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El informe "El manual de los directores financieros para 2024" elaborado por Pleo sostiene que aunque el 75% de las empresas españolas reconocen la importancia de la digitalización para el crecimiento futuro, solo el 27% confían lo bastante en la inteligencia artificial como para integrarla en sus operaciones financieras. Además, según el documento, la mayoría de los responsables de la toma de decisiones en España no perciben el valor de la IA como herramienta de gestión administrativa.
La mayoría de las empresas españolas aún desconfía de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en nuestras vidas con una fuerza imparable, revolucionando la forma en que interactuamos con la tecnología y llevando la automatización y el análisis de datos a niveles sin precedentes. A pesar de los notables avances y promesas que ofrece, persisten ciertas reservas y dudas en algunos sectores.

Uno de los principales motivos de estas incertidumbres radica en la complejidad y opacidad inherentes a muchos sistemas de IA. Las decisiones tomadas por algoritmos de IA a menudo resultan difíciles de entender o explicar, generando preocupaciones sobre su fiabilidad, imparcialidad y posibles impactos en la privacidad y la seguridad de los datos.

Además, existe el temor a que la adopción generalizada de la IA pueda significar la sustitución de empleos tradicionales por automatización, lo que plantea interrogantes sobre el futuro del trabajo y la necesidad de reentrenamiento y adaptación de las habilidades laborales. En este contexto, el informe "El manual de los directores financieros para 2024", elaborado por Pleo, señala la falta de confianza de las empresas españolas en el uso de IA en sus operaciones financieras.

Según el informe, solo el 27% de las empresas españolas confían en introducir la IA, generativa u otro tipo, en sus finanzas. Además, solo el 29% cree que la IA podría contribuir a liberar tiempo del director financiero y su equipo de tareas administrativas para dedicarlo a tareas estratégicas de mayor impacto. Estos datos reflejan la falta de conocimiento e incluso escepticismo sobre esta tecnología y sus oportunidades.

El estudio también destaca que las pymes son las más escépticas, con menos de un tercio confiando en la IA y planeando utilizarla en sus finanzas, mientras que las empresas de más de 250 empleados muestran una tasa ligeramente superior, superando el 60%. Por regiones, la Comunidad Valenciana (50%) y Cataluña (38%) muestran mayor disposición a utilizarla en finanzas, mientras que Asturias (9%) y Extremadura (12%) son más reticentes.

A pesar de estas reticencias, el informe también destaca que la IA se encuentra entre las tres principales tecnologías que las empresas españolas adoptarán como parte de su transformación digital. Las herramientas digitales, como las soluciones de gestión de gastos, encabezan la lista (72%), seguidas de la computación en la nube (50%) y la inteligencia artificial (43%).

No obstante, el informe también revela que las empresas españolas se digitalizan con una inversión relativamente baja, destinando solo entre el 10% y el 19% de su presupuesto anual a la implantación de nuevas tecnologías, a pesar de que el 75% reconoce la importancia de la digitalización para su crecimiento futuro. Además, el porcentaje de empresas que invierten en formar a sus empleados en transformación digital es muy bajo, oscilando entre el 1% y el 9%, lo que limita el ritmo de digitalización.

A pesar de estos desafíos, el 81% de los altos cargos afirman estar llevando a cabo algún tipo de proceso de transformación digital, y el 40% reconoce su impacto positivo en la empresa. Es evidente que la transformación digital está en marcha para muchas empresas, pero aún falta comprender plenamente los beneficios que tecnologías como la IA pueden aportar.

Los directores financieros más visionarios deberían explorar activamente el potencial de la IA y sus aplicaciones prácticas, como la automatización de la entrada de datos, la simplificación del lenguaje financiero para audiencias más amplias y la formulación de estrategias financieras más sólidas. Para aquellas empresas que buscan optimizar costos, la IA representa una opción asequible y en constante evolución, capaz de transformar las dinámicas de trabajo.

Con la IA y otras tecnologías digitales avanzando cada día, las empresas que adopten actitudes y estrategias conservadoras corren el riesgo de quedarse rezagadas, perdiendo la oportunidad de aprovechar el talento humano familiarizado con la IA y una interpretación más profunda de sus datos. Es fundamental invertir en formación y recursos para comprender plenamente el potencial de la IA y otras tecnologías emergentes en el panorama empresarial actual.

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