La entidad financiera acaba de publicar su Marco para la emisión de este tipo de activos vinculados a los ODS donde señala que los fondos obtenidos “nunca, bajo ninguna circunstancia, serán utilizados para financiar ningún proyecto relacionado con la generación nuclear, los embalses de gran escala, la minería y otras actividades relacionadas con el carbón, el gas y el petróleo.
BBVA emitirá bonos para financiar proyectos verdes, sociales y sostenibles

El documento señala que un proyecto será verde o social cuando el 80% de su actividad principal esté dedicado a eficiencia energética, transporte sostenible, agua, gestión de residuos y energías renovables en el primer caso y a salud, educación microfinanzas y vivienda asequible en el segundo.

Para evaluar si el destino de los fondos se corresponde con una categoría elegible, tanto BBVA como todas sus filiales elaborarán una lista con todos los préstamos, inversiones o proyectos de la cartera del Grupo susceptibles de encajar en alguna de ellas. Dicha lista será enviada al grupo de trabajo sobre finanzas sostenibles desde donde se formularán los posibles indicadores de impacto.

Por otro lado, el equipo de Sustainable Finance & Reputational Risk seleccionará los proyectos adecuados para el tipo de bono emitido y asignará una etiqueta de impacto alto o moderado. Posteriormente, el comité de Bonos ODS de BBVA llevará a cabo una revisión adicional de los proyectos y decidirá finalmente cales son incluidos. Para esta revisión adicional, se debatirá no solo el encaje de cada proyecto, sino también sus riesgos, beneficios, la aportación global a la sostenibilidad y su alineamiento con los ODS aplicables. Y finalmente, el departamento de Responsible Business tendrá capacidad de veto final sobre los proyectos seleccionados.

Además, cualquier proyecto adscrito a una emisión de bono verde, social o sostenible que deje de cumplir los requisitos exigidos será sustituido automáticamente por otro.

Respecto a la información, el banco publicará un informe detallando, entre otros aspectos, los impactos medioambientales o sociales y, cuando sea posible, métricas de impacto real. Entre estos indicadores, se incluirán las emisiones anuales evitadas de gases de efecto invernadero (GEI), la cantidad de energía ahorrada, el número de hogares que se beneficien de energía limpia y asequibles, métricas de salud vinculadas a la calidad del agua, etc.

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