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El potencial de la tecnología para salvar el agua

Según el informe más reciente de la ONU sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, más de 2000 millones de personas carecen de acceso a servicios básicos de agua y saneamiento. Esta situación se ha agravado debido a las sequías, cuya severidad ha aumentado en los últimos años debido al cambio climático. Teniendo en cuenta que cerca del 50% de las aguas residuales se vierten sin tratar al medio marino o que un sector tan esencial para el desarrollo humano como la agricultura consume alrededor del 70% de las extracciones mundiales de agua dulce, combatir la escasez de agua es prioritario. ¿Puede estar la solución en la tecnología? Veámoslo a continuación.

Podemos empezar mencionando soluciones tecnológicas basadas en el uso de gemelos digitales. Los gemelos digitales son representaciones virtuales de objetos físicos o sistemas como puede ser, por ejemplo, el ciclo del agua en una ciudad. Si estos sistemas están siendo monitorizados con sensores, los datos almacenados en tiempo real se pueden procesar mediante Big Data e Inteligencia Artificial para gestionar el agua de forma más eficiente. Esto facilita, por ejemplo, la detección de caudales o niveles de contaminación anómalos en redes de saneamiento, o la identificación de incidencias en los procesos de tratamiento de una estación depuradora o potabilizadora de agua. También permiten realizar simulaciones sobre escenarios hipotéticos, contribuyendo así a la preparación ante eventos que puedan ser particularmente peligrosos.

Los gemelos digitales están ligados al concepto de sistemas de alerta temprana o Early Warning Systems, cuyo diseño también se puede enfocar al seguimiento y evaluación en tiempo real de fenómenos relacionados con el agua.  Como ejemplo, en España tenemos el “Monitor de sequía meteorológica” de AEMET, que utiliza datos satelitales climáticos para calcular un índice de severidad de sequía meteorológica a partir de la precipitación y la demanda de agua por parte de la atmósfera. De herramientas como esta surgen múltiples aplicaciones como, por ejemplo, la predicción de las necesidades de riego de los cultivos para optimizar el uso de agua con fines agrícolas. En general, este tipo de tecnologías asistidas por ordenador facilitan la economización del agua a través del manejo apriorístico de la información, permitiendo adoptar estrategias y planes para salvaguardar los recursos hídricos en el tiempo.

Aunque la gestión responsable de las reservas de agua utilizando soluciones como las arriba descritas debe ser siempre la prioridad, existen alternativas para forzar su disponibilidad en situaciones extremas de escasez. Es el caso de la forma de manipulación del clima conocida como “siembra de nubes”, cuyo origen se remonta a mediados del siglo XX, cuando se experimentó con la dispersión de sustancias en el aire para causar lluvia o nieve. Este punto de partida ha sido explotado en China durante los últimos años para generar lluvia artificial mediante la liberación de yoduro de plata en la atmósfera, que actúa como una superficie de condensación para crear gotas de agua. Una alternativa menos agresiva para el medio ambiente es el uso de drones para desencadenar la descarga de lluvia, como se ha llevado a cabo en Emiratos Árabes recientemente. Los drones son capaces de liberar cargas eléctricas que provocan que las gotas de las nubes se fusionen para, cuando sean lo suficientemente grandes, caer en forma de precipitación.

Otra tecnología existente para combatir la falta de agua son los condensadores de niebla. Estos dispositivos son mallas poliméricas que se sitúan perpendicularmente a la trayectoria del viento para capturar las gotas de agua que se encuentran en la niebla. Las gotas son capturadas tras chocar contra las mallas, condensándose para después unirse por el efecto de la gravedad y así generar gotas más grandes. Existen tecnologías en las que se combinan estos condensadores con paneles solares mediante materiales metal-orgánicos porosos, cuya acción permite extraer agua de aire seco consumiendo energía solar.

En definitiva, la tecnología se erige como un medio con gran potencial para contribuir a cumplir con las metas del sexto ODS de las Naciones Unidas (“Agua limpia y saneamiento”), pues entre ella se menciona el acceso a agua potable y servicios de saneamiento adecuados, la mejora de la calidad del agua, el uso eficiente de los recursos hídricos o la protección de los ecosistemas relacionados con el agua.

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