El 2017 es de Canadá. El próximo 1 de julio cumple 150 años y su primer ministro lo está posicionado como uno de los países que más interés despierta en el mundo. Entrevistamos al embajador de Canadá en España: Matthew Levin
“El liderazgo de Trudeau hace que Canadá esté de moda”

Cada primero de julio los canadienses celebran su fiesta nacional; el aniversario de la Confederación de Canadá. Este año será una cita especial, el Gobierno del primer ministro Justin Trudeau tiene mucho que ver. Un momento idóneo para conversar con su representante en España, con el embajador de Canadá.

Nos reunimos con el diplomático Matthew Levin para tratar los temas de actualidad que conciernen a Canadá y España. Hablamos del CETA, del cambio climático, de refugiados, de RSE/RSC , de derechos humanos y empresas y cómo no; de Trudeau.

¿Qué relación tiene con el Gobierno de Mariano Rajoy?

Las relaciones con España siempre han sido muy positivas, y actualmente, también. Aunque nuestros gobiernos puedan ser de distinto signo político, siempre coinciden en los grandes temas. Por ejemplo, en temas importantes como la liberalización del comercio, rechazo del proteccionismo o la orientación exterior de nuestras empresas. De hecho, el Gobierno Español ha sido en los últimos años uno de los países de Europa que más ha apoyado sistemáticamente nuestro acuerdo comercial entre Canadá y la Unión Europea. Algo que hemos apreciado mucho y que indica nuestra coincidencia de visión. A pesar de las diferencias históricas y culturales, tenemos mucho en común como países de un tamaño parecido, con proyección internacional, comprometidos el multilateralismo…nos aproximamos bastante.

Tienen una política de puertas abiertas a los refugiados, ¿qué opinión le merece la gestión europea de la inmigración?

Reconocemos que es una situación muy difícil de gestionar para Europa, y somos conscientes de que ha habido un esfuerzo para tratar de manejar la cuestión. La decisión de nuestro Gobierno de hacer una operación especial para llevar un numero importante de refugiados sirios a Canadá era por una parte para indicar que la problemática de inmigración y de refugiados es algo global, y cada país tiene que hacer su parte. Además, para enviar el mensaje de que recibir a personas de otra parte del mundo no debe ser visto como una amenaza, es una fuente de riqueza en todas las dimensiones para nuestros países. No comparamos nuestra situación con Europa, porque reconocemos que para nosotros no es tan complejo. Canadá puede seleccionar y puede controlar el flujo de personas. El esfuerzo para nosotros de aceptar en pocos meses 40.000 personas ha sido muy grande. Esto ha funcionado bien porque los canadienses tienen confianza en nuestro sistema: podemos aceptar gente, que nos aporta, que se integra a la sociedad y que siente que el Gobierno puede controlar la situación. En Europa eso ha sido muy complicado, en ciertos países se ha perdido un poco la confianza por parte de la población. Nosotros siempre estamos dispuestos a compartir experiencias.

Hemos desarrollado una formula de integración de inmigrantes y refugiados con mucha participación de la sociedad civil, familias, comunidades y distintos niveles de gobierno patrocinan la llegada de individuos y se hacen responsables de su integración. Ese tipo de modelo nos encanta compartirlo, pero nunca diremos que ése modelo es el que debe adoptar los países, ni criticar a otros porque cada uno tiene su realidad.

Canadá no tiene una “identidad unificada” por la confluencia de las culturas anglosajona y francófona. En Quebec se han producido dos referéndums de independencia. Son casos distintos el de España y Canadá, pero ¿qué opinión tiene del encaje territorial de España?

Son cuestiones que cada país tiene que resolver. No se puede comparar con Canadá. Nosotros tenemos historias y culturas diferentes, un marco legal distinto. La visión de nuestro Gobierno, como principio general, es que unidos somos más fuertes y mejores. Una posición que hemos tomado por ejemplo ante el Brexit, queríamos que el Reino Unido no se fuera de Europa.

