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Ya lo hacía, pero a partir de ahora voy a mirar al mar, al océano, muchísmo más fascinada. Lo han conseguido Mariví Sánchez y Ana Gascón, dos mujeres que hacen de su cuidado, de su defensa, una prioridad en su día a día. Y han tenido la generosidad de contarlo a los lectores de Diario Responsable en este vis a vis en el que transmiten, con una química increíble entre ellas, por qué es fundamental tratar a los mares, a los océanos, no solo con respeto y cuidado, sino incluso con mimo. Confío en que a todo nuestro público le calen hondo sus palabras, como lo han conseguido conmigo.

Mariví Sánchez: Hola, lectores de Diario Responsable, soy Mariví Sánchez directora de Comunicación y Sostenibilidad de Grupo Calvo. Estoy aquí con Ana Gascón, directora de Envases para Europa de Coca-Cola Company y vamos a hablar de la importancia de los océanos y lo que podemos hacer las empresas para protegerlos. Esperamos que os resulte interesante. Para contextualizar, Ana, vamos a empezar por saber por qué crees tú que son importantes los océanos.

Ana Gascón: Hola Mariví, encantada de sentarme contigo para tener esta discusión abierta, para aprender de lo que me cuentes y que también les interese a las personas que están al otro lado de la pantalla. La importancia de los océanos es absolutamente crítica para la salud del planeta y de las personas. Nosotras trabajamos todos los días en eso, pero vamos a intentar descubrir algunos datos que puedan ser de interés. Si pensamos que el 50% del oxígeno que consumimos los humanos es generado y renovado por los océanos, solamente con eso ya sería vital ¿no? Son vitales los océanos, los mares, todos los entornos acuáticos, etc. Además, y tú seguro que nos vas a contar un montón de cosas, generan el 16% de la proteína que los humanos ingerimos anualmente, ¡imagínate si son importantes para nuestra salud y la salud el planeta! Es verdad que algunas empresas tenemos una estrategia que está muy focalizada en cuidar estos océanos, pero cuando hemos estado mirando su importancia nos damos cuenta, por ejemplo, de la biodiversidad y la riqueza a nivel de ecosistemas. El mar Mediterráneo tiene nada más y nada menos que el 10% de la biodiversidad del planeta. Además, tiene 12.000 especies de las cuales el 20% son autóctonas. Ya por eso merecería la pena protegerlo para siempre. Además, los océanos y los mares tiene una función critica, porque absorben el 30% del CO2 que nosotros generamos.

Evidentemente, esta función de mitigación del calentamiento global es crítica para las empresas, critica para los gobiernos y para la ciudadanía en general. Por eso están proliferando, y tú lo sabes muy bien, estos proyectos de carbono azul. Nosotras, que trabajamos en sostenibilidad, los sabemos. Los proyectos de reforestación de bosques nos ayudan a compensar la huella de CO2 de las empresas, pues ahora están proliferando cada vez más proyectos de carbono azul que son de restauración de ecosistemas marinos, costeros, exactamente igual que hacemos con las plantaciones de bosque y que consiguen también equilibrar esa huella ecológica del planeta. Son tan interesantes que tenemos a nuestra disposición 50 millones de hectáreas en todo el mundo para ponerlos en marcha y yo creo que gracias a eso podemos empezar a proteger nuestros océanos y todos los espacios acuáticos tipo manglares, praderas marinas, etc. que tanto nos van a ayudar a solucionar ese problema.

MS: Claro, y también yo te diría que es importante resaltar toda la parte social y económica que está asociada. La parte medioambiental es la que más vemos o más conocemos, pero hay una parte social y económica fundamental. Se calcula que el sustento de 3.000 millones de personas depende del mar, de la biodiversidad marina. Y de esas personas, unos 200 millones dependen directa o indirectamente de la pesca. El otro día leía un dato que me pareció muy curioso, y es que si se calculara el productor marino bruto, los océanos serian la octava economía del planeta, teniendo en cuenta actividades de transporte, de comercio, por supuesto toda la actividad pesquera y toda la actividad adyacente como turismo, conservación de mares y espacios, o sea, es fundamental protegerlos. Te diría que yo creo que aquí las empresas tenemos que jugar un papel fundamental. No solo las que participamos del océano como es mi caso, el de Calvo, porque nuestra actividad depende directamente de los océanos y por tanto protegerlos para nosotros es fundamenta. No solo empresas como Coca- Cola ,que están comprometidas con todo lo que es reducción de impacto de emisiones. Yo creo que toda la esfera de la actividad empresarial debemos empezar a poner en marcha medidas. ¿Qué teneis vosotros en marcha?

