Es claro que la COVID-19 no ha impactado en todas las latitudes por igual. La crisis sanitaria que el coronavirus desató en el mundo entero ha sido devastadora en los países más pobres. Hoy parece ser que el final está un poco más cerca y con la vacuna lista la esperanza es más palpable. Sin embargo, el problema ahora es su distribución. Lograr que las dosis lleguen a algunas regiones del continente latinoamericano será una tarea titánica y hasta imposible en algunos casos.
La desigualdad en Latinoamérica dificulta la lucha contra la pandemia

Aunque la pandemia aún no ha terminado, la llegada de la vacuna fue ver la luz al final del túnel. Sin embargo, una vez más la desigualdad está a la orden del día en un mundo cada vez más injusto. Naciones Unidas advirtió que lamentablemente, la mayoría de países de Latinoamérica no están listos para distribuir las vacunas contra el COVID-19.

Ante el próximo despliegue de unos veinte millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus en la región, Carissa Etienne, la directora de la Organización Panamericana de la Salud ,advirtió el pasado martes 19 de enero, que la mayoría de los países no están listos para lanzarla y mostró su preocupación por la evolución del virus durante las próximas semanas. Durante los últimos siete días hubo más de 2,5 millones de casos confirmados, más de la mitad de todas las infecciones mundiales.

Etienne explicó durante la rueda de prensa semanal donde se evalúa la situación de la pandemia en el continente americano que, en toda la región, especialmente en América del Sur, muchos hospitales están operando a su máxima capacidad o muy cerca de ella. Sumado a las ya precarias condiciones de las y los trabajadores sanitarios que luego de un año de transcurrida la pandemia se encuentran en un estado de agotamiento preocupante. “Los informes de Manaos, en Brasil, ilustran lo que sucede cuando un sistema de salud no tiene suficiente capacidad para hacer frente a la velocidad de las nuevas infecciones. Pero el riesgo no se limita a Manaos. Hemos recibido informes de racionamiento de oxígeno en algunos lugares de los Estados Unidos de América y en el Perú”, informó.

La situación epidemiológica es preocupante en la región. La tasa de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos en muchos países se sitúa cerca del 90%. Esto es así en varios puntos de Brasil y Ecuador a donde operan casi al límite y donde la capacidad hospitalaria sigue siendo un desafío. Entre las consecuencias paralelas al aumento de casos la referente de Naciones Unidas destacó que el incremento  de la demanda para hacerse pruebas de detección afecta gravemente la capacidad de los laboratorios y que también son preocupantes las nuevas cepas de la enfermedad detectadas en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil ya que pueden contribuir a acelerar las nuevas infecciones en toda la región.

La desigualdad una vez más muestra su cara más cruel. Para realmente limitar la exposición del virus resulta urgente contar con sistemas de salud pública sólidos. La titular de la Organización recordó que el fondo COVAX, la iniciativa mundial que garantiza el acceso rápido de las vacunas contra la COVID-19 a nivel mundial, es el mecanismo más equitativo para que las vacunas estén disponibles en todos los países de América, independientemente del tamaño de la población y del PIB. Empero, el problema es ahora generar las condiciones y la logística para realmente poder desplegar el operativo de vacunación.

COVAX tiene acuerdos con las farmacéuticas Astra-Zeneca y el Serum Institute de la India para la distribución de sus vacunas tan pronto como obtengan la aprobación de la agencia de la ONU para su uso de emergencia y que continúan negociando acuerdos con Pfizer. Es por esto que primero es necesario organizar la campaña de vacunación tal como advirtió Etienne. Al respecto la funcionaria aconsejó, “Estar preparado es más importante que ser rápido. Y este es el momento en que los estados miembros de nuestra región deben actuar para estar listos para distribuir y vacunar. Según nuestra evaluación, la mayoría de los países no están listos para lanzar las vacunas, pero necesitan estar preparados muy pronto, por lo que les instamos a aprovechar este tiempo para asegurarse de que todo esté en su lugar”.

La injusticia de este mundo a donde el lugar de nacimiento puede condicionar la esperanza de vida se ha hecho más visible tras la pandemia. Exigir a los gobiernos y a las entidades supranacionales que garanticen la logística adecuada para que la vacuna llegue a cada rincón a donde haya una persona debería ser una prioridad. 

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