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El voluntariado empresarial ha dejado de ser una acción puntual para convertirse en un eje de gestión del talento y compromiso social dentro de las compañías. Así lo confirma el Informe Voluntare 2025, presentado con motivo del Día Internacional del Voluntariado, según informa la red Voluntare. El estudio, elaborado junto a la Universidad de Almería y con el apoyo de Voluntariado CaixaBank, Fundación Repsol y Fundación Telefónica, analiza la evolución de esta práctica en 236 organizaciones de Europa y Latinoamérica.
Foto de familia de representantes de Voluntare, Voluntariado CaixaBank, Fundación Telefónica, Fundación Repsol y voluntarias de las tres empresas.

En apenas un lustro, el voluntariado corporativo ha experimentado un salto cualitativo y cuantitativo que lo sitúa ya como una herramienta clave de gestión interna, reputación y transformación cultural en las empresas. Más del 93% de las organizaciones prevé que sus programas crecerán en los próximos años, lo que evidencia una apuesta consolidada por integrar el voluntariado en la estrategia social y de desarrollo del talento. Este avance refleja un cambio de paradigma: de actividades aisladas a iniciativas diseñadas para generar impacto duradero dentro y fuera de las compañías.

Estas tendencias forman parte del Informe Voluntare 2025, presentado coincidiendo con el Día Internacional del Voluntariado que se celebra el 5 de diciembre. El documento —elaborado en colaboración con la Universidad de Almería y el respaldo de Voluntariado CaixaBank, Fundación Repsol y Fundación Telefónica— recoge datos de 236 organizaciones de Europa y Latinoamérica. Su publicación llega justo en vísperas de que 2026 sea declarado por Naciones Unidas Año Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo.

Benedetta Falletti, directora de Voluntare, destaca en el estudio que el voluntariado “ha pasado de ser un gesto altruista a convertirse en una herramienta estratégica que genera valor compartido”. Un indicador de este salto es que casi el 97% de las organizaciones permite a sus empleados participar en horario laboral, un notable incremento respecto al 82% registrado en 2015.

Más participación y mayor integración en la cultura corporativa

La tercera edición del informe, que se realiza cada cinco años desde 2015, analiza cómo ha evolucionado la implicación de las plantillas. Los datos son reveladores: el 77% de las organizaciones moviliza ya a más del 10% de su plantilla —frente al 29% de hace una década— y el 45% activa a uno de cada cinco trabajadores en iniciativas de voluntariado.

Jordi Pastó, director de Impacto Social y Voluntariado en CaixaBank, subraya que la participación “es esencial para llegar a más personas beneficiarias”, y recuerda que la entidad abre sus programas a cualquier ciudadano gracias a su amplia capilaridad territorial.

El informe también evidencia que el voluntariado corporativo refleja un compromiso ético profundo: casi el 99% de las empresas lo impulsa por responsabilidad social, y el 98% lo orienta a causas identificadas como prioritarias por sus grupos de interés. Además, la percepción de utilidad entre los empleados ha mejorado notablemente: el 96% considera que puede canalizar su solidaridad a través del voluntariado, frente al 81% registrado en 2015.

Entre los beneficios organizativos más destacados, las compañías citan el desarrollo de competencias (97%), el refuerzo del orgullo de pertenencia y la motivación (97,7%), y la mejora de las relaciones con el entorno y con la comunidad (98,4%).

Una herramienta alineada con los valores y los ODS

El estudio confirma que el voluntariado corporativo está plenamente incorporado en la estrategia empresarial: en el 99,2% de los casos se alinea con los valores corporativos, y en el 99,6% responde a necesidades detectadas en sus comunidades. Las acciones se vinculan, además, a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, principalmente al ODS 4 (educación de calidad) y el ODS 10 (reducción de desigualdades), presentes en casi el 94% de los programas.

Las empresas también reconocen el valor del voluntariado para atraer talento: el 91,5% lo impulsa pensando en su competitividad futura y más del 62% ofrece oportunidades de liderazgo a las personas voluntarias. Casi seis de cada diez organizaciones ofrecen formación específica para mejorar la calidad de las intervenciones.

Desde Fundación Repsol, su responsable de Voluntariado Corporativo, Pilar Pellés, subraya que acompañan “a las personas en situación de vulnerabilidad para adaptarse al nuevo entorno energético”, poniendo en valor el rol de los voluntarios y su contribución social.

En términos de gestión, el 91% de los programas cuenta con un presupuesto propio y el 61% dispone de alta participación directiva. Además, el 47% de las compañías ha desarrollado un plan de comunicación interna y externa; el correo electrónico sigue siendo el canal más utilizado por nueve de cada diez organizaciones.

Retos pendientes y oportunidades de futuro

El Informe Voluntare 2025 también identifica las principales barreras para avanzar: limitaciones presupuestarias, escasez de proyectos atractivos y la necesidad de profesionalizar aún más la gestión.

Mirando al medio plazo, el estudio anticipa un crecimiento moderado–alto en Europa y Latinoamérica en los próximos cinco años, acompañado de una mayor integración en la estrategia social. Esto implicará más recursos, más formación y un vínculo más sólido con las comunidades. Entre las prioridades se sitúan la capacitación de gestores y la mejora de las herramientas de medición del impacto social y ambiental.

Tres tendencias marcarán el futuro inmediato del voluntariado corporativo:

  1. Digitalización y voluntariado virtual: reforzado tras la pandemia y ya consolidado como modelo híbrido. Inés Temes, directora de Innovación Social, Educación, Empleo y Voluntariado en Fundación Telefónica, señala que quieren explorar “las oportunidades de la tecnología para lograr el máximo impacto social”, desde el diseño ético hasta la reducción de brechas digitales y el impulso a vocaciones STEM femeninas.
  2. Voluntariado basado en habilidades: cada vez más empresas conectan las competencias profesionales de sus empleados con causas sociales para ampliar su impacto.
  3. Cultura de alianzas: la cooperación con ONG, comunidades locales y otras empresas se afianza como pieza clave para generar impacto sistémico.

Europa y Latinoamérica: avances complementarios

Aunque comparten prioridades —tecnología, formación, medición del impacto e integración cultural—, ambas regiones muestran matices distintos. Europa necesita movilizar a más voluntarios y reforzar la innovación, mientras que Latinoamérica encara el reto de profesionalizar su gestión y ampliar recursos.

La publicación dedica también un capítulo a la respuesta ante crisis y emergencias. En estos escenarios, se observa una mayor movilización y rapidez de actuación, así como presupuestos específicos. El voluntariado remoto gana protagonismo y las organizaciones cuentan ya con planes de contingencia para actuar ante eventuales crisis.

Para Juan Ángel Poyatos, fundador de Voluntare, “este informe no solo retrata el presente del voluntariado corporativo, sino que marca el rumbo hacia un modelo más profesional, participativo y transformador”.

 

*** Puedes acceder al informe completo: Aquí 

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