AG: En 2018, lanzamos una estrategia global, “World without waste”, un mundo sin residuos, y lo más impactante que tiene esta política es que establece criterios de cumplimiento para todo el mundo. O sea, no se basa en aquellos territorios donde estamos más avanzados, sino que los mismos criterios que se imponen en Europa, se imponen también en América Latina, África, y ese es el gran reto, al final esto es problema global. Tenemos que tener soluciones globales que hagan que lo que hacemos las empresas impacte en todos los sitios por igual y nos pongamos siempre el mismo nivel de exigencia. Al margen de que la gestión de residuos en otros países o zonas del planeta no esté tan avanzada. Y ahí Coca-Cola tiene esta estrategia en la que, por supuesto, una parte fundamental es el eco diseño de nuestros envases, ese diseño que cada vez tiene que tener cada vez más material reciclado y que pongamos a disposición de los consumidores un portfolio de envases adaptado a cada ocasión de consumo. Toda la parte de reutilización y rellenado de nuestros envases está creciendo cada vez más.

Por otro lado, tenemos que trabajar en alianzas con los que formamos parte de la solución. Y Coca- Cola se pone la primera de la lista, queremos formar parte de la solución y sabemos que esa solución no puede lograrse solo desde empresas como Coca- Cola o como Calvo, sino que tenemos que contar con las administraciones públicas, con colegios, con medios de comunicación como Diario Responsable que nos ayuden a ser altavoz de las medidas que estamos tomando. Todos juntos. Lo que nos va a costar más es la recolección de nuestros envases y su reciclaje. Nosotros, en 2030, vamos a recoger el 100% de los envases que ponemos en el mercado en todos los países del mundo. ¡Brutal! Porque en muchos países no tenemos sistemas de recolección en marcha, como tú bien sabes. Yo trabajo con estos objetivos para 41 países de Europa, pero hay compañeros que están en otras partes del planeta haciendo exactamente lo mismo, intentando cada día conseguir que esta política sea una realidad. Al margen ya de proyectos y alianzas gordos que tenemos en España, como por ejemplo “Mares circulares”, un programa donde hay 600 entidades que participan. Para nosotros, esa es la realidad de todos los días. Es un proyecto que Coca- Cola pone en marcha, pero es un proyecto de todos los que participan: 600 entidades, 14.000 voluntarios, más de mil toneladas recogidas, bueno, no sé, te podría dar miles datos, pero lo importante es que es un proyecto de todos, de alianzas, donde el ODS 17 se hace realidad en torno a una problemática muy importante, las basuras marinas. Y sobre esa base de “todos juntos podemos ser la solución del problema” y sobre nuestra responsabilidad de poner en el mercado los envases menos impactantes y recoger el 100%, sobre esa base construimos nuestra estrategia global de “por un mundo sin residuos”. Vosotros seguro que tenéis algo parecido, muy en la línea con vuestra actividad.

MS: Si, trabajamos en varias líneas, con un objetivo a nivel global, porque es verdad que al tener fábricas en distintos sitios, sabemos que la legislación es diferente, que difiere muchísimo la cantidad de gestores de residuos que hay en unos países y en otros con lo cual, claro, no es lo mismo el objetivo en Europa que en otros países, por eso me parece súper ambicioso lo que habéis hecho. Nosotros estamos trabajando en varios frentes. Uno que tiene que ver con la fábrica, lo que producimos, y cuál es el impacto directo de la fabricación tanto en materiales que ponemos en el mercado, donde nos fijamos el objetivo de que, en 2025, al menos el 95% de los materiales que pongamos en el mercado sean reciclables, ¡y ya lo hemos cumplido!, estamos en el 97%.  Nos queda algún material que hay que innovar y pensar cómo cambiarlo. Tenemos también un objetivo en los tres  complejos fabriles que tenemos, porque hay fábrica de producto terminado, fábrica de envases etc., en España, El Salvador y Brasil, y en los tres tenemos el objetivo de cero residuos, de valorizar el 100%. Y ahí es donde veo esa dificultad de la legislación, en algunos países con más dificultades que en otros. Hemos conseguir llegar al 89% del total de residuos valorizados, y estoy súper contenta porque hemos metido un empujón este año muy interesante. Grupo Calvo apostó hace tiempo por la economía circular, y es complicado hablar de economía circular en la industria extractiva. En España trabajamos con un gestor externo, pero en El Salvador y en Brasil, con fábricas propias para poder aprovechar todo el residuo de la fabricación de atún y de sardinas: las espinas, las aletas, etc. Todo eso se trabaja en fábricas propias para luego crear harinas y aceites que sirven para la industria animal y la industria cosmética. Eso nos ayuda mucho a llegar a la valorización del 100%. Y tenemos la otra pata, también importantísima, que es el impacto directo en el océano. Tenemos flota propia para pescar, pero también trabajamos con proveedores externos. Es muy importante todo lo que tiene que ver con artes de pesca abandonadas. En nuestro caso, conseguimos reciclar el 98% de las redes, que también es un dato muy importante, pero, aunque suene fenomenal, también necesitamos saber qué pasa después con eso que se recicla o reutiliza.

