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En España, más de 1,2 millones de jóvenes han nacido fuera del país. Según Fad Juventud, este colectivo se enfrenta a una desigualdad de partida que combina la precariedad que afecta a toda la juventud con el racismo, los prejuicios y las trabas administrativas derivadas de su origen. En el Día Internacional de la Juventud que se celebra hoy 12 de agosto, la entidad reclama reforzar la convivencia y garantizar la igualdad real de derechos.
La juventud migrante, entre la precariedad y la discriminación

Este 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, Fad Juventud ha puesto el foco en la realidad que viven miles de jóvenes migrantes en España, quienes afrontan lo que la organización define como una “doble carga”. Por un lado, comparten con el resto de su generación problemas como la precariedad laboral, las dificultades para emanciparse o el aumento de problemas de salud mental. Por otro, se enfrentan a barreras añadidas como el racismo, los estigmas, la discriminación institucional y obstáculos administrativos que limitan su acceso a la educación, el empleo y la vivienda.

Según datos del Observatorio de la Juventud en España (Juventud en Cifras. Población 2024), el 16,6 % de las personas de entre 15 y 29 años –más de 1.269.000– han nacido en otro país. En algunas grandes ciudades, esta proporción se eleva hasta el 30 %.  Historias como las de Gema Valarezo, Omar Serruc o María Alejandra Ospina muestran que la integración real sigue siendo un reto. Gema, madrileña de origen ecuatoriano, relata cómo las dificultades económicas y laborales de sus padres marcaron su infancia. Omar, de origen marroquí, denuncia la presión de “tener que hacer el triple” para ser tomado en serio en el ámbito universitario. María Alejandra, colombiana residente en Madrid, subraya que las mujeres migrantes cargan con una exigencia extra de excelencia, especialmente en el entorno laboral.

Racismo cotidiano y discursos de odio

Aunque tres de cada cuatro jóvenes rechazan actitudes racistas, el 25 % mantiene opiniones discriminatorias, como la creencia de que “las personas inmigrantes quitan el trabajo” o que “deben abandonar costumbres en conflicto con el estilo de vida del resto”. Este tipo de ideas se traducen en actitudes cotidianas que, como explica Omar, obligan a “hacer más” para ser aceptado, desde obtener mejores calificaciones hasta modificar comportamientos en espacios públicos para evitar miradas de desconfianza.

Las redes sociales son un espacio especialmente hostil: casi la mitad de la juventud (49,8 %) ha presenciado insultos o burlas racistas en entornos digitales. Fad Juventud señala que la desinformación y los discursos de odio se alimentan de las noticias falsas y de la retórica de algunos partidos de extrema derecha, generando un clima de polarización que golpea de forma particular a la población joven migrante.

Un llamamiento urgente a la igualdad real

En 2023, el Ministerio del Interior registró 2.268 incidentes y delitos de odio, de los que el 37,4 % tuvieron motivación racista o xenófoba. Aunque en 2024 esta cifra descendió un 13,8 %, la infradenuncia sigue siendo alta: solo 1 de cada 10 víctimas denuncia.

Para Beatriz Martín Padura, directora general de Fad Juventud, la respuesta pasa por “reforzar una cultura de convivencia” y “reconocer plenamente” a la juventud migrante como parte del presente y del futuro del país. La organización propone medidas como la educación intercultural, la eliminación de barreras administrativas, la prevención del discurso de odio y el fortalecimiento del acompañamiento jurídico y psicosocial.

“Que dejen de englobar a todos los migrantes. No son solo cifras ni mano de obra: son personas con historias únicas”, resume Gema. Una petición que, en el Día Internacional de la Juventud, se convierte en recordatorio y exigencia para toda la sociedad.

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