Nuestro primer ministro lo ha dicho: Canadá no tiene una única identidad nacional, es la suma de los diferentes elementos que hace nuestra sociedad. La idea de unión es que todas las identidades contribuyen al todo para hacerlo más fuerte y mejor. Pero, insisto, cada país tendrá que ver según su historia, su situación, cómo define sus relaciones territoriales

El Gobierno de Canadá apuesta y defiende la importancia de la paridad; Trudeau lanza constantemente mensajes públicos a favor del feminismo. Sin embargo, el último “Informe Global de la Brecha de Género” elaborado por el Foro Económico Mundial no sitúa a su país en las mejores posiciones. ¿Cómo están intentando darle la vuelta a esta situación?

La primera acción oficial de Trudeau fue crear un gabinete de ministros de paridad de género. Le preguntaron  el porqué de esto y contestó que porque era algo normal del año 2015, fue una manera de reconocer que hay mucho camino por recorrer, pero hay que mandar mensajes a toda la sociedad de que tenemos que avanzar. También intentamos hacerlo en otros campos, por ejemplo con los embajadores que se envían al exterior cada año. El Gobierno se ha comprometido a que el 50% sean mujeres. Hay algo de simbólico, pero el mensaje es importante, y hay que seguir insistiendo y haciendo más. En la Cámara de las Comunas el porcentaje de mujeres con respecto a otros países socios está por debajo de la media, esto es algo que se recogió en ése informe. Las tendencias de ahora están en la dirección positiva. Luego, la acción del Gobierno es una cosa pero también está el papel y la responsabilidad de las empresas y la academia. Ahora, en Canadá éste es un tema muy actual, que se habla mucho en las universidades y escuelas de negocio. Hay estudios que muestran que empresas con consejos directivos con más representación femenina son más eficaces y funcionan mejor.

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Imagen de Reuters

Trudeau defiende la estrategia de desarrollar oleoductos y al mismo tiempo promover una política de reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero. ¿Entiende algunas criticas de los ecologistas? ¿Se puede elegir entre medio ambiente y economía?

Nuestro Gobierno está convencido de que la sostenibilidad y crecimiento económico son totalmente compatibles. Por la economía que tenemos, los recursos naturales han sido una parte muy importante de nuestro desarrollo económico y lo van a seguir siendo. Estamos comprometidos en hacer leyes y reglamentaciones que determinen que sea así: sostenibilidad y crecimiento son compatibles.

Hay mucho debate sobre los oleoductos y hay sectores de la sociedad que siguen siendo muy críticos, lo aceptamos y le damos bienvenida porque es parte de la democracia vital. Es muy importante escucharlos, parten de premisas y objetivos sumamente legítimos e importante. Siempre se les va a respetar, pero como Gobierno debemos equilibrar diferentes intereses. Lo que está claro es que tenemos un fuerte compromiso con la sostenibilidad ambiental, y específicamente con el cambio climático. De hecho, nos hemos puesto un objetivo muy ambicioso para un país con un sector de hidrocarburos tan grande. Una reducción de un 30% de emisiones para el 2030. La decisión de aprobar esos oleoductos no cambia en absoluto nuestros objetivos climáticos. Asimismo, en los próximos años tendremos un precio del carbón. En Canadá a nivel social y político se ha aceptado que el cambio climático es el reto más complicado del siglo XXI.

Las empresas españolas en Canadá son líderes en temas de cambio climático. Por ejemplo, Repsol, que es la inversionista más grande española en Canadá, es una empresa con un enorme compromiso. Podría decir que está liderando esa nueva conciencia en la industria de los hidrocarburos en América del Norte en general.  Pero, hay otras también, España está muy presente en el sector de infraestructuras en Canadá. Los grandes proyectos de infraestructuras públicas los hacen empresas españolas como Acciona, ACS o Iberdrola. Además de su gran capacidad técnica, son empresas que traen una conciencia de medio ambiente y cambio climático muy avanzada, son un modelo para el sector empresarial en Canadá.