Uno de los temas más controvertidos en nuestra industria es el uso del “FAD” para pescar atún. El atún tiene una tendencia natural a concentrarse debajo de objetos que hay flotando en el mar, no se sabe bien si es por sombra, seguridad, cobijo, etc. El banco de atún nada siempre debajo de objetos, desde, por ejemplo, una ballena muerta hasta trozos de madera. Esto se descubrió hace mucho tiempo y para pescar de una manera más eficiente se pone este FAD que en español se define como dispositivos de concentración de peces (la pesca de cerco es el arte de pesca más eficiente en términos de emisiones de CO2 ya que se emiten 3-4kg por 1kg de proteína frente a 30 o 40kg de otros artes de pesca como el palangre o el curricán, o frente a los 75kg de la producción de carne. Los FAD permiten hacer una pesca más eficiente porque el barco se dirige directamente hacia el objeto en lugar de navegar buscando el banco de atún). Los FAD son objetos que flotan en el mar, se ponen con una baliza para luego localizarlos y entonces el barco sabe que hay más probabilidad de pescar un banco debajo de ese objeto, es lo que se llama planta. Estos objetos son controvertidos porque al final por las corrientes pueden ir a la deriva y pueden impactar en alguna playa, o en alguna zona protegida. La mayor parte de los FAD son recuperados por los barcos cuando se inicia la labor de pesca pero puede que por alguna corriente algún FAD se quede a la deriva y llegue a quedar varado en alguna playa. Para evitar ese impacto, tenemos el objetivo de que el 100% de los FAD sean de materiales biodegradables de modo que no llegue nunca a quedar varado y cause el menor impacto posible en los ecosistemas. Ahora mismo tenemos embarcados varios FAD de diferentes materiales para ir probando en los barcos y la idea es que consigan degradarse sin que llegue nunca a la playa.  Tenemos que encontrar el equilibrio entre que el atún llega y lo pescamos y se deshace el material. Y para ello estamos en un proyecto de investigación. Como ves, estamos en varias vías pero muy convencidos y yo creo que es muy importante, me lo contabas tú también en el caso de Coca-Cola, tener objetivos claros, metas y horizonte temporal marcados y la transparencia de poder contarle al público si vamos así, o no hemos podido avanzar en algo… eso es hacer partícipe al consumidor, al mercado, del esfuerzo que estamos haciendo y de los éxitos y no éxitos.

AG: Pues Mariví, súper interesante, he aprendido un montón de cosas de Calvo que no sabía, ya era fan de la marca, pero ahora mucho más por vuestro negocio responsable. Y solamente nos queda despedirnos, decirle muchas gracias a Diario Responsable por habernos dado esta oportunidad, sentarme con Mariví para aprender de todo lo que tiene que ver con su negocio, todas estas cosas más técnicas que me han interesado muchísimo y seguro que a vosotros también. Gracias por haber estado ahí ,escuchado atentamente, y esperamos haber trasladado que para nosotros lo más importante es que la solución se consigue entre todos, solamente entre todos: las administraciones públicas, las ONG, los medios de comunicación, los consumidores y las empresas podremos conseguir una solución, proteger nuestros mares y garantizar que los mares que nosotras hemos conocido de pequeñas estarán ahí a disposición de nuestros nietos y nietas. ¡Muchas gracias y hasta la siguiente!

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