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¿Dónde están contempladas por ejemplo las necesidades concretas de las mujeres, de los mayores, de las personas con diversidad funcional o problemas de movilidad? Según Eurostat, más de 100 millones de personas en la Unión Europea (UE) tienen obligaciones asistenciales, otros 100 millones viven con discapacidades y más de 90 millones tienen 65 años o más.
Innovación para una movilidad más inclusiva

Hombre de 25 a 45 años, con trabajos tradicionales de 9 a 5, con necesidades de desplazamiento lineales, sin responsabilidades familiares y que habla el idioma local. Este es el perfil de usuario para el que están diseñadas las redes de transporte europeo. Un grupo demográfico muy concreto que deja fuera a buena parte de la población. Este patrón estándar que sigue marcando cómo se concibe un servicio tan esencial en nuestras ciudades es un patrón desfasado, que no tiene en cuenta la realidad compleja de la sociedad europea. ¿Dónde están contempladas por ejemplo las necesidades concretas de las mujeres, de los mayores, de las personas con diversidad funcional o problemas de movilidad? Según Eurostat, más de 100 millones de personas en la Unión Europea (UE) tienen obligaciones asistenciales, otros 100 millones viven con discapacidades y más de 90 millones tienen 65 años o más. La brecha existente entre los servicios de movilidad y las necesidades de la población en general es un problema apremiante que requiere atención urgente.

Esta es una de las principales conclusiones del Informe de Tendencias Better Mobility que hemos publicado recientemente desde EIT Urban Mobility en colaboración con Impact Hub Vienna y Point&. Se trata de un informe elaborado en base a las apreciaciones de más de 300 empresas emergentes y 100 expertos de la industria y el mundo académico de toda Europa y que identifica las tendencias clave que conforman el futuro de la movilidad. El estudio destaca las oportunidades que tienen los innovadores para desarrollar soluciones que hagan nuestros sistemas de transporte más accesibles, asequibles y seguros para todos.  Y desde luego deja en evidencia que todavía hay mucho por hacer.

El informe incide en que, si bien se han producido avances en materia de sostenibilidad y tecnología, la inclusión sigue siendo una asignatura pendiente. Las mujeres, por ejemplo, suelen usar más el transporte público que los hombres, hacen viajes más cortos, pero más frecuentes, y combinan trayectos laborales con desplazamientos relacionados con el cuidado. No obstante, estas realidades no se reflejan ni en los horarios, ni en la planificación de rutas, ni en la infraestructura. Con todo, hay ejemplos inspiradores. Viena, ganadora del Access City Award 2025, lleva más de dos décadas aplicando políticas de planificación urbana con perspectiva de género. Gracias a iniciativas como el rediseño participativo del espacio público en barrios como Favoriten, o proyectos que empoderan a niñas y jóvenes en la toma de decisiones urbanas, la ciudad ha conseguido mejorar no solo la accesibilidad, sino también la percepción de seguridad y la cohesión social.

Otra tendencia identificada es el envejecimiento de la población en la UE, que exige integrar consideraciones de salud física y mental en la planificación de la movilidad. En 2030, una de cada cuatro personas de la UE tendrá 64 años o más, y muchas de ellas están deseosas de mantenerse activas. La movilidad puede vincularse a la salud capacitando a las personas para desplazarse de forma independiente, fomentando los desplazamientos activos e incorporando las tendencias demográficas a la planificación urbana.

El informe también destaca la necesidad de aplicar principios de diseño inclusivo en todos los niveles. Esto implica ir más allá de la eliminación de barreras físicas: se trata de diseñar soluciones funcionales, intuitivas y estéticamente agradables que sirvan a todas las personas, independientemente de su edad, género o capacidades. El reto es ambicioso, pero las oportunidades son enormes. Además, a partir de junio de 2025, entra en vigor la EU Accessibility Act, que obligará a que webs, aplicaciones y sistemas de ticketing sean accesibles para todos los usuarios.

El 80% de los europeos vivirán en áreas urbanas para el año 2025, lo que hace más urgente que nunca rediseñar nuestras ciudades pensando en todas las personas y todas las necesidades. En este contexto, las startups pueden jugar un rol clave. El informe destaca cómo las empresas emergentes pueden ofrecer soluciones centradas en el usuario, desde aplicaciones que informen en tiempo real sobre la seguridad en trayectos, hasta sistemas inteligentes de transporte público que reconozcan patrones de viaje más complejos que el ‘commute’ tradicional. A través de Better Mobility Accelerator, un programa de EIT Urban Mobility con sedes en Lisboa y Viena, ayudamos a impulsar iniciativas de nuevas soluciones que mejoren la inclusión de la red de transporte de las ciudades europeas. Porque mejorar la accesibilidad y la inclusión en el transporte es mejorar la calidad de vida de las personas y la calidad de vida de nuestras ciudades.

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