
La electrificación sigue ganando terreno. Según informa la Agencia Internacional de la Energía en la actualización de mitad de año de su informe sobre el mercado eléctrico, el consumo mundial de electricidad acelerará en 2025 y 2026 impulsado por la industria, el uso residencial, los centros de datos y el coche eléctrico. En ese contexto, las energías renovables están llamadas a tomar el primer puesto de la generación mundial entre 2025 y 2026, por delante del carbón. La nuclear marcaría nuevos máximos y el gas continúa sustituyendo a carbón y derivados del petróleo en muchas regiones.
En paralelo, el Oil Market Report (OMR) de la IEA dibuja un petróleo estable: el consumo global crecería de forma moderada en 2025 y 2026, con el mayor empuje en economías emergentes, mientras que en los países desarrollados se mantiene prácticamente plano y Japón se mueve en niveles muy bajos. La aviación es la excepción: el combustible de avión repunta con fuerza gracias al turismo, aunque todavía ligeramente por debajo de los registros previos a la pandemia.
Por el lado de la oferta, la producción mundial se mantiene sólida. La alianza OPEP y sus socios ha anunciado que retirará en septiembre los recortes voluntarios aplicados desde 2023, y los productores ajenos a esa alianza —con Estados Unidos, Canadá, Brasil y Guyana entre los destacados— seguirán sumando barriles. Las refinerías operan cerca de máximos y las existencias globales encadenan varios meses al alza. En precios, el crudo se movió estable en julio y cedió ligeramente a comienzos de agosto tras conocerse el plan de aumento de producción.
La IEA advierte, no obstante, de que la geopolítica puede alterar el equilibrio: nuevas sanciones a Irán y Rusia, un tope más bajo al precio del petróleo ruso en la Unión Europea y, en sentido contrario, mayor flexibilidad para Venezuela podrían reordenar flujos comerciales. Con inventarios creciendo y más oferta prevista hacia finales de 2025 y 2026, “algo tendrá que ajustarse para que el mercado se reequilibre”, resume el OMR.