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Cristina Monge y Rosa Tristán valoran la COP26 para Diario Responsable

Todos hemos visto, leído, escuchado durante días informaciones, análisis y todo tipo de opiniones y valoraciones sobre lo que ha sido la COP26. De este mismo medio, nos hemos hecho eco de algunas de ellas, pero yo tenía ganas de ofrecer a nuestros lectores los comentarios de dos personas a las que quiero, admiro y considero que tienen mucho que decir. Son Cristina Monge y Rosa Tristán. Las dos han tenido la generosidad de hacer este ejercicio para Diario Responsable. ¡Gracias!

Cristina Monge: Es un gusto estar aquí con las amigas y amigos de Diario Responsable en un momento especial porque acabamos de volver de la COP26 de Glasgow y son muchas las cuestiones que aparecen en el debate público. Como siempre que volvemos de una Cumbre del Clima, de repente empezamos la pelea por el relato. ¿Tenemos la botella medio llena o medio vacía? ¿ha sido suficiente o se podía llegar a más? Tengo el privilegio de estar con Rosa Tristán, aquí, en el sofá rosa de Diario Responsable, para intentar ver entre las dos cómo podemos analizar todo esto. Rosa es una de las históricas periodistas especializadas en medioambiente que tenemos en nuestro país. La habéis podido escuchar en Radio Nacional, leerla en El Público y en Diario Responsable. Yo creo que pocas mujeres hay más idóneas para comentar esto. ¿Qué podemos valorar ahora de la COP?

Rosa Tristán: Os voy a presentar a Cristina, es politóloga, profesora de Sociología en la Universidad de Zaragoza y a la que conocí a través de ECODES. Es un privilegio estar aquí contigo. Aunque ninguna de las dos hemos estado en Glasgow, hemos seguido muy de cerca todo lo que ahí estaba aconteciendo, así que me gustaría saber ¿tú con que parte del relato te quedas?

CM: Yo he ido ya a unas cuantas COP, desde París vengo diciendo que más que ver en una COP si la botella está medio lleno o medio vacía, es interesante analizar si se está llenando o se está vaciando.  Es decir, pongamos perspectiva histórica en estas cumbres del Clima porque, tú lo sabes mejor que yo, esto no se puede solucionar en una cumbre y el problema es lo suficientemente complejo como para necesitar mucho tiempo, mucho conocimiento. La botella de la lucha por la sostenibilidad se está llenando. Otra cosa es que lo está haciendo un poco despacio, y necesitamos incrementar la ambición y la velocidad. Pero fíjate: nunca se había llegado tan lejos como se ha llegado en Glasgow desde un punto de vista histórico. Teníamos incluso el riesgo de que los objetivos de París se tambalearan, hay que recordar que París nos dice que los países se comprometen a no pasar de 2ºC y a hacer posible que sea 1,5ºC y teníamos esas dudas. Se ha ratificado ese camino de París y hay avances importantes. Aparecen, por ejemplo, por primera vez mencionados los combustibles fósiles, incluido el carbón, lógicamente. Es verdad que un poquito descafeinado, debido a una enmienda de India de última hora, pero el hecho es que aparecen ahí, mencionados, y luego, una cuestión muy importante para mí es que esto que siempre pedimos de que hay que incorporar el sentido de urgencia de la lucha contra el cambio climático, en cierta medida yo creo que se empieza a conseguir el día que Naciones Unidas dice:  “no revisan sus planes de reducción de emisiones para el 2025 sino para el año que viene, esto es urgente y no podemos esperar”. Reconociendo que ese no es el acuerdo que el clima necesita, lo cierto es que hay avances importantes y me gusta poner el foco también en lo que se va consiguiendo.

