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La región perdió 41 millones de hectáreas de superficie forestal entre 2015 y 2025, según un nuevo informe de Naciones Unidas. Aunque existen avances en restauración y monitoreo, el organismo advierte que el mundo sigue lejos de cumplir el objetivo de frenar y revertir la deforestación antes de 2030.
Sudamérica pierde bosques a un ritmo récord

Los bosques continúan desapareciendo a un ritmo preocupante en distintas regiones del planeta. La expansión agrícola, el crecimiento urbano y los impactos cada vez más visibles del cambio climático siguen ejerciendo una fuerte presión sobre estos ecosistemas clave para la biodiversidad y la estabilidad climática. En este contexto, Sudamérica se consolidó como la región con mayor pérdida neta de bosques del mundo durante la última década.

Según recoge el Informe 2026 sobre los Objetivos Forestales Mundiales de Naciones Unidas, Sudamérica perdió alrededor de 41 millones de hectáreas de bosque entre 2015 y 2025, lo que equivale a una media de 4,10 millones de hectáreas anuales. El documento advierte además de la desaparición de más de diez millones de hectáreas de bosques primarios, considerados fundamentales para almacenar carbono, conservar biodiversidad y regular el clima.

El informe, elaborado en el marco del Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques 2017-2030, refleja la distancia existente entre los compromisos internacionales y la evolución real de la superficie forestal global. Aunque los gobiernos se comprometieron a detener y revertir la deforestación antes de 2030, Naciones Unidas reconoce que el objetivo de aumentar un 3% la superficie forestal mundial sigue fuera de rumbo.

Según señala el secretario general de la ONU, António Guterres, los bosques afrontan amenazas crecientes derivadas de la deforestación, el aumento de las temperaturas y la incertidumbre económica y geopolítica.

La desaparición de los bosques primarios preocupa especialmente

Aunque la pérdida neta de bosques a escala global es inferior a la registrada en los años noventa, Naciones Unidas advierte de que el ritmo volvió a acelerarse durante la última década. Entre 2015 y 2025, el planeta perdió más de 40 millones de hectáreas de bosque.

El informe subraya especialmente la situación de los bosques primarios, ecosistemas antiguos que han evolucionado durante siglos y que poseen una enorme capacidad para almacenar carbono, regular el agua y resistir fenómenos extremos como incendios, sequías o plagas.

La ONU recuerda que las plantaciones forestales o los procesos de reforestación no pueden sustituir en el corto plazo la biodiversidad ni la capacidad de absorción de carbono de estos ecosistemas maduros, aunque las estadísticas globales puedan mostrar cierta recuperación forestal.

Agricultura, urbanización y consumo energético impulsan la deforestación

El documento identifica a la expansión agrícola como la principal causa de la deforestación mundial. La creciente demanda de alimentos, cultivos comerciales, ganado y leña continúa ampliando la frontera agrícola especialmente en regiones de África, Asia y Sudamérica.

A ello se suman el desarrollo de infraestructuras, la urbanización acelerada y el aumento de la población, factores que incrementan la presión sobre los ecosistemas forestales.

Por este motivo, Naciones Unidas insiste en que la protección de los bosques no depende únicamente de las políticas ambientales o forestales. También requiere cambios estructurales en sectores como la agricultura, la energía, el transporte o la planificación territorial.

El cambio climático debilita la capacidad natural de absorción de carbono

El informe alerta además de que el cambio climático está agravando el deterioro de los bosques a través de incendios forestales, olas de calor, sequías prolongadas y la expansión de plagas y enfermedades.

Según Naciones Unidas, muchos países no cuentan todavía con la capacidad suficiente para responder a estos riesgos crecientes. Además, la ONU advierte de que los bosques podrían estar perdiendo parte de su capacidad natural para absorber carbono.

En 2023, el sumidero global de carbono terrestre alcanzó su nivel más bajo en dos décadas, una señal preocupante sobre el debilitamiento de algunos ecosistemas naturales frente al avance de la crisis climática.

Más protección y restauración, pero financiación insuficiente

Pese al escenario preocupante, el informe también identifica algunos avances. En distintas regiones del mundo aumentaron las áreas protegidas, mejoraron los sistemas de monitoreo forestal y crecieron los programas de restauración ecológica.

En América Latina, Naciones Unidas destaca iniciativas impulsadas en países como Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica en materia de restauración y gestión forestal, así como reformas relacionadas con la participación de pueblos indígenas y comunidades locales en México, Bolivia y Guatemala.

Sin embargo, la financiación destinada a la gestión forestal sostenible sigue muy lejos de las necesidades reales. Según el informe, en 2023 se movilizaron unos 84.000 millones de dólares para este ámbito, frente a los 300.000 millones anuales que serían necesarios antes de 2030.

De las 26 metas forestales analizadas por Naciones Unidas, únicamente siete avanzan de forma adecuada. Entre los objetivos que siguen fuera de rumbo figuran precisamente dos de los más relevantes: revertir la pérdida mundial de bosques y reducir la pobreza extrema de las poblaciones que dependen directamente de ellos.

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