Publicado el
En América Latina, uno de cada tres jóvenes no finaliza la educación secundaria y las oportunidades de acceso a la universidad son aún más limitadas para quienes provienen de entornos vulnerables. Programas como las becas de la Fundación Microfinanzas BBVA están rompiendo ese ciclo, impulsando la inclusión social y el empleo juvenil. La reciente graduación de Angie Hincapié en Medicina es un ejemplo de cómo la educación puede cambiarlo todo.
El poder de una beca para cambiar un destino

En América Latina, el reto de garantizar el acceso a la educación sigue siendo urgente. Según la UNESCO, uno de cada tres jóvenes no concluye la educación secundaria, una brecha que se amplía aún más entre comunidades indígenas y otros grupos históricamente excluidos. La situación se agrava si se tiene en cuenta que, según el Organismo Internacional de Juventud y CAF, dos de cada diez jóvenes de entre 15 y 24 años no estudian ni trabajan.

El panorama no es mucho más alentador en España, donde el 35,8% de los jóvenes tiene la secundaria como máximo nivel educativo, muy por encima de la media europea (16,4%), según la OCDE. En el plano laboral, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que la tasa de desempleo juvenil triplica a la de los adultos en la región y que la informalidad alcanza al 60% de este sector.

Becas que cambian el destino

Para revertir esta realidad, la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) lanzó en 2020 el programa de becas Transformando Realidades, destinado a hijos de emprendedores con pocos recursos. En Colombia, en colaboración con BBVA Colombia, 151 jóvenes cursan actualmente estudios universitarios gracias a este apoyo, muchos de ellos en zonas con altos índices de pobreza y escasas oportunidades educativas.

Uno de los casos más inspiradores es el de Angie Hincapié, quien acaba de licenciarse en Medicina en la Universidad de Medellín. Hija de una microempresaria que se ganaba la vida vendiendo arepas en la calle, Angie creció en un contexto marcado por el desplazamiento forzado y la precariedad. “Para mí ser profesional es una forma de honrar a mi madre. Gracias a esta beca he cumplido mi sueño de estudiar, algo que hace seis años era imposible”, afirmó tras su graduación.

Su historia refleja el impacto directo de estas becas: abrir puertas que parecían cerradas y romper el ciclo de pobreza intergeneracional. Javier M. Flores, director general de la FMBBVA, destacó que el caso de Angie “inspira a los más de 160 jóvenes que, gracias a estas ayudas, son los primeros en sus familias en acceder a estudios superiores”.

Juventud como motor de cambio

La FMBBVA desarrolla un programa similar en Perú, donde ya ha concedido 13 becas universitarias, y en 2024 otorgó más de 4.500 créditos educativos en Colombia, Perú y República Dominicana. La meta: facilitar que jóvenes y familias emprendedoras accedan a la formación necesaria para mejorar sus oportunidades laborales y calidad de vida.

Cada 12 de agosto, Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de la Juventud, que este año se centra en las acciones locales para los ODS, animando a adaptar los Objetivos de Desarrollo Sostenible a las necesidades específicas de cada comunidad. Historias como la de Angie son la prueba de que, con las herramientas adecuadas, los jóvenes pueden ser líderes, innovadores y agentes de transformación social.

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies