
En línea con los compromisos globales impuestos por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, el tejido empresarial ha elevado su compromiso social con el propósito de crear una sociedad más justa e igualitaria. Así, las empresas han ido adquiriendo responsabilidades en términos de inclusión y diversidad para romper con las brechas existentes y fomentar el crecimiento profesional de todas las personas, sin importar su condición, con el objetivo de mejorar el bienestar social y la calidad de vida de los individuos.

La celebración de la COP28 representa una llamada a la acción para todos los que formamos parte de las organizaciones. Ahora, más que nunca, hay que continuar corriendo hacia el futuro. En apenas unos días, la ciudad emirato de Dubái se convertirá en el epicentro mundial del cambio climático. La celebración de la COP28 supondrá un momento clave en la consecución de la Agenda 2030, principalmente porque ofrecerá el primer balance sobre los avances que hemos conseguido entre todos en relación con los objetivos fijados en el Acuerdo de París.

¿Qué define que una organización sea percibida como sostenible? ¿Trabajar en el ámbito de la sostenibilidad implica serlo? ¿Hasta qué punto es determinante la percepción de los grupos de interés? Hoy en día, actuar de forma correcta no es suficiente, hay que comunicarlo con eficacia: debemos tener en consideración qué estamos proyectando. Si deseamos que nuestras empresas sean sostenibles, es fundamental un desempeño real en materia social, ambiental y de gobernanza, y, unido a ello, resulta también determinante la percepción que los grupos de interés tengan de ese trabajo.

La computación y almacenamiento de datos energéticamente eficiente se ha convertido en una prioridad para no perder competitividad. De ahí que los grandes operadores de centros de datos lleven más de una década intentando mejorar la sostenibilidad de sus instalaciones e infraestructuras.

El trabajo de múltiples colectivos y organizaciones vinculadas al movimiento feminista ha logrado en los últimos años un avance fundamental en Derechos Humanos. Las pequeñas entidades desarrollan múltiples actividades de sostén, asesoramiento y acompañamiento, aunque conviven con importantes dificultades de financiación. En los últimos años, el movimiento feminista se ha convertido en un motor social inigualable para ofrecer un horizonte mejor y más justo.

Hay dos clases de políticos. Max Weber, en su ensayo de 1919, Politik als Beruf (“La política como vocación”), distingue entre los que se sienten llamados por la política por vocación y quienes la practican como una profesión. Los primeros suelen moverse por principios y valores. Tienen el poder de contagiar, pero pueden no contar con suficiente organización para aprovechar su energía o pueden caer en un peligroso fanatismo en la consecución de sus metas. Los segundos probablemente destaquen por alcanzar sus objetivos, pero quizá con escaso carisma o con excesivo cinismo.

Gracias a la expansión de las comunicaciones interpersonales, la humanidad dispone hoy de las tecnologías capaces de organizar sus maravillosas habilidades con la finalidad de desplegar una sociedad más próspera, una sociedad más evolucionada, y de facilitar las condiciones de posibilidad para alcanzar la sostenibilidad de su desarrollo. Sin embargo, por momentos pareciera que nos movemos en la dirección contraria. Si bien se han alcanzado muchísimos logros y se puede afirmar que la sociedad está mejor hoy de lo que lo estuvo en el pasado, nos atraviesa una sensación de insatisfacción y angustia que tiende a tornarse endémica.

La preocupación en materia medioambiental y por el futuro del planeta se ha convertido en una parte estratégica del pensamiento y del modo de actuar en el siglo XXI. Este hecho ha provocado que las metas de las compañías hayan virado en esta dirección en los últimos años. La sostenibilidad o el compromiso social y ambiental han ido consolidándose en el entramado empresarial, pasando a ser claves en el desarrollo del negocio. Sin embargo, a nivel corporativo es muy difícil alcanzar y medir los objetivos fijados en materia medioambiental y/o social sin unas bases preestablecidas y cimentadas de gobernanza.