Una nueva pandemia de residuos

Hace un año, confinados, hablábamos de todos los cambios que la pandemia había traído consigo. Comenzábamos un nuevo estilo de vida dominado por las mascarillas y una nueva forma de comprar y relacionarnos liderada por el gel hidroalcohólico y el distanciamiento social. Adaptarnos a esta nueva “normalidad” parecía el fin del mundo y las malas noticias diarias no hacían la transición más fácil.

Pero incluso en las mayores tormentas hay momentos de calma y en este caso el que tuvo un merecido respiro fue el planeta. Todos éramos conscientes de los altísimos niveles de contaminación de ciudades como Madrid o Barcelona y seguro que, como yo, alguno pensó “por lo menos algo bueno nos llevamos de esto” al leer las noticias sobre la reducción de la contaminación durante la cuarentena.

Sin embargo, como he dicho antes, ha pasado ya un año y volvemos a estar como empezamos. Los niveles de contaminación han vuelto a dispararse. El miedo al contagio en el transporte público ha hecho que el uso de coches aumente de manera estrepitosa y que una nube gris vuelva a coronar las ciudades.

Por desgracia esta no ha sido la única consecuencia que el medio ambiente ha sufrido debido al coronavirus. Mascarillas tiradas en el mar, montañas de guantes apilados en el suelo a la salida de supermercados y basuras llenas de botes vacíos de gel hidroalcohólico.

El dilema que rodea a los utensilios de usar y tirar no es nada nuevo. El impacto de los residuos no reciclables en el medio ambiente lleva desenmascarado un largo tiempo, solo que muchos han decido ignorarlo. Han antepuesto productos fáciles de producir, económicos y prácticos, a la salud de nuestro planeta. Esencialmente, se han convertido en la versión más vagos de sí mismos.

Ahora el problema va más allá de las mascarillas, los guantes o los botes de geles hidroalcohólicos. El miedo al contagio, no solo ha hecho que utilicemos más el transporte particular, sino que volvamos al hábito de consumir productos de un solo uso.

Las pajitas de usar y tirar, los cubiertos desechables o las bolsas de plástico han vuelto a ser los protagonistas de esta triste historia. Además, han resucitado con más fuerza que nunca debido a sus nuevos compañeros de batalla, las mascarillas y guantes.

2021 iba a ser un año de cambios para el medio ambiente. Este año entraba en vigor una medida aprobada por la Unión Europea que prohibía los plásticos de un solo uso y que tenía como meta el resurgir de nuestro planeta. Esta decisión reforzaba el principio de “quien contamina paga” e implementaba la responsabilidad individual y colectiva.

Pese al coronavirus esta medida sigue adelante, con el mismo objetivo que se marcó en 2019. Además, si algo ha demostrado la sociedad durante este año y pico de pandemia es la fuerza que tiene su capacidad de reinventarse. En un tiempo récord han conseguido crear mascarillas lavables y que poseen una larga esperanza de vida. Demostrando, que cuando de verdad quieres formar parte de la solución a un problema luchas por ello y buscas la manera de seguir adelante.

El futuro de nuestro planeta no solo depende de medidas implementadas por los de arriba. Si nosotros no tomamos cartas sobre el asunto, si no reflexionamos sobre el impacto que tiene nuestro consumo en el medio ambiente y si no intentamos cambiar nuestros vagos hábitos daremos cancha libre a una nueva pandemia. Una pandemia de residuos.

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