
La transición energética global sigue avanzando, aunque no sin matices. La demanda total de energía en el mundo creció un 1,3% en 2025, por debajo del ritmo del año anterior y ligeramente inferior a la media de la última década, en un contexto marcado por la desaceleración económica y condiciones climáticas menos extremas. Sin embargo, el consumo de electricidad mantuvo una tendencia al alza mucho más intensa, aumentando cerca de un 3%, más del doble que la demanda energética total, según recoge el informe Global Energy Review de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) .
Este crecimiento desigual confirma una tendencia estructural: la electrificación de las economías. Edificios, industrias, vehículos eléctricos y centros de datos están impulsando una mayor demanda de electricidad, consolidando su papel como eje de la transición energética.
Uno de los datos más relevantes del informe es que la energía solar fotovoltaica fue la mayor fuente de crecimiento en el suministro energético global en 2025. Por primera vez, una fuente renovable moderna lidera este avance, representando más del 25% del incremento total. Según la AIE, este hito marca un punto de inflexión en la transformación del sistema energético global .
Las energías renovables y la nuclear, en conjunto, cubrieron cerca del 60% del aumento de la demanda energética, superando incluso el crecimiento total del consumo eléctrico. Este avance contribuyó, además, a reducir el uso del carbón en la generación eléctrica a nivel global.
El informe también señala que la demanda de petróleo creció apenas un 0,7%, en parte contenida por el auge de los vehículos eléctricos, cuyas ventas aumentaron más de un 20% en 2025, alcanzando los 20 millones de unidades. Actualmente, uno de cada cuatro coches nuevos vendidos en el mundo es eléctrico.
En cuanto al gas natural, representó el 17% del crecimiento del suministro energético, mientras que el carbón mostró comportamientos dispares: disminuyó en algunos países gracias al impulso renovable, pero aumentó en otros debido a factores como el encarecimiento del gas.
Las emisiones globales de CO₂ relacionadas con la energía aumentaron un 0,4% en 2025, un crecimiento más lento que en años anteriores. Según el informe de la AIE, China logró reducir sus emisiones gracias al despliegue de tecnologías limpias, mientras que en India se estabilizaron por primera vez en décadas, en parte por factores climáticos como un monzón intenso .
En contraste, las economías avanzadas registraron un aumento de emisiones del 0,5%, impulsado por un invierno más frío que incrementó el uso de combustibles fósiles.
El despliegue tecnológico también fue determinante en 2025. La generación solar alcanzó un récord histórico con un aumento de 600 teravatios hora, mientras que el almacenamiento en baterías se consolidó como la tecnología energética de más rápido crecimiento. Además, se iniciaron nuevos proyectos nucleares, reflejando un renovado interés por esta fuente.
Según destaca la AIE en su informe, la expansión de tecnologías de bajas emisiones desde 2019 ya permite evitar un consumo anual de combustibles fósiles equivalente a toda la demanda energética de América Latina .
En un contexto de incertidumbre geopolítica y transformación económica, el informe subraya que la diversificación energética y la apuesta por fuentes limpias serán determinantes para garantizar sistemas más resilientes, seguros y sostenibles en los próximos años.