El Banco Europeo de Inversiones ha publicado la segunda edición de su encuesta sobre el clima 2020-2021 la cual explora las actitudes y opiniones de la ciudadanía sobre el cambio climático en un mundo que evoluciona rápidamente. Los resultados exponen que, en términos generales, hay mayor preocupación en torno a la pandemia que al medioambiente. En este sentido ante la opción de renunciar a viajar en avión, comer carne, comprar ropa nueva, las plataformas de vídeo en streaming o a tener coche para luchar contra el cambio climático, el 42 % de los españoles dice que renunciar a volar sería lo más fácil.
 Sólo el 24% de los españoles afirma estar haciendo cambios radicales para detener el cambio climático

La pandemia ha sido y está siendo sin lugar a dudas la mayor preocupación de gran parte de la población mundial. Tal como lo muestra la segunda edición de la encuesta sobre el clima 2020-2021 del Banco Europeo de Inversiones (BEI), una clara mayoría de la población española (el 68 %) confiesa que le preocupa más contraer la COVID-19 que los impactos a largo plazo del cambio climático. Por u parte, este porcentaje aumenta al 77 % cuando se trata de españoles de 65 años o más, pero disminuye al 55 % entre los españoles de entre 15 y 29 años.

Los resultados de esta edición se enfocan en develar la forma en que las y los ciudadanos desean combatir el cambio climático en 2021, las cosas a las que podrían renunciar para hacer frente a la crisis climática y cómo la pandemia de COVID-19 afecta a sus hábitos de viaje y a sus intenciones de luchar contra el cambio climático.

Sobre los datos referentes a la población consultada en nuestro país, estos indican que el 42% dice que dejar de volar sería lo más fácil, mientras que el 33% opina que dejar el coche sería la opción más difícil. Además, a las y los españoles les resultaría más fácil dejar de volar que dejar de comer carne, comprar ropa nueva, tener un coche o usar servicios de streaming. En general, el 24% de los encuestados españoles dicen que están haciendo cambios radicales en su estilo de vida para luchar contra el cambio climático. Esto es cinco puntos más alto que la media europea (19%). Los padres de niños menores de 18 años (27%) y los habitantes de la región de Extremadura (35%) están particularmente representados en este grupo.

Una vez que se levanten las restricciones de viaje relacionadas con COVID-19, el 35% dice que evitará volar debido a la preocupación por el cambio climático y el 46% dice que se tomará sus vacaciones en España o en un país cercano para minimizar las emisiones de carbono. El 34% de los españoles dicen que volverán a viajar en avión como lo hacían antes de la pandemia. Sobre el uso del transporte público, los encuestados manifestaron que actualmente son menos proclives a usar el transporte público porque les preocupa su salud.

Comparando los datos de España con el resto del mundo, independientemente de dónde vivan, las y los encuestados opinan que sería más fácil renunciar a volar para luchar contra el cambio climático, esto se representa en un 40 % para los europeos, un 38 % para los estadounidenses y un 43 % para los chinos. En relación a las preocupaciones en materia de salud, estas también son transversales: el 75 % de los estadounidenses, el 71 % de los chinos y el 67 %2 de los europeos se consideran actualmente menos proclives a usar el transporte público porque les preocupa su salud a causa de la pandemia de COVID-19.

Si bien la mayoría de las personas encuestadas dicen que les preocupa más contagiarse de COVID-19 que el cambio climático (el 79 % de los chinos, el 67 % de los estadounidenses y el 58 % de los europeos), siguen creyendo que sus decisiones y sus acciones pueden contribuir a la lucha contra el cambio climático: el 80 % de los españoles opinan así, ocho puntos por encima de las medias europea y estadounidense (ambas del 72 %)4 y cuatro puntos por debajo de la media en China (un 84 %). El número de encuestados que responden positivamente a esta pregunta ha aumentado de forma generalizada con respecto a 2019, con un incremento de tres puntos en la UE, siete puntos en Estados Unidos y 12 puntos en China.

Ambroise Fayolle, vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones, afirmó sobre los resultados: “Tras la COVID-19 tendremos la oportunidad de dar un salto cualitativo en la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono y resiliente al cambio climático. Una recuperación ecológica podría ayudarnos a acelerar la importante reducción de gases de efecto invernadero que necesitamos de aquí a 2030. Los ciudadanos de todo el mundo son conscientes de que su comportamiento individual puede suponer una diferencia. Como banco del clima de la UE, la función del BEI es acelerar esta transición verde mediante la financiación de energía limpia, soluciones de movilidad sostenibles e innovaciones que permitan a los ciudadanos cambiar sus hábitos para luchar contra el cambio climático”.

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