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Reducir la huella de carbono de las empresas es clave para el futuro del planeta. Sin embargo, sólo 4 de cada 10 empresas españolas se habían comprometido en 2022 a reducir sus emisiones, según datos proporcionados por una encuesta elaborada por el Pacto Mundial de Naciones Unidas. Es por ello, que la iniciativa para la sostenibilidad ha publicado una serie de recomendaciones con el objetivo de contribuir a que el sector privado avance rumbo a la descarbonización.
Cuatro claves para reducir la huella de carbono de una empresa

Detener la emergencia climática depende de todos. Tanto el sector público como el privado tienen mucho para aportar en esta causa. Se necesita una transformación urgente, especialmente en el sector energético, industrial, de transportes y construcción, alimentario y financiero. El panorama es claramente desalentador, pero frenar el cambio climático es todavía posible, si actuamos ya.

De cara a los próximos diez años, según el World Economic Forum, es considerado el mayor riesgo global. De hecho, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Gutérres, ha incluido garantizar el derecho a un medioambiente sano, limpio y sostenible como una de sus prioridades para el 2023. Para el Pacto Mundial de la ONU España, el interés de las empresas por enfrentar el cambio climático es muy alto y la acción climática es una de las mayores tendencias en 2023

La descarbonización de empresas es un proceso clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar los efectos del cambio climático. Las empresas tienen una gran responsabilidad en la lucha contra el cambio climático, ya que son responsables de una gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello, es necesario implementar medidas que reduzcan el consumo de energía y aumenten la eficiencia energética. Una de las medidas más importantes es la transición a fuentes de energía renovable, como la energía solar, eólica o hidráulica. Otras medidas incluyen la optimización de procesos y la gestión de residuos y emisiones.

La descarbonización también implica cambios en la cultura corporativa y en la toma de decisiones de las empresas. Estas deben tomar en cuenta los impactos ambientales y sociales de sus operaciones y considerarlos en sus estrategias de negocio. También deben establecer metas claras y medibles de reducción de emisiones y monitorear su progreso hacia estas metas. Para afrontar este desafío, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas ha publicado una serie de recomendaciones:  

1. Creación de un inventario de Gases de Efecto Invernadero (GEI): El primer recurso para comenzar a reducir las emisiones de una empresa y luchar contra el cambio climático y el calentamiento global es el inventario GEI. Este inventario de emisiones y absorciones consiste en un informe sobre la cantidad de gases de efecto invernadero que se emite a la atmósfera una empresa y sobre las absorciones que los ecosistemas realizan.

Estas emisiones se podrán establecer como: directas, cuando son generadas y controladas por la organización, o indirectas, si provienen de fuentes de emisión fuera de sus límites. Esta clasificación sirve para establecer el tipo de alcance de las emisiones (1, 2 o 3). Asimismo, es importante que la organización establezca un límite en cuanto al enfoque de control. Se trata de establecer las operaciones que son propiedad o están bajo el control de la empresa. Esto quiere decir que, por ejemplo, no se tienen en consideración aquellas actividades en las que la empresa tiene alguna participación, pero no tiene un control sobre las operaciones. Esto es lo conocido como control financiero u operativo.

2. Cálculo de las emisiones: Para calcular las emisiones de una empresa se cuentan con múltiples metodologías. El Pacto Mundial propone dos: 

- El GHG Protocol: o Greenhouse Gas Protocol Corporate Standard es un estándar para el cálculo de la huella de carbono que contabiliza los seis tipos de gases GEI (CO2, CH4, N2O, HFC, PFC Y SF6) y se enfoca en la contabilidad y reporte de emisiones. Este protocolo se basa en algunos principios básicos como son la relevancia, integridad, consistencia, transparencia y precisión. Principios que permiten la verificación externa de la huella de carbono y del informe de emisiones GHG.

- Herramienta de cálculo OECC: Esta herramienta de cálculo permite reportar de una manera sencilla las emisiones de gases de efecto invernadero. Este es un ejercicio necesario para aquellas organizaciones que no son pyme, asociación, fundación, cooperativa o no forma parte de la Administración Pública o aquellas organizaciones en las cuales el Registro de la huella de carbono no proporciona los factores de emisión necesarios.

Un aspecto interesante de esta herramienta es que cuenta con factores de emisión nacionales y permite convertir las toneladas de CO2 en COequivalente. Cuenta con factores de emisión que permiten establecer exactamente la cifra y clasificar por etiquetas dependiendo de la huella de carbono: A, B, C o ECO. Esta calculadora es abierta y gratuita, puesta a disposición de las empresas por El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

3. Establecimiento de objetivos científicos: la tercera recomendación está orientada a Marcar objetivos, ya que esto es un paso fundamental en cualquier ámbito de la gestión empresarial sostenible, pero quizá en el área climática sea de lo más evidente. Éstos deberán ser cuantificables, medibles y acotados en el tiempo. La iniciativa líder, en la que participa el Pacto Mundial de la ONU, Science Based Target (SBTi), ayuda establecer objetivos basados en la ciencia. Un compromiso con la reducción de emisiones que se llevará a cabo tanto a corto como largo plazo. Fijar objetivos es una tarea compleja, pero muy necesaria.

4. Desarrollo del plan de reducción de emisiones de GEI: Finalmente, tras plantear los objetivos, es el momento de comenzar a actuar e implementar medidas de reducción de emisiones de efecto invernadero (GEI) alineadas con el Acuerdo de París. Para ayudar a las empresas a plantear y desarrollar este plan de acción, el Pacto Mundial de la ONU dispone del Climate Ambition Accelerator (CAA), un programa de aprendizaje  internacional de seis meses en el que las empresas se forman de forma intensiva para enfrentar la emergencia climática. Este programa está basado en la ciencia, alineado con la senda del 1,5℃, y persigue el objetivo global de las cero emisiones netas en 2050. Tras la segunda edición de este acelerador, el 98% de las empresas españolas participantes consiguió presentar un plan de reducción de emisiones o, al menos, su compromiso de hacerlo en un año.

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