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La Comisión Europea y el Alto Representante han adoptado el pasado 28 de junio una Comunicación conjunta en la que se expone la manera en que la UE abordará las repercusiones cada vez mayores del cambio climático y la degradación del medio ambiente en los ámbitos de la paz, la seguridad y la defensa.
Nuevas perspectivas en la Unión Europea sobre la relación entre el clima y la seguridad

El cambio climático ya está mostrando sus peores efectos. Los extremos meteorológicos recurrentes, la subida de las temperaturas y del nivel del mar, la desertificación, la escasez de agua, las amenazas a la biodiversidad y la polución y la contaminación ambiental ponen en peligro la salud y el bienestar de la humanidad y pueden provocar mayores desplazamientos forzados, movimientos migratorios, pandemias, disturbios sociales, inestabilidad e inseguridad.

Numerosas investigaciones muestran que el cambio climático y la degradación del medio ambiente están intrínsecamente interrelacionados y se agravan mutuamente. Ya están afectando a la seguridad de la producción alimentaria al reducir el rendimiento de grandes cultivos como el maíz, el arroz y el trigo, y al aumentar el riesgo de que se produzcan simultáneamente malas cosechas en los principales países productores. Al mismo tiempo, la producción de alimentos no sostenible también genera degradación del medio ambiente y escasez de agua. Se calcula que, de aquí a 2050, más de mil millones de personas tendrán un acceso insuficiente al agua, la degradación del suelo podría alcanzar el 90 % y la demanda de alimentos podría aumentar un 60 %.

Por su parte, la inestabilidad y la escasez de recursos relacionadas con el clima y el medio ambiente pueden ser y son instrumentalizadas activamente por grupos armados y redes de delincuencia organizada, regímenes corruptos o autoritarios, y por otras partes, por ejemplo, a través de la delincuencia medioambiental. Esta última ya se ha convertido en la cuarte mayor clase de delitos a escala mundial y va en aumento, acelerando aún más la crisis medioambiental, por ejemplo, debido a la explotación insostenible de los recursos naturales.

En este escenario por demás complejo y que, además, no tiene perspectivas de mejorar en el futuro inmediato, la Comisión Europea y el Alto Representante han adoptado una Comunicación conjunta en la que se expone la manera en que la UE abordará las repercusiones cada vez mayores del cambio climático. Esta Comunicación conjunta ofrece nuevas perspectivas y establece el marco de la UE para hacer frente a esos retos, ya que estos afectan a nuestra sociedad y nuestras operaciones de seguridad. El objetivo es integrar mejor la relación entre el clima, la paz y la seguridad en las políticas exteriores de la UE a través de una serie de medidas concretas en todos los ámbitos relacionados con los datos, las políticas, las misiones, la defensa y la cooperación con terceros países socios a fin de velar por que se tengan en cuenta las repercusiones a todos los niveles de la formulación de políticas, planificación y operaciones en materia de política exterior.

La mencionada Comunicación conjunta establece cuatro prioridades principales:

  • Reforzar la planificación, la toma de decisiones y la ejecución mediante análisis fidedignos y accesibles basados en datos contrastados sobre la relación entre el clima y la seguridad.
  • Poner en práctica la respuesta a los retos climáticos y de seguridad en la acción exterior de la UE, entre otras cosas mediante la integración de la relación entre el clima y la seguridad en los análisis de los conflictos regionales y nacionales.
  • Mejorar las medidas de adaptación al cambio climático y mitigación del mismo aplicadas en las operaciones e infraestructuras civiles y militares de los Estados miembros para reducir los costes y la huella de carbono, velando a la vez por preservar la eficacia operativa.
  • Reforzar la cooperación internacional en foros multilaterales y con socios como la OTAN, en consonancia con la agenda de la UE sobre cambio climático y medio ambiente.

Para cumplir estas prioridades, la UE adoptará unas treinta medidas, por ejemplo: crear un centro de datos y análisis sobre seguridad climática y medioambiental dentro del Centro de Satélites de la Unión Europea; desplegar asesores medioambientales en las misiones y operaciones de la política común de seguridad y defensa (PCSD) de la UE; crear plataformas de formación a escala nacional y de la UE, por ejemplo, una plataforma de formación de la UE en materia de clima, seguridad y defensa; realizar análisis y estudios exhaustivos de las políticas y acciones conexas, especialmente en zonas geográficas vulnerables como el Sahel o el Ártico.

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