Sabrá que hay opiniones en contra del CETA, el acuerdo de libre comercio entre Europa y Canadá, algunas organizaciones afirman que éste es perjudicial para el derecho de las personas y el clima. ¿Qué les diría?

Si queremos mantener un consenso social a favor de la liberalización del comercio hay que tomar las críticas en serio. Pero este es un acuerdo diferente de los que hemos hecho en el pasado, nosotros hablamos de él como un modelo de agenda de liberalización comercial progresista. En el acuerdo se toma en cuenta como nunca se había hecho antes cuestiones ambientales, de derechos humanos, estándares laborales, de bienes de consumo…El proceso de globalización está en marcha y no se puede detener la cuestión es hacerlo bien. Este acuerdo es un ejemplo de cómo hacerlo bien. Quizás algunas de las criticas no tuvieron en cuenta lo innovador que hay en este acuerdo que precisamente responde a sus inquietudes.  Es importante además destacar que este acuerdo beneficiará especialmente a las PYMES que se ven penalizadas de forma desproporcionadas por los obstáculos y las barreras al comercio.

Canadá es líder financiero a nivel global en el sector minero a través de la bolsa de valores de Toronto. Tienen importantes empresas mineras operando en Centroamérica, sabrá de las denuncias que han recibido de ambientalistas y ONG de derechos humanos.  ¿Cómo garantiza su Gobierno que éstas compañías no vulneran los derechos humanos y protegen el medio ambiente en los países en los que operan?

El sector extractivo es muy complicado, porque el mundo necesita estos recursos pero por su naturaleza son actividades con grandes impactos ambientales y sociales en las comunidades. En nuestra historia hemos aprendido mucho por cosas que no se habían hecho bien. Para poder sostener esta industria hay que hacerlo con un sentido muy amplio de responsabilidad que tiene la empresa en ejecutar los proyectos. El Gobierno tiene la expectativa de que las empresas canadienses que operen por todo el mundo ante todo cumplan las leyes de la jurisdicción donde trabajan, esto es sin cuestión. Además, esperamos y ponemos mucha atención a que cumplan los diferentes estándares que existen en la OCDE, en las Naciones Unidas y los que han sido adoptados por diferentes asociaciones empresariales.

Asimismo, Canadá ha creado un cargo especial, un consejero de Responsabilidad Social Empresarial que recibe quejas de cualquier grupo de interés de Canadá o del exterior que nos permite recibir información de cualquier fuente. Si el Gobierno tiene evidencia de que una empresa no está actuando conforme a las leyes nacionales de los países o estándares internacionales no apoyaremos ese proyecto. En concreto, esas empresas no podrían beneficiarse del apoyo de las embajadas. Es importante para la reputación de nuestro país en el mundo que nuestras empresas se vean como líderes en respetar las normas y los valores.

¿Percibe que Canadá es un país que está de moda porque su primer ministro representa lo opuesto a Donald Trump?

Sí, puede que estemos de moda. Tiene que ver con nuestro primer ministro, con su forma de liderazgo, con sus valores y por cómo se presenta al mundo. Acciones como acoger a un número importante de refugiados en un momento complicado para el mundo, la cuestión de comprometerse con el cambio climático, la búsqueda de la equidad de género…Todo tiene que ver con lo que se está haciendo. 

No tenemos menos problemas que otros países pero el discurso del primer ministro es de apertura hacia la diversidad, de economías abiertas, de ver los desafíos ambientales como oportunidades económicas y, en general, positivo y de confianza en el futuro. Justin Trudeau tiene una gran inteligencia emocional y una gran capacidad para conectar y escuchar. Es muy natural, sincero y genuino. Los ciudadanos valoran que se les escuche.

@ignaciocayetan  

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