RT: Yo soy un poco menos positiva. Me gustaría ver la botella más llena, pero no sé si lo veo así. La sensación que me ha quedado es que de nuevo volvemos a aplazar las cosas para más adelante. De los acuerdos que se han firmado más concretos todo es “vamos para el 2030, o el 2050”. Es verdad que las cumbres son lo que son y hay que conseguir un consenso de 200 países en un tema que es muy complejo y, además, estoy convencida que o se consigue por consenso multilateral , todos juntos o tiene fronteras y no tiene solución. Esos pasos deberían ser más acelerados porque se está diciendo que con los planes que están ahora vamos hacia un aumento de la temperatura de 2,7 grados centígrados a final de siglo, que es una barbaridad. Y estamos viendo que los planes no terminan de funcionar, es más, que los planes que se presentan los propios científicos nos dicen que no se cumplen. Me resulta difícil ser optimista en esa parte. Y cuando voy al tercer mundo y veo lo que está pasando allí y hablo con las comunidades, con los campesinos, lo que me están contando, y estoy viendo los impactos que está teniendo el cambio climático… No es una cosa del futuro sino que allí ya está causando muertes y pérdidas increíbles. Por otro lado, no se terminan de poner de acuerdo para ver qué fondo de ayuda se pone a disposición para toda esta parte de la humanidad que no ha generado este problema y lo está sufriendo. Por esto, me cuesta ver como positivos estos pasitos tan cortos cuando por el otro lado los cambios van tan rápido.

CM: Déjame plantearte otra óptica: las COP son gobernanza global. No es lo que los gobiernos hacen ni lo que las empresas se comprometen a hacer, ni lo que las sociedades exigen, es gobernanza global. Luego es cada uno de los estados los que deben decir “yo reduzco mis emisiones para tal fecha”, en nuestro caso en el marco de la Unión Europea. Por lo tanto, a las COP hay que pedirles lo que podemos y es un foro multilateral para intentar llegar a acuerdos que tienen que ser o por consenso o lo mas amplios posibles y para atraer a aquellos países inversos que son claves. El hecho de que, por ejemplo, el acuerdo entre China y Estados Unidos se hiciera público en el ámbito de la COP, para mí es muy importante. De hecho, creo que si no existiera la gobernanza multilateral de las COP ese acuerdo hubiera sido mucho más difícil. Y es un acuerdo clave, son los dos principales emisores de CO2. ¿Eso quiere decir que nos conformamos con lo que China y Estados Unidos van a hacer? No, ni muchísimo menos. Pero es que eso se juega en otro escenario. La lucha contra el cambio climático es un circo con muchas pistas, la de las COP es una de ellas, la de la gobernanza global multilateral, pero efectivamente la reducción de emisiones, la puesta en marcha de mecanismos que permitan avanzar más rápido, eso corresponde a los estados. De la misma manera que también tenemos que pedirle al mundo financiero que esos pasos que viene dando como ir retirándose de esas cuestiones que tenían riesgo climático lo aceleren y sean mucho más exigentes. Otra cuestión que me ha parecido fundamental fue que el secretario general anunciara: “vamos a poner en marcha a un grupo de expertos que van a revisar esos planes que las empresas mandan diciendo que son emisiones cero”, eso quiere decir que Naciones Unidas se ha dado cuenta que lo del Green Washing se ha acabado. Por lo tanto, compartiendo contigo esa sensación de desazón y, sobretodo, coincido cuando viajamos a países en vías de desarrollo y vemos que quienes menos responsabilidad han tenido en la aparición de todo esto, son los que más lo están pagando, la sensación de impotencia que te entra es tremenda. Pero sin foros multilaterales como la COP todavía sería peor.

RT: En eso estoy de acuerdo. Si no existiera la COP, no se me ocurre que otro mecanismo que pueda servir para poder ir avanzando. Pero no puedo quitarme esa sensación de que no se ha avanzado nada en los fondos para mitigar el cambio climático a donde lo están sufriendo ni para que se adapten. Salvo en las renovables, que ahí parece que sí, pero ahí entran todas las empresas que están con el tema de la renovables, es un negocio en positivo si se hace bien, que tampoco sabemos si se está haciendo bien. A mí me hace gracia que algunos ya hablan de “negocionismo” ya no existe el negacionismo climático, sino “negocionismo”. Y   estos países que sufren mayor impacto ¿cómo pueden hacer si no es con el apoyo de quienes han causado ese problema? Y, sobre todo, ¿cómo hacemos ese cambio si seguimos manteniendo este nivel de consumo? Se celebran los Black Fridays, las Navidades es la fiesta del consumo, es imposible... si no se tocan un poco los pilares de la razón por la que hemos llegado a este punto y que no solamente consiste en cambiar una energía por otra donde se pueda, sino cambiar muchísimas cosas. Entonces sí, las COP son necesarias y tienen que estar ahí, pero va a ser difícil que se cumpla el límite de 1,5 grados.

