
El acceso equitativo a la educación sigue siendo uno de los grandes desafíos sociales a nivel global. Los datos lo confirman: los jóvenes de entornos con menos recursos parten con una clara desventaja educativa que condiciona su futuro laboral, económico y social.
Según UNESCO, los jóvenes de hogares con menos ingresos tienen tres veces menos probabilidades de completar la educación secundaria que aquellos procedentes de familias con mayores recursos. Así lo recoge el Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2020: Inclusión y educación del organismo de Naciones Unidas.
España y América Latina: una desigualdad persistente
En el caso de España, la brecha socioeconómica sigue teniendo un fuerte impacto en las trayectorias educativas. La tasa de abandono escolar temprano entre jóvenes de hogares con menores ingresos supera el 30%, una cifra 15 veces superior a la registrada en familias con más recursos, según datos de la Fundación de Cajas de Ahorro (FUNCAS).
La situación es aún más compleja en América Latina. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 39% de los jóvenes de menores ingresos abandona sus estudios, lo que supone una brecha de 25 puntos porcentuales respecto a los jóvenes de hogares con mayor nivel económico. Además, el 23% de los jóvenes latinoamericanos no ha finalizado la educación secundaria, una circunstancia que se relaciona directamente con un menor control de las finanzas personales y una menor capacidad de respuesta ante situaciones de crisis, tal y como recoge la CAF en su Encuesta de Capacidades Financieras 2023-2025.
Reducir estas brechas requiere actuar desde varios frentes. En este contexto, la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) desarrolla productos educativos y programas de educación financiera en cinco países de América Latina dirigidos a los más de tres millones de emprendedores de escasos recursos a los que acompaña.
Uno de los datos más relevantes es el perfil joven de las personas beneficiarias: el 20% tiene menos de 30 años y más del 63% de quienes acceden por primera vez al sistema financiero formal son jóvenes. La Fundación complementa estas acciones con plataformas virtuales de educación gratuitas y abiertas al público, ampliando así el alcance de la formación.
La falta de competencias básicas en matemáticas y finanzas es otro factor que agrava la desigualdad. El BID y el Banco Mundial advierten en el informe El aprendizaje no puede esperar: Lecciones de PISA que tres de cada cuatro jóvenes de 15 años en América Latina carecen de habilidades matemáticas fundamentales para una alfabetización financiera efectiva.
En España, el reto no es menor. El país obtuvo su peor resultado histórico en matemáticas en PISA 2022, situándose 12 puntos por debajo de la media de la OCDE. Abordar estas carencias desde edades tempranas, con contenidos adaptados a cada etapa educativa, se presenta como una vía clave para mejorar las oportunidades futuras.
En este sentido, la FMBBVA impulsa programas específicos en distintos países. En Colombia, desarrolla iniciativas para niños y jóvenes que combinan talleres lúdicos sobre ahorro y presupuestos. En República Dominicana, promueve la cultura del ahorro desde edades tempranas, mientras que en Panamá fomenta el emprendimiento juvenil mediante talleres especializados en marketing y sostenibilidad dirigidos a comercios locales.
“El acceso a la educación y el desarrollo de habilidades financieras son esenciales para reducir desigualdades, mejorar la movilidad social y fortalecer la productividad”, subraya Gabriela Eguidazu, directora de Innovación para el Crecimiento Inclusivo de la FMBBVA. En 2025, la Fundación llevó a cabo miles de acciones formativas que alcanzaron a más de 500.000 personas, según destaca la propia entidad.
Además de la formación, la financiación educativa desempeña un papel clave. Los emprendedores señalan que uno de los principales motivos para iniciar un negocio es garantizar una mejor educación a sus hijos. Por ello, las entidades de la FMBBVA ofrecen créditos educativos para estudios en escuelas, centros de formación profesional y universidades.
Solo en 2025, la Fundación concedió 6.300 créditos educativos, principalmente en Perú, destinados a cubrir matrícula, manutención y material informático. En República Dominicana, se entregaron 420 créditos y se desarrollaron charlas de educación financiera en centros educativos, mientras que en Panamá se combinan créditos para educación con microseguros dirigidos a mujeres desde los 18 años.
Cada 24 de enero, la UNESCO conmemora el Día Internacional de la Educación. Este año, bajo el lema El poder de la juventud en la co-creación de la educación, el organismo pone el foco en el papel de las personas menores de 30 años —más de la mitad de la población mundial— como agentes clave del desarrollo sostenible, la innovación y la transformación social.
Un recordatorio de que invertir en educación y en capacidades financieras no solo reduce desigualdades, sino que también refuerza la resiliencia de las sociedades y su capacidad para afrontar los retos del futuro.