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En el marco del Programa Ejecutivo de Responsabilidad Corporativa del IE Business School, el Club de Excelencia en Sostenibilidad en colaboración con IE Business School, Georgeson y Endesa, han presentado recientemente la 7ª edición del informe“Observatorio de la Inversión ESG”. El mismo destaca aspectos como la evolución de la inversión ESG a nivel global, las Estrategias ESG durante la crisis del Covid19 y el desempeño de las compañías que están presentes en los Índices de Sostenibilidad. Según el estudio, los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo, considerados hasta hace pocos años como una moda pasajera, son ya una realidad en los procesos de inversión de las gestoras de activos a nivel nacional e internacional.

Los criterios ESG (Medioambientales, sociales y de buen gobierno por sus siglas en inglés) se han instalado con fuerza en el último tiempo. Lo que parecía ser una moda pasajera, ciertamente no lo fue y ha llegado para quedarse. Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden de la 7ª edición del informe “Observatorio de la Inversión ESG” elaborado por el Club de Excelencia en Sostenibilidad en colaboración con IE Business School, Georgeson y Endesa. La investigación tiene por objetivo identificar las principales tendencias en esta materia y hacer un bagaje de las principales preocupaciones de los inversores en este ámbito. La misma se estructura en torno a seis grandes temáticas:

  1. Say on Climate en España y Europa
  2. Directiva europea de debida diligencia en derechos humanos y medio ambiente
  3. El impacto de los aspectos ESG en los modelos retributivos de los Consejos de Administración
  4. La importancia de los Planes de Sucesión
  5. Veracidad de la información ambiental en los Fondos de Inversión
  6. Ciberseguridad de los Consejos de Administración

La investigación parte de la idea de que nos encontramos en un entorno especialmente complejo, como consecuencia de la concatenación de la crisis generada por la pandemia y la provocada por la guerra de Ucrania. Este entorno ha provocado dos consecuencias aparentemente contradictorias. Por un lado, se ha acentuado la necesidad de acelerar la transición hacia un modelo económico más sostenible y hacia modelos energéticos basados en la electrificación con fuentes de origen renovable para eliminar la dependencia de fuentes de energía contaminantes y situadas en geografías poco estables. En este sentido, en el último Plan Estratégico de Endesa ya se recogió el compromiso de lograr la neutralidad de emisiones (Net Zero) en toda la cadena de valor en 2040 para conseguir un mix energético 100% renovable, 10 años antes del plazo marcado por la Unión Europea. Pero, al mismo tiempo, han aflorado con toda su intensidad las tensiones que esta transición provoca en el corto plazo

En este escenario, el documento explica que los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo, son ya una realidad en los procesos de inversión de las gestoras de activos a nivel nacional e internacional. Concretamente, se observa que, actualmente, existen 4.962 firmantes de los Principios de Inversión Responsable (PRI), impulsados por la ONU. Estos datos ponen de manifiesto que la inversión ESG, ha pasado a abarcar una amplia audiencia de inversión que incluye a personas físicas, organismos públicos, grandes patrimonios e instituciones como planes de pensiones, fondos de inversión y fundaciones.

Otro de los aspectos que destaca la investigación es que la crisis provocada por la COVID-19 supuso el espaldarazo definitivo a la importancia de la inversión ESG a escala global. Una de las concecuncias positivas que dejó el paso del coronavirus en nuestras sociedades ha sido que, después de años marcados por la proliferación de normativas internacionales, cuyo objetivo ha sido la promoción de una economía sostenible, hoy estos pilares se han consolidado de manera indiscutible.  Los expertos a cargo del informe advierten que, para lograr que se alcancen los objetivos marcados por las instituciones, será clave permitir que los inversores reorienten sus inversiones hacia tecnologías y empresas más sostenibles.

Asimismo, se afirma que la inversión ESG marcó un nuevo record en el año 2021: de acuerdo a los dos datos publicados por Refinitiv Lipper un total de 649 billones de dólares estaban manejados por fondos ESG, frente a los 542 billones de dólares en el año 2020 y 285 billones de dólares en el año 2019. A su vez, el índice MSCI World ESG Leaders Index incrementó su valor en un 22% frente al 15% del MSCI World Index.  De este modo, es posible afirmar que la inversión tradicional ha incorporado ya de forma absolutamente generalizada (aunque con bastante heterogeneidad en cuanto a la intensidad y metodología) el análisis ESG. Una de las más claras demostraciones de ello es la absorción de los principales analistas especializados en ESG por grandes empresas (casos de RobecoSAM por S&P, Sustainalytics por Morning Star, VigeoEiris por Moody’s, entre otros) y la aparición de índices tanto generales de ESG como temáticos (diversidad, “Clean Energy”, etc).

Adicionalmente, el estudio afirma que esta importancia creciente de los aspectos ESG también se demuestra con el crecimiento exponencial de las preguntas relacionadas con temas ESG en roadshows con analistas, conferencias de inversores y Juntas Generales de accionistas. Cada vez más, el inversor y el accionista no preguntan sólo por variables financieras sino también por variables de sostenibilidad.

Principales conclusiones del Observatorio

El informe del observatorio arriba a una seria de conclusiones, entre las cuales se destacan las siguientes:

  • A pesar de la incertidumbre provocada por la guerra en Ucrania y la turbulencia provocada en los mercados financieros, podemos decir que la inversión ESG goza de una buena salud.
  • La crisis provocada por la COVID-19 supuso el espaldarazo definitivo a la importancia de la inversión ESG a escala global.
  • El cambio climático se ha convertido en uno de los temas centrales en Europa.
  • La Comisión Europea publicó recientemente su propuesta de Directiva sobre debida diligencia en materia de sostenibilidad empresarial, que será presentada al Parlamento Europeo y al Consejo para su adopción, pudiéndose plantear enmiendas al texto.
  • Además de la Directiva europea, en España se está tramitando una legislación propia nacional, actualmente en periodo de consulta pública previa, que se enmarca en el compromiso de España adquirido en 2015 de cumplimiento de la Agenda 2030, y en cierto sentido emana de las “Recomendaciones destinadas a la Comisión sobre diligencia debida de las empresas y responsabilidad corporativa”, aprobadas por el Parlamento Europeo en 2021.
  • De acuerdo a una reciente encuesta llevada a cabo por Georgeson entre ellos 30 mayores inversores institucionales del mundo, el 90% de los entrevistados ve con buenos ojos vincular las métricas ESG a las remuneraciones de los consejeros ejecutivos
  • La importancia que ha adquirido la ciberseguridad en el mundo empresarial y la economía global en su conjunto ha crecido exponencialmente durante los últimos años.
  • La gestión de la ciberseguridad ha pasado sin duda a formar parte de la estrategia de desarrollo sostenible que promueve e impulsa la Inversión ESG.

 

*** El estudio puede descargarse en el apartado de estudios de la página web del Club de Excelencia en Sostenibilidad o a través del siguiente enlace.

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