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Un nuevo informe de UNICEF y la OMS advierte que más de 2.000 millones de personas en el mundo siguen sin acceso a agua potable segura y 3.400 millones carecen de saneamiento adecuado. A cinco años de cumplirse el plazo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la promesa de garantizar este derecho básico peligra.
Una de cada cuatro personas vive sin agua potable segura

Las cifras son contundentes. Según un informe conjunto del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado con motivo de la Semana Mundial del Agua, una de cada cuatro personas en el planeta continúa viviendo sin agua potable gestionada de forma segura.

De los más de 2.000 millones de personas afectadas, 106 millones dependen directamente de fuentes superficiales como ríos y lagos sin tratamiento previo. La situación golpea con más fuerza a los países menos desarrollados, donde la población tiene el doble de probabilidades de carecer de agua y saneamiento básico en comparación con otras regiones.

La brecha es aún más evidente en zonas rurales y entre colectivos vulnerables como los niños, las comunidades indígenas y las minorías étnicas. En muchas de estas regiones, la recolección de agua sigue siendo responsabilidad de mujeres y niñas, que en África subsahariana y Asia central y meridional dedican diariamente más de media hora a recorrer largas distancias para llenar bidones.

“Estas desigualdades son particularmente graves para las niñas, que no solo cargan con la tarea de recolectar agua, sino que además se enfrentan a obstáculos adicionales durante su menstruación”, señala el informe.

El problema va más allá del acceso al agua. De acuerdo con el estudio, 3.400 millones de personas no disponen de instalaciones sanitarias seguras y 354 millones todavía practican la defecación al aire libre. A ello se suma que 1.700 millones carecen de servicios básicos de higiene en sus hogares. Estas carencias derivan en enfermedades, muertes evitables y una mayor exclusión social, especialmente entre las adolescentes. Muchas jóvenes entre 15 y 19 años reconocen que abandonan la escuela, el trabajo o incluso las actividades sociales durante sus periodos debido a la falta de infraestructura adecuada.

La ONU advierte que la meta de garantizar agua, saneamiento e higiene para todos en 2030 peligra seriamente. “Al ritmo actual, la promesa de agua potable y saneamiento para todos los niños está cada vez más lejos. Necesitamos actuar más rápido y con más audacia para llegar a quienes más lo necesitan”, subrayó Cecilia Scharp, experta de UNICEF.

En la misma línea, Rüdiger Krech, del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, insistió en la urgencia de actuar: “Tenemos que acelerar nuestras acciones, especialmente en las comunidades más marginadas, si queremos cumplir nuestra promesa de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

El mensaje que deja este informe es inequívoco: sin un cambio de rumbo decidido, el mundo corre el riesgo de incumplir un compromiso vital —reconocido como un derecho humano fundamental—: garantizar que todas las personas tengan acceso a agua potable, saneamiento y condiciones de higiene dignas.

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