de destrucción masiva” habían sido imaginadas, diseñadas, propuestas, aprobadas y ejecutadas.
Innovación y adaptación continua para mejorar la satisfacción de los clientes. Esta es la capacidad organizacional que permitirá a las empresas afrontar con éxito los crecientes retos del futuro.
Responder a las condiciones cambiantes del mercado y los clientes requiere que cada colaborador sea consciente de los problemas y/o oportunidades en su área de responsabilidad. Cada problema es una oportunidad para innovar y mejorar la forma en que trabajamos.
Por ello, la capacidad de cada colaborador para resolver problemas de forma efectiva es esencial para conseguir un sistema de innovación que responda a las expectativas de nuestros clientes. Resolver un problema de forma efectiva implica llegar a su causa raíz y establecer contramedidas sistémicas contra esas causas. Identificar la raíz de los problemas no solo nos permite mejorar nuestros sistemas para prevenir la recurrencia a largo plazo, sino también nos permite desarrollar un profundo conocimiento de los procesos de negocio. Ese profundo conocimiento del negocio nos permite conectar a los colaboradores con las tareas de creación de valor y las oportunidades de éstas, creando una cultura orientada a conseguir siempre una forma mejor de hacer las cosas.
Las administraciones públicas son los principales consumidores en Europa. Se gastan aproximadamente dos billones de euros anualmente en la compra de mercancías y servicios y en la contratación de obras.
Esto equivale a cerca del 19% del producto interior bruto de la Unión Europea. En España la compra pública supone aproximadamente el 18,5% del PIB.
Con este poder inmenso de compra, las administraciones públicas tienen la fuerza suficiente para impulsar un cambio y tener una influencia sobre la demanda de los mercados. Pueden promover e incentivar prácticas empresariales responsables y sostenibles y contribuir así de manera importante a la consecución de objetivos de sostenibilidad locales, regionales, nacionales e internacionales.
Aunque parezca un contrasentido, es necesario contar con una sociedad más participativa para tener más y mejores empresas socialmente responsables. Hasta ahora, por lo que me ha tocado ver, gran parte de la literatura dedicada a la Responsabilidad Social, esta principalmente dedicada a la empresa, lo que puede o debe hacer para poder ser calificada dentro de esta categoría.
Sin embargo, en esa literatura se menciona poco a la sociedad, y cuando se habla de ella, parece que sea un ente pasivo y más aún, aislado y sujeto a lo que haga o deje de hacer la empresa. En suma dos entidades diferentes, distanciadas y con pocos aspectos que las unan, a lo sumo el mercado, una es el cliente y el otro el proveedor.
La Responsabilidad Social Corporativa y Empresarial debe entenderse como un proceso, un nuevo modelo de gestión de las distintas empresas, que integran en la toma de decisiones los impactos económicos, ambientales y sociales, ampliando los grupos de interés a los éstas se dirigen. La relación empresas versus sociedad ha cambiado de tal forma que aquellas tienen en cuenta, en su funcionamiento diario, a todos los grupos de interés.
En el marco de los encuentros “Aprendiendo a SER: Líderes y Empresas del siglo XXIII” que hemos estado realizando durante este 2015, con el fin de dialogar, aprender y conectarnos con las temáticas relevantes a nivel local y global, es que durante la mañana del miércoles 8 de julio en las oficinas de PROhumana, nos reunimos a conversar respecto de los Liderazgos Adaptativos con el experto en la temática Juan Carlos Eichholz quien, junto a nuestra Presidenta Ejecutiva Soledad Teixidó y la presencia de miembros de empresas de PROhumanaRED.
“El mundo cambió y los liderazgos deben ser capaces de asumir el proceso gradual pero significativo de adaptación, tanto individual, como colectivamente…Liderar implica inteligencia, valentía y conexión”. Con esta declaración convocamos a los líderes de PROhumanaRED para aprender a tomar este desafío y así contar con líderes adaptativos que asuman riesgos estratégicos para la co-construcción de la empresa del siglo XXI, ya que “el liderazgo y la Sustentabilidad van de la mano para la construcción de organizaciones con sentido y con una visión de largo plazo”, según declaró Soledad Teixidó.
La noticia: Hisao Tanaka, CEO de Toshiba, dimite después de que un panel de abogados y contables externos a la empresa denuncian una práctica sistemática de manipulación de la contabilidad, para inflar la cifra de beneficios.
¿Falta de ética? Sí, claro. ¿Falta de buenas prácticas de gobernanza? Sí, claro. ¿Mala dirección? Para mí, también. Otros quizás opinen que lo importante es dar buenos resultados económicos. Parece que lo relevante es decir que la empresa gana mucho dinero, no que los resultados sean verdaderos.