
Los microplásticos son pequeñas partículas de plástico que tienen un tamaño menor a 5 milímetros, lo que significa que son considerablemente más pequeños que un grano de arroz. Estos pueden ser el resultado de la degradación de plásticos más grandes debido a la exposición a factores ambientales como la luz solar y el agua, o pueden ser fabricados intencionalmente a un tamaño pequeño para su uso en productos de cuidado personal, textiles, pinturas y otros productos. Los microplásticos son motivo de preocupación en la Unión Europea por varias razones:
Ante el aumento de la producción de estos elementos, la Comisión Europea (CE) ha aprobado nuevas medidas que prohibirán la venta de microplásticos y de productos a los que se hayan añadido microplásticos a propósito. Cuando esté debidamente justificado, se aplicarán excepciones y periodos de transición para que las partes afectadas se adapten a las nuevas normas.
La restricción adoptada utiliza una definición amplia de microplásticos: abarca todas las partículas de polímeros sintéticos de menos de cinco milímetros que sean orgánicas, insolubles y resistentes a la degradación. El objetivo es reducir las emisiones intencionales procedentes del mayor número posible de productos. Algunos ejemplos de productos comunes en el ámbito de la restricción son:
Las primeras medidas, por ejemplo, la prohibición de purpurina suelta y microperlas, empezarán a aplicarse cuando la restricción entre en vigor dentro de 20 días. En otros casos, la prohibición de venta se aplicará después de un periodo más largo para dar tiempo a las partes interesadas afectadas a desarrollar y cambiar a alternativas. Cabe recordar que la Comisión se ha comprometido a luchar contra la contaminación por microplásticos, como se indica en el Pacto Verde Europeo y en el nuevo Plan de Acción para la Economía Circular. En el Plan de Acción Contaminación Cero, la Comisión estableció el objetivo de reducir la contaminación por microplásticos en un 30% para 2030.
Como parte de estos esfuerzos, la Comisión está trabajando para reducir la contaminación por microplásticos de diferentes fuentes: residuos plásticos y basura, liberaciones accidentales y no intencionadas (por ejemplo, pérdida de pellets de plástico, degradación de neumáticos o liberación de la ropa), así como usos intencionados en productos. Además, para hacer frente a la contaminación por estos materiales y evitar al mismo tiempo el riesgo de fragmentación del mercado único, la Comisión pidió a la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) que evaluara el riesgo que plantean los microplásticos añadidos intencionadamente a los productos y si era necesario adoptar nuevas medidas reglamentarias a escala de la UE.