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La transición hacia una economía circular ya no es una opción, sino una necesidad imperativa para garantizar la sostenibilidad de nuestro planeta y el bienestar de las generaciones futuras. En este contexto, el comercio electrónico de segunda mano, conocido como “recommerce” ha emergido como un catalizador del cambio, redefiniendo los patrones de consumo y dando a millones de personas la oportunidad de participar activamente en un modelo económico más responsable.
 El recommerce: un pilar esencial para un futuro sostenible y circular

Históricamente, nuestras economías han operado bajo un modelo lineal de "producir, usar y tirar". Este enfoque ha generado una presión insostenible sobre los recursos naturales y ha contribuido significativamente a la contaminación y al cambio climático. Frente a ello, la economía circular propone algo distinto: un paradigma donde los productos y materiales se mantienen en uso el mayor tiempo posible, maximizando su valor y minimizando el desperdicio. Este modelo va más allá del reciclaje; implica repensar el diseño, producción, consumo y gestión de los productos para cerrar sus ciclos de vida.

En paralelo, la digitalización ha transformado profundamente nuestra forma de comprar y vender. Uno de los cambios más interesantes es cómo el comercio electrónico ha democratizado el acceso a la segunda mano. Lo que antes dependía de tiendas físicas o círculos cercanos, hoy está al alcance de cualquiera. Pero, más allá de la tecnología, a mi parecer, lo relevante es el cambio cultural que hay detrás.

Tengo el privilegio de poder observar de primera mano cómo este movimiento no responde únicamente a la urgencia climática o a nuevas regulaciones, sino también a una evolución en las prioridades de las personas. Cada vez más consumidores buscan maximizar el valor de lo que compran, tomar decisiones más conscientes y, al mismo tiempo, encontrar objetos únicos y con historia. Es precisamente en ese punto donde convergen sostenibilidad, ahorro y autenticidad, y donde la economía circular está encontrando su mayor impulso.

El recommerce es probablemente una de las expresiones más visibles de esta transformación. No es algo nuevo, pero sí es cierto que está viviendo un momento de consolidación. Hoy, comprar un producto reacondicionado o vender algo que ya no utilizamos ha dejado de percibirse como una alternativa para convertirse, en muchos casos, en la primera opción. De hecho, en 2025 en eBay publicamos nuestro Informe Anual de Recommerce y los datos que obtuvimos lo confirman: en España, más de la mitad de los consumidores compran artículos de segunda mano de forma habitual, donde la moda, la tecnología o los libros lideran este cambio. Además, no se trata solo de una cuestión económica, sino también de una decisión cada vez más vinculada a valores: cerca de la mitad de los consumidores destacan el impacto positivo que tiene alargar la vida útil de los productos.

En este sentido, plataformas de comercio online como eBay han tenido un papel relevante al facilitar este cambio a escala global. En nuestro caso, el recommerce ha estado en el centro de nuestro modelo desde el principio y, de hecho, más del 40% de las transacciones actuales en la plataforma corresponden a productos de segunda mano o reacondicionados. Esto no solo refleja una tendencia de mercado, sino también el impacto tangible que puede tener este modelo. Según nuestros datos, entre 2021 y 2025, las transacciones de segunda mano en eBay ayudaron a prevenir 8,2 millones de toneladas de CO2 y desviar 360.000 toneladas de residuos de vertederos. Al mismo tiempo, el recommerce se convierte también en una oportunidad económica, permitiendo a los consumidores ahorrar, pero también generar ingresos a partir de aquello que ya no utilizan.

Aun con estos avances, el camino hacia una economía plenamente circular es largo y requiere compromiso continuo. La innovación seguirá siendo clave, desde mejoras en logística y autenticación de productos, hasta nuevas funcionalidades que faciliten la compra y venta de artículos usados. Las empresas tenemos la responsabilidad de fomentar la confianza y la facilidad de uso. Sin embargo, el futuro circular no lo construirá una sola entidad; es un esfuerzo colectivo que involucra a consumidores, empresas, gobiernos y la sociedad en su conjunto.

Mirando al futuro, creo que la economía circular no será una alternativa, sino el estándar. El recommerce seguirá creciendo, impulsado por nuevas generaciones que ya han integrado estos hábitos en su día a día. En España, el 84% de los jóvenes de 18 a 29 años se considera parte de esa ‘comunidad recommerce’, según nuestro estudio. Al final, la economía circular no va solo de productos; va de decisiones. De cómo elegimos consumir, de qué valoramos y de qué tipo de impacto queremos generar. Cada día tengo más claro que dar una segunda vida a las cosas puede ser también una forma de construir un futuro mejor.

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