No se está definiendo bien qué es ser un empresa responsable. Hay organizaciones que “presentan memorias preciosas, que aparecen en importantes índices de sostenibilidad y luego están implicadas en escándalos corporativos” y esto tienen importantes consecuencias negativas advierte el catedrático de Economía de la Universidad de Deusto
Fernando Gómez-Bezares: “hay que ser muy serios a la hora de calificar a una empresa como sostenible”

Es fundamental que cuando se dice que una empresa es sostenible lo sea de verdad, de lo contrario se quebranta la credibilidad de la ciudadanía y también de los gestores de fondos. Desde que comenzaron a publicarse las primeras memorias de Responsabilidad Social Empresarial/Corporativa (RSE/RSC) en el año 2003 es "evidente" que ha habido un aumento de la conciencia sobre ética empresarial, pero se debería reflexionar si estas compañías se preocupan de estos temas “porque de verdad se lo creen o porque se lo exigen como herramienta de propaganda”, ha afirmado Gómez-Bezares. El profesor ha presentado un estudio sobre las Habilidades de selección y sincronización de los fondos éticos y convencionales europeos con una conclusión principal: los fondos éticos no solo son más deseables, sino que también pueden ser más rentables. 

Los fondos éticos, también llamados ASG, son aquellos que utilizan criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo. El documento presentado tiene el objetivo de actualizar el artículo “The cost or benefit of socially responsible investment” publicado por Fernando Gómez-Bezares, Fernando Muñoz y María Vargas en diciembre de 2013. “La teoría financiera dice que un fondo debe de diversificar bien, pero un fondo ético tiene menos donde diversificar y se podría deducir que los convencionales son mejores que los éticos. Pero no es así”, subraya. 

Las dos características de un buen gestor son la habilidad de selección (que invierta en las acciones más interesantes) y la de sincronización (adelantarse a los movimientos del mercado). En ambos estudios, el objetivo principal ha sido el de evaluar y comparar las habilidades de selección de activos y de sincronización con el mercado de los gestores de fondos éticos y convencionales de renta variable europeos (en concreto, de siete países). Los resultados extraídos muestran que en sincronización ambos fondos son “malos”; tanto éticos como convencionales no entran y salen cuando deberían hacerlo. Algo normal porque es muy difícil para un gestor adivinar el futuro, sin embargo los éticos lo hacen notoriamente menos mal. “La explicación es que los éticos son más pequeños, y entrar o salir en un fondo ético es más fácil”, señala Gómez-Bezares. En el caso de la habilidad de selección de activos, no se puede afirmar que en general sea mejor en un colectivo que en otro aunque sí han obtenido resultados muy positivos porque las empresas sostenibles presentan un mejor comportamiento a largo plazo.

El catedrático de Economía ha querido remarcar que hay diversos estudios con resultados distintos y la raíz de esta discusión viene de cómo definir a una empresa como socialmente responsable. “Hay que hacer mucha pedagogía y explicar que la Inversión Socialmente Responsable (ISR) crea valor a largo plazo al mismo tiempo que evita riesgos. Por eso presentamos este estudio de la mano de Spainsif, la asociación que tiene como misión primordial fomentar la integración de criterios ambientales, sociales, y de buen gobierno corporativo en las políticas de inversión en España”, indicó el Gómez-Bezares. El presidente de Spainsif, Jaime Silos resaltó la importancia creciente de la Inversión Socialmente Responsable (ISR) en España, y anunció que Spainsif presentará próximamente una nueva web corporativa que mejorará el acceso a la información.

@ignaciocayetan

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