Una sentencia histórica: el caso Royal Dutch Shell

El 26 de mayo, Shell fue condenada por un Tribunal holandés a reducir sus emisiones de C02 un 45% para 2030. Se trata de un caso que hará historia, y que será un referente en la exigencia de la responsabilidad empresarial como medida para garantizar el respeto de los derechos humanos y medioambientales.

Es la primera vez que un tribunal ordena a una empresa (y no a los gobiernos, como hasta ahora ha sido) reducir los impactos producidos y la responsabiliza por sus actividades y el daño medioambiental que produce.

El Tribunal basa su dictamen tanto en los Principios Rectores de la ONU como en las Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales y en el Acuerdo de Paris, para establecer que las empresas no solo no pueden vulnerar los derechos humanos y medioambientales, sino que deben trabajar activamente para prevenir que se vulneren en todos los países donde éstas operen.

La sentencia afirma que Shell estaba violando el libro 6 sección 162 del código civil neerlandés, y los artículos 2 y 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (el derecho a la vida y el derecho a la vida familiar) al poner en peligro los derechos fundamentales, cuando la empresa podría haber tomado medidas alternativas para evitar posibles daños.

El tribunal dictaminó que, efectivamente, había obligaciones que manan tanto de la ley holandesa como del Convenio Europeo de Derechos Humanos que la compañía ignoraba aun conociendo el impacto causado por las emisiones de carbono.

Si bien la compañía no había actuado ilegalmente, el tribunal estableció que había vulnerado la “obligación de reducir” las emisiones contaminantes.

Roger Cox, abogado de Amigos de la Tierra Países Bajos, ha pedido a las organizaciones de todo el mundo que demanden la adopción de medidas legales a fin de obligar a las multinacionales a desempeñar plenamente su papel en la lucha contra el cambio climático.

Gracias a esta sentencia, aumenta la presión sobre los grandes contaminantes, y se crean nuevas y más fuertes responsabilidades para las empresas que eligen no adoptar políticas climáticas sostenibles.

Es importante subrayar que dicha obligación no sólo se extiende a las emisiones de las operaciones de la empresa Shell, sino a las de todo su grupo empresarial (filiales) incluidos clientes y proveedores.

Esta sentencia crea un importante un precedente que esperamos pueda contribuir a mejorar la conducta de muchas más empresas. Es necesario seguir reduciendo las emisiones, y cuanto antes se lleve a cabo este proceso antes podremos ver un verdadero cambio.

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