
Este verano, España ha vuelto a encabezar el dramático ranking europeo de incendios forestales, con más de 400.000 hectáreas arrasadas —un 40% del total de la Unión Europea—, la peor cifra registrada en los últimos treinta años. Ante esta situación, el Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social advierte que los incendios no son únicamente consecuencia de la sequía o de las olas de calor, sino la expresión de un problema más profundo: la ausencia de políticas de prevención y la falta de visión estructural en la gestión de los bosques.
Según informa el propio Foro NESI en su I Informe Avances hacia una Nueva Economía 2024-25, un 34,5% de los actores del ecosistema de impacto en España (ONG, administración pública, educación y sector privado) identifica el “desconocimiento de los partidos políticos” como una de las principales barreras para transformar nuestro modelo económico. Esa desconexión se traduce, denuncian, en políticas forestales reactivas y sin estrategia de largo plazo.
El Foro NESI alerta contra una visión simplista de la prevención, basada únicamente en “limpiar” los bosques. Desbrozar de manera indiscriminada no solo sería un error ecológico, sino también un coste inasumible: alrededor de 7.500 euros por hectárea. La alternativa pasa por una gestión forestal sostenible que contemple repoblaciones con especies autóctonas, podas, entresacas, cortafuegos bien mantenidos y la recuperación de usos tradicionales compatibles. La urgencia es clara en un contexto de olas de calor más frecuentes e intensas. El mismo informe subraya que casi la mitad del ecosistema de impacto (49,1%) considera el cambio climático uno de los tres grandes debates nacionales, aunque aún no se refleje en la acción política.
El abandono de los montes y la despoblación agravan el problema. El estudio de NESI identifica la despoblación (30,9%) y el desequilibrio territorial (29,1%) como desafíos estratégicos del país. Allí donde el monte está habitado y gestionado, el riesgo de incendios se reduce de forma significativa. Ejemplos de ello son Covaleda (Soria) o Tierra de Pinares (Segovia), comunidades en las que empresas locales generan empleo rural estable gracias a recursos como la biomasa, la madera de calidad, los hongos o las castañas, garantizando a la vez la protección del territorio.
La entidad reclama también un mayor reconocimiento y refuerzo para los profesionales que combaten y previenen los incendios: bomberos forestales, ingenieros de montes, biólogos y agentes forestales. Su labor, denuncian, sigue invisibilizada y, en muchos casos, precarizada, lo que limita la capacidad de respuesta ante emergencias de esta magnitud.
Diego Isabel La Moneda, director y cofundador de NESI, subraya que “los incendios no son solo consecuencia del calor, sino el reflejo de una dejadez política estructural”. Ingeniero de Montes y Máster en Global Governance and Ethics por University College London, La Moneda insiste en que la solución pasa por una gestión forestal sostenible que no solo proteja el medio ambiente, sino que también impulse un desarrollo territorial más justo y equilibrado.