El informe Mujer, Empresa y el Derecho 2018, publicado por el Banco Mundial, que analiza 189 economías, afirma que "las mujeres siguen enfrentándose a barreras generalizadas y arraigadas en las leyes, que las excluyen del mundo laboral y les impiden poseer un negocio al restringir su acceso al crédito o al control de los bienes conyugales". España es uno de los países mejor puntuados.
87 reformas legales para mejorar la inclusión económica de las mujeres

A pesar de que en los dos últimos años, los gobiernos de 65 economías han tomado medidas para pelear contra ello, el estudio del Banco Mundial constata que en 104 economías las mujeres tienen prohibido trabajar durante la noche o en determinados empleos en muchos sectores como la industria, la construcción, la energía, la agricultura, el agua y el transporte, lo que afecta negativamente a las decisiones de más de 2.700 millones de mujeres.

En esta quinta edición, se introduce, por primera vez, un sistema de puntuación con una escala de 0 a 100 para informar de manera más clara la agenda de reformas. Se asignan puntuaciones a las economías analizadas en cada uno de los siete indicadores del informe: acceso a las instituciones, uso de la propiedad, obtención de empleo, incentivos de trabajo, presencia en los tribunales, obtención de crédito y protección de la mujer contra la violencia. Aunque nadie obtiene la puntuación perfecta de 100 en los siete indicadores, entre las economías con un buen desempeño en todos los indicadores se encuentran Reino Unido, Nueva Zelanda y España. En general, las economías más ricas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) tienen la puntuación promedio más alta en la mayoría de los indicadores.

La violencia es uno de los terrenos donde aún queda un gran camino por recorrer. De hecho, 45 no tienen leyes sobre violencia doméstica y 59 carecen de leyes contra el acoso sexual en el lugar de trabajo. En total, 21 economías reciben una puntuación de 0 en el indicador de protección de la mujer contra la violencia, casi todas en el África subsahariana y en la región de Oriente Medio y Norte de África. Aunque la gran mayoría de las economías analizadas cuentan con leyes que prohíben la discriminación en el empleo basada en el género, solo 76 exigen igual remuneración por trabajo de igual valor, y 37 economías no cuentan con leyes que protejan a las trabajadoras embarazadas contra el despido, dice el informe.

Otra asignatura pendiente es la obtención de crédito. Solo en 72 economías hay leyes vigentes que prohíben la discriminación por motivos de género en los servicios financieros, y en 79 economías la puntuación obtenida en esta área fue 0. El documento afirmna que "las brechas de género provocan una pérdida media de ingresos del 15% en las economías de la OCDE, y el 40 % de esas pérdidas se debe a la brecha de género en el mundo empresarial. Se calcula que en los países en desarrollo las pérdidas son considerablemente superiores".

En cuanto a la distribución por regiones, en Asia oriental y el Pacífico se adoptaron 11 de las 87 reformas. Por ejemplo, China, que extendió la excedencia remunerada por maternidad a las mujeres menores de 25, igualando así este beneficio para todas las mujeres; Kiribati, donde un nuevo código laboral ha eliminado todas las restricciones al empleo de las mujeres; y Malasia, que ahora permite a las víctimas de acoso sexual emprender acciones civiles. Además, la mayoría de las economías de esta zona no distingue entre mujeres y hombres en las diversas interacciones públicas, como registrar una empresa, abrir una cuenta bancaria u obtener una identificación nacional. 

cuadro reformas Banco Mundial

En Europa y Asia central se llevaron a cabo 15 reformas de las que el Banco Mundial destaca a Bosnia y Herzegovina, que eliminó varias restricciones al empleo de las mujeres, en particular en los trabajos considerados arduos, peligrosos y subacuáticos; Bulgaria, donde se eliminaron todas las restricciones al empleo de las mujeres; y Tayikistán, que abolió la restricción al trabajo nocturno de las mujeres. 

Las economías de América Latina y el Caribe aprobaron ocho reformas. Por ejemplo, en Colombia la Corte Constitucional eliminó las restricciones laborales al empleo de las mujeres; y en Ecuador  se igualaron los derechos a la propiedad de hombres y mujeres al no permitir que las decisiones del esposo prevalezcan cuando los cónyuges no están de acuerdo en la forma de administrar su patrimonio.

En Oriente Medio y Norte de África tuvieron lugar una decena de reformas, cuatro de ellas en Iraq, convirtiéndose en una de las cinco economías del mundo con más cambios. Abarcaron las áreas del acceso a las instituciones, la obtención de empleo, los incentivos al trabajo y la protección de las mujeres contra la violencia. En el área de obtención de empleo, aumentó la duración de la licencia remunerada por maternidad de 72 a 98 días, y su nuevo código laboral prohíbe la discriminación por motivos de género. Sin embargo, el nuevo código laboral también permite a los empleadores rescindir los contratos de los trabajadores cuando alcanzan la edad de jubilación, que para las mujeres es inferior en cinco años.

En Asia meridional se implementaron cuatro reformas. Cabe mencionar a Afganistán, donde el acoso sexual en el empleo y en la educación están ahora prohibidos y para los cuales se han establecido sanciones penales y recursos civiles. En India, la duración de la baja remunerada por maternidad aumentó de 84 a 182 días. Sin embargo, son los empleadores quienes asumen el costo total de esta licencia, lo que podría repercutir negativamente en la contratación de mujeres en edad fértil. Bangladesh, por otra parte, introdujo nuevas restricciones al trabajo que pueden realizar las mujeres, prohibiendo que transporten o levanten objetos pesados.

Por último, en África del Sur se encuentran cuatro de las cinco economías del mundo que más reformas han implementado en los últimos dos años. Con 13 mejoras aplicadas de forma conjunta por la República Democrática del Congo, Kenia, Tanzanía y Zambia, la región cuenta con un total de 34. Casi un tercio de ellas se llevaron a cabo en el área de obtención de crédito, un punto débil en todo el mundo.

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