CM: Ahora mismo hay dos grandes piedras en el camino de esto que llamamos sostenibilidad. Una es generar una sensación de impotencia que nos lleve a tirar la toalla. Por eso yo enfatizo en lo que hay de positivo, valorar las cosas que se han conseguido por el camino, temas en los que se han avanzado, muy lento, pero ¡ojo! que si no podemos caer en el discurso de “no hay nada que hacer, vamos a morirnos” y eso de rendirse no vale. El segundo riesgo es no hacer las cosas bien. Si la transición no se hace bien, tenemos un riego tremendo de no llegar a tiempo a nada. Fíjate, por ejemplo, lo que está pasando con las renovables, no solamente en España, sino en el conjunto de Europa, algo a lo que no se opone nadie es que se sigan instalando renovables y de repente nos damos cuenta que al momento de ponerlo en marcha surgen contradicciones porque efectivamente tu puedes usar energías renovables bien o mal. Podemos hacerlo con criterios de justicia social, de transición justa, de acuerdo con los territorios o lo puedes hacer bajo el paradigma del “sálvese quien pueda” y los dos modelos están presentes allí. El hecho de que se haga bien y con justicia es absolutamente clave, porque si no, no solamente no se podrá hacer, sino que, además, incrementaremos la conflictividad social enormemente. Yo estoy convencida de eso que tú decías: esto pasa por tocar pilares fundamentales económicos, sociales y políticos. Pero fíjate que tocar esos pilares de una forma sin tener en cuenta las consecuencias sociales que genera, nos puede llevar a retroceder en todos estos objetivos. Por eso, es importante que vayamos viendo cada una de esas medidas que se van tomando, que lo importante es hacerlas bien, pero el problema es que corre prisa, entonces hay que hacerlas rápido y bien.

RT: Ese es el tema, por un lado, dices vamos a hacerlas rápido porque así lo necesitamos y por el otro, ves que todo va muy lento. Es verdad que, si miro hacia atrás, hace 20 años, cuando yo empezaba a escribir de estas cosas, hay una gran diferencia. No tenía nada que ver ni a nivel empresarial, ni de concienciación social, pero es verdad que ahora lo sufrimos porque hace calor, las inundaciones, las sequías, o sea que ya no es algo que nos están contando, sino que estamos viviéndolo. Pero bueno, hay que seguir trabajando sin tirar la toalla por supuesto, sin caer en el pesimismo. Si estamos consiguiendo salir de una pandemia global que fue tremenda, y salimos los países ricos mejor que los que menos tienen, pero al menos se va saliendo poco a poco, ¿por qué no lo vamos a conseguir con el cambio climático?

CM: Totalmente, y, una última reflexión que seguro que tú eres capaz de valorarlo mucho mejor que yo: ¿te acuerdas los 5 primeros informes del IPCC, ese grupo de expertos y expertas de Naciones Unidas sobre cambio climático? Cada vez que salía un informe, los grupos ecologistas, los científicos, los proyectos especializados, todo el mundo iba como podía intentando que algún medio de comunicación se hiciera eco y vosotros os peleabais internamente dentro de las redacciones para que ese tipo de información tuviera hueco, y el último informe del IPCC fue objeto de una gran fijación periodística. ¡Cómo han cambiado las cosas! Antes los informes de este tipo tenían muy poquito espacio en los medios de comunicación y los periodistas (no los especializados) decían que no se entendían y, de repente, ese mismo informe empieza a ser objeto de deseo periodístico. Yo creo que eso es un claro síntoma de que las cosas están cambiando.

RT: Si… nos quedamos aquí, muchísimas gracias por haber estado ahí, esperemos que os guste esta charla. Muchísimas gracias a Diario Responsable por habernos reunido.

CM: Totalmente, ¡y a Almudena que tiene un sofá rosa estupendo!

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