El reparto de la riqueza en España (y el mundo) es cada vez más desigual

La desigualdad en el reparto de la riqueza es parece ser más imparable que la propia pandemia. En el mundo entero los índices de desigualdad crecen y España no es la excepción. Un informe recientemente publicado por el Observatorio Social de La Caixa y realizado por el sociólogo Diederik Boertien, del Centro de Estudios Demográficos de la Universitat Autònoma de Barcelona analiza el desigual reparto de la riqueza en nuestro país y propone algunas claves para comprender la problemática.

La crisis económica que se desató en el mundo entero afectó también a la economía española. En este escenario aumentó el índice de desempleo y los salarios han quedado relativamente bajos, asimismo, las limitaciones en la seguridad social han hecho que muchos hogares españoles cayeran en la pobreza. El informe advierte que, en las últimas décadas, los hogares con bajos ingresos han aumentado de manera exponencial.

El sociólogo explica que la cantidad de riqueza que posean los hogares de bajos ingresos es un determinante importante de la experiencia de privación económica en la sociedad. Dicho esto, tras su investigación, afirma que en nuestro país la riqueza aumentó y luego disminuyó en los distintos grupos de ingresos, de modo que la riqueza de los hogares de bajos ingresos había disminuido en el período 2002-2017. El artículo muestra que en el 2017 una mayor proporción de individuos de los hogares de bajos ingresos carecían de patrimonio o estaban endeudados.

Boertien define algunos términos importantes para el análisis y para luego comprender como el aumento de la desigualdad impacta en términos sociales y limita la posibilidad de alcanzar un desarrollo sostenible en el país. Por un lado, el experto explica que la riqueza se refiere “al valor de las posesiones (la casa, el dinero en el banco, los ahorros, las acciones y los negocios) menos cualquier dinero que se deba sobre estos activos. Estas deudas incluyen hipotecas, préstamos y la deuda de la tarjeta de crédito.” Por otro lado, continúa explicando la definición de riqueza y afirma que: “es un recurso económico que puede utilizarse para afrontar dificultades financieras imprevistas, para invertir, para reducir los gastos mensuales del hogar o para ayudar a los demás.”

Un punto importante que destaca la investigación es el vínculo indisociable entre el poder adquisitivo de las personas y su calidad de vida, lo cual impacta directamente en el ejercicio de sus derechos humanos. El informe advierte que las personas ricas gozan de mejor salud, tienen relaciones más estables y viven más años. Debido a que la riqueza es importante para muchas facetas de nuestra vida, la cuestión de quién la posee y cómo está repartida es igualmente importante. El estudio muestra que en nuestro país el fenómeno de la desigualdad va en ascenso, el porcentaje de riqueza acumulado por el 10% de los hogares más ricos de España aumentó del 43% al 54% en quince años (2002-2017). Otro hallazgo que se presenta en el informe es que, en los últimos años, ha aumenta el número de hogares sin patrimonio o con patrimonio negativo (es decir, hogares en los que el total de las deudas supera el valor de todos los activos que se poseen).  

Según datos proporcionados por Banco de España y citados en el estudio, en el 2002, una proporción relativamente pequeña de individuos vivía en hogares con más de un millón de euros de patrimonio, y también una proporción relativamente pequeña vivía en hogares sin patrimonio o con patrimonio negativo. El tamaño de ambos grupos fue aumentando hasta el 2008, y a partir de entonces la proporción de millonarios disminuyó, mientras que el grupo de individuos que vivían en hogares sin patrimonio o con patrimonio negativo siguió en aumento. Así, queda en evidencia que la creciente desigualdad de la riqueza en España no solo se refleja en que los ricos sean más ricos, sino también en la creciente proporción de la población que carece de patrimonio.

La agenda 2030 propone como su primer objetivo poner fin a la pobreza en todas sus formas. El ODS 1 busca erradicar la pobreza extrema para todas las personas en el mundo entero. Sin embargo, parece que España se aleja cada vez de esta importante meta. Según el informe publicado por el Observatorio de la Caixa, en nuestro país se percibe un notable aumento de los hogares económicamente vulnerables. Boertien observa un considerable incremento en la proporción de individuos que viven en hogares de bajos ingresos que también están endeudados o tienen poco patrimonio. Lo cual resulta aún más preocupante si se consideran las probables caídas en los ingresos de dichos hogares a causa de la pandemia.   

El informe también analiza qué sucede con los recursos disponibles para cada hogar. Al respecto afirma que, teniendo en cuenta que en España los niveles de desempleo han estado sistemáticamente por encima de la media europea en las últimas décadas, a pesar de que una proporción relativamente elevada de la población española tenga patrimonio, los hogares deben recurrir a él con mayor frecuencia cuando los ingresos no alcanzan.  

El sociólogo concluye que la situación en España es realmente preocupante ya que no sólo los más ricos han acumulado aún más riqueza en las últimas décadas, sino que también, cada vez son más los individuos de los hogares de bajos ingresos que carecen de patrimonio o están endeudados. Una combinación compleja. El informe afirma que las elevadas tasas de desempleo, los bajos salarios y la seguridad social relativamente limitada que hay en nuestro país traen de la mano importantes pérdidas en términos de derechos sociales básicos. Es por esto que, de cara a la reconstrucción post pandémica, estos datos deben ser tenidos en cuenta para pensar políticas públicas y programas que no pierdan de vista el bienestar de la ciudanía.

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