El dilema “precio o sostenibilidad” sigue vigente. En la mayoría de los casos gana el producto más económico. Ante ello, las empresas tienen dos opciones: pensar en el hoy o en el mañana
El complejo pero inevitable reto de las empresas: fomentar el consumo responsable

Si quiere sobrevivir fomente con su compañía y sus productos el consumo responsable.

El planeta está en números rojos, nadie duda de los efectos virulentos del cambio climático que inciden en la vida de millones de personas. Aún no se puede decir que el consumo responsable haya llegado para quedarse: sigue mandando el factor precio a la hora de comprar. Pero, para perdurar en el tiempo como organización y como sociedad, en un entorno saludable, no hay más remedio que impulsar ciudadanos críticos. Las empresas lo saben y ya están adaptando sus mensajes y acciones ante tal contexto.

“Si estás convencido de algo y sabes que tienes razón tienes la responsabilidad de irradiar a todos con ese concepto”, así de claro se muestra el presidente de la Fundación Seres, Francisco Román. El consumo responsable es imprescindible. La clave está en buscar al mismo tiempo la solidez de la organización y el auge de los consumidores conscientes, explica el máximo representante de esta fundación que agrupa a más de 130 empresas e instituciones. “Hay que acelerar la conversión de todos para convertirnos en consumidores responsables”, ha subrayado Román en el encuentro Consumidores Responsables y Empresas Sostenibles organizado por SERES, la Asociación apd y Bankia.

Las palabras “consumidores conscientes” no deben dar miedo, no tienen que implicar un aspecto negativo para la empresa. Puede suponer una oportunidad de negocio para aquellos que hagan las cosas bien. Es decir, para los que tengan integrado en la estrategia de la compañía la Responsabilidad Social (RSE/RSC). Tarde o temprano llegará el momento en el que todas las empresas adopten el mensaje del consumo responsable, “no se trata de creer o no, de cumplir o no, sino de vender o no hacerlo”, apunta Enrique Sánchez, director general de la Asociación para el Progreso de la Dirección (apd).

Todavía queda mucho trabajo por hacer para que la sociedad en general, y más la española, se base en la sostenibilidad para adquirir un producto. Pero, hay estudios que señalan que una de cada dos personas estaría dispuesta a dejar de comprar sus marcas favoritas si éstas no comparten valores como la transparencia y la honestidad. Para Francisco Román, las empresas inteligentes son aquellas que permanentemente escuchan a sus grupos de interés, pero sobre todo “aquellas que empoderan al consumidor para que ejerza un consumo más responsable”.

En el encuentro, empresas como Bankia, Ecoembes, Heineken o Cortefiel han mostrado su apuesta por el consumo responsable. Todos han coincido en que éste tiene que ver con el diseño responsable, con las decisiones de compra, con premiar, con discriminar negativamente, con la transparencia y también con la actitud que uno tiene a la hora de la retirada del bien. “Lo que no está en la agenda desaparece de tu vida, todo esto tiene que estar en tu plan del día a día”, ha incidido María José Gálvez Cardona, directora de Sostenibilidad de Bankia.

Al final, la garantía de supervivencia es que la sociedad te considere útil; que cuides del planeta y de la sociedad generando impactos positivos. Como ha remarcado Francisco Román, o todos los actores se implican enérgicamente en el consumo responsable o no habrá un final feliz.

@ignaciocayetan